Lucas Victoriano: En el debate si retirarse

Lucas Victoriano: En el debate si retirarse
Lleida, 2001.

Javier Ortiz Pérez

Aquí normalmente se escribe sobre ex jugadores, pero ni el propio Lucas Victoriano sabe todavía si lo es. Recién cumplidos los 36, jugó la pasada temporada en el San Martín de Corrientes de su país, Argentina, y hoy en día se mantiene en forma, pensando en una posible llamada interesante que le empuje a no colgar las botas todavía. “He tenido ofertas, pero ninguna que me llame lo suficiente. Es un momento muy difícil para mí, porque no sé hacia dónde va a ir mi futuro. Estoy haciendo los cursos de entrenador, mirando distintas cosas, pero todavía no he decidido nada”, cuenta desde Zaragoza, donde vive con su mujer, la jugadora Paula Palomares (ahora en el Stadium Casablanca de la Liga Femenina 2).

Atrás pueden quedar 20 años en el baloncesto profesional, desde que debutó con apenas 15 en la primera división argentina, compitió por títulos en Venado Tuerto y se incorporó al Real Madrid con 20. Era la gran esperanza del país en una época en la que la ‘generación dorada’ todavía no había eclosionado. De hecho, suele decirse que los Spurs estaban entre él y Manu Ginobili para su elección en el ‘draft’ del 99 y tiraron una moneda al aire. Salió la opción de ‘Manudona’, pero la historia parece bastante apócrifa. “Con el paso del tiempo, creo que aquello no es verdad. Escogieron a ‘Manu’ y a otro base como Tony Parker y desde luego no les ha ido mal”, dice entre risas. Al menos a nivel internacional puede presumir de haber ganado la medalla de plata en aquella polémica final del Mundial de Indianápolis, en el 2002, a la que Argentina accedió tras haber derrotado a Estados Unidos.

En el Real Madrid también tuvo muy pronto mucha responsabilidad, aunque él lamenta que no tuvo el desarrollo de normal de un chico de 20 años por cómo se entrenaba en aquella época. También sufrió una hernia discal que le obligó a cambiar su juego. “Perdí un poco lo que yo tenía, que era la explosividad y demás, y tuve que reconvertirme”, recuerda.

¿Se considera a sí mismo un jugador que no cumplió las expectativas, ya que luego estuvo en una discreta segunda fila en sitios como Lleida, Girona, Zaragoza o incluso en Lega 2 italiana? “Es un poco controvertido. Si lo piensas por el vuelo que se me dio, sí, pero luego analizas de dónde salgo y a dónde llego y tengo que estar orgulloso. Yo nunca tuve en la cabeza la NBA”, responde. “Me pasaron muchas cosas y no tocas nunca tierra, lo vas viviendo con naturalidad. Siempre estuve acostumbrado desde pequeño a la presión y en todo los sitios donde he jugado fui feliz, en todos los sitios ha sido como un aprendizaje y lo he pasado bien”, añade.

La conversación se acaba y sigue si estar claro si está hablando un ex jugador. “Estoy en el medio, en tierra de nadie. Dejarlo es complicado porque nunca sabes exactamente cuándo es el momento. Siempre tienes un doble mensaje en tu interior. Te haces muchas preguntas sobre dónde está tu camino cuando durante tanto tiempo solamente has hecho una cosa, que ha sido jugar al baloncesto”, agrega.

204 partidos ACB, 6,3 puntos y 2,7 asistencias en 19 minutos. ¿Habrá más? ¿O simplemente más basket en otras ligas? Solamente el baloncesto lo sabe.