Harry Davis: El sustituido por Magee y otra historia de adicción

Harry Davis: El sustituido por Magee y otra historia de adicción
Con el CAI, en 1983. (Foto: Nuevo Basket).

Javier Ortiz Pérez

Harry Davis. ¿Suena familiar? No. A mí tampoco mucho hasta que he indagado un poco sobre él. Y tiene una historia detrás, por supuesto. Historia dura. Davis fue, para empezar, actor secundario en la operación que cambió la historia del baloncesto zaragozano: fue el jugador sustituido en noviembre de 1983 por Kevin Magee, el adorado líder del CAI que unas semanas después ganó la Copa del Rey.

No lo estaba haciendo mal, pero no convencía a José Luis Rubio, el hiperactivo presidente del club, que encontró la posibilidad de Magee, descartado en la NBA, como un tremendo impulso para el club. 18,3 puntos y 7,7 rebotes no le sirvieron a Davis para ganarle la batalla a Jim Allen en la lucha por no ser el descartado. Debía volver a Estados Unidos.

Era un jugador de cierto pedigrí. Había sido el 33 del ‘draft’ de 1978 por los Cleveland Cavaliers de su estado natal, Ohio. Con ellos llegó a jugar 40 partidos en la 78-79 y otros 4 con San Antonio Spurs en la siguiente.

Tras pasar por la CBA, llegó a Zaragoza con buena fama. Jordi Román le define como un “alero de buen nivel, pero escasa suerte” en el coleccionable que escribió en ‘Gigantes del Basket’ sobre los extranjeros de la etapa ACB. Tras aquello su carrera no dio para mucho más: un par de experiencias más en la CBA y la retirada.

Un pozo profundo se abrió para él entonces. Puede parecer tópica, sobre todo cuando hablamos de antiguos jugadores americanos que han pasado por aquí, pero no por ello deja de ser escalofriante. Davis regresó a Cleveland, se enganchó a la cocaína, no podía mantener los trabajos que iba consiguiendo para malvivir (entre ellos, el de llevar maletas por dos dólares a la hora), tenía que recurrir a comedores sociales, empezó a darle todo igual…

En lo que he podido rastrear sobre él hay un par de artículos que refleja bien su lucha y su redención. En el primero de ellos, que es del 2008, relataba con bastante gracia que pertenece al club de exjugadores de los Cavaliers, que acudía a los partidos como parte de su reinserción, que todos le saludaban con cariño y que estaba dándole un impulso a su vida gracias a ello y a las relaciones que estaba consiguiendo. Había conseguido un trabajo mejor que el de las maletas y miraba al futuro con optimismo, aunque el pasado seguía atormentándole: “Si tuviese una goma de borrar muy grande, borraría un montón de cosas”.

Hay otro artículo posterior, que es muy reciente pero no está fechado, en el que se dan más detalles, y resulta algo inquietante. Se trata de la web de Community Service Alliance, responsable un centro de ayuda contra la drogadicción llamado Procop House. Dice que ingresó en él en el 2010 “como parte de un viaje de recuperación del consumo de drogas”. No deja claro si entre el 2008 (del primer artículo) y el 2010 recayó, pero sí que Davis ahora ya está recuperado porque salió de la casa en el 2012. Según lo que se dice, está estudiando para acabar sus estudios de fisioterapia.