Paco Aurioles: De Carranque a China

Paco Aurioles: De Carranque a China
Defendiendo con el Mayoral Maristas.

Javier Ortiz Pérez

Paco Aurioles fue uno más de aquella generación maravillosamente loca del Mayoral Maristas criada al calor de El Carranque malagueño. Base discreto (93 partidos en cuatro temporadas ACB, 2,4 puntos en 12 minutos), después emprendió una carrera como entrenador que no hay que perder de vista. Su última estación ha sido la exótica liga china, donde ha ejercido como ayudante de Chus Mateo. Pero antes miremos a ver cómo era como jugador.

O mejor, que lo cuente él. “Era una época más romántica que la que vivimos actualmente. Los equipos eran como familias, o yo al menos tuve esa suerte en la mayoría de los que me tocaron: el Maristas, el Lliria, el Cantabria… Ese punto de clubs humildes siempre me ha ido mucho. Es otro tipo de vida profesional la que se lleva ahora”, empieza relatando. ¿Y Aurioles? ¿Cómo era con el balón en las manos? “Pues más base que escolta (mide 1,85), aunque en categorías inferiores anotaba muchísimo. Luego ya con profesionales, lo que tenía que hacer, que era pasarle la pelota a los buenos, como Mike y Ray Smith, también lo aprendí a hacer bien”, añade.

En ese contexto, Aurioles se convirtió en un pequeño ‘talismán’ para los ascensos a la ACB: el de 1988 con el Mayoral Maristas, el de 1991 con el Lliria y un tercero en 1997 en Torrelavega. “Es curioso, pero me fueron jubilando dos Nachos, primero Rodríguez en Málaga y después Rodilla en Lliria”, bromea. “Era un baloncesto distinto –apunta--, se primaba mucho más la conciencia de equipo. Ahora hay mucho más ‘uno contra uno’”.

Fue en Cantabria donde vivió su metamorfosis de jugador a entrenador, pero antes pasó por un puesto que seguro que también ayudó mucho en su formación: el de director deportivo. “La verdad es que cuando jugaba, algunos de mis entrenadores decían que podía valer para el banquillo por cómo entendía el juego, por el liderazgo en el vestuario. Mis primeras experiencias fueron como ayudante de Quino Salvo y Dani García”, explica.

En el 2002 regresó a ‘su’ Málaga (él es de Benalmádena). En el Unicaja ocupó puestos muy importantes a nivel técnico: dirigir el filial de EBA, ser ayudante de Sergio Scariolo (hay una Liga ACB y una Copa del Rey en su currículum gracias a ello) y ser el ‘constructor’ del Clínicas Rincón, el vinculado que sirve de lanzadera para los jóvenes que llegan a Los Guindos. Particularmente consiguió temporadas brillantes en LEB Oro. Esa es la que considera la experiencia más gratificante. “Es donde más he disfrutado. Era increíble trabajar con los jóvenes día a día, ver cómo te escuchaban, cómo mejoraban día a día. Yo también aprendí de muchos de ellos. Tuve a varios que hoy son importantes”, recuerda Aurioles.

¿Y China? Tiene ‘chicha’: se marchó de la mano con Chus Mateo al Shanxi Zhongyu Brave Dragons. Esto merece un párrafo especial para despedir: “Cualquier experiencia nueva siempre es positiva por lo que te aporta y lo que supone abrir ese mercado en concreto, demostrar que puedes trabajar allí. El baloncesto que hace no tiene nada que ver con el europeo, es mucho más ofensivo. Y pasan cosas que aquí ni imaginamos, como que el propietario interviniese mucho en cuestiones deportivas. Apenas da tiempo a preparar los partidos porque hay tres o cuatro por semana y se depende mucho de los americanos. Nosotros íbamos terceros, pero nuestro mejor jugador, Marcus Williams, dio positivo, y nos hundimos al décimo. Pero estamos satisfechos y es posible que tengamos allí otra oportunidad… si no encontramos nada por aquí, claro”.