Quique Azcón: Un ‘grande’ con 1,67

Quique Azcón: Un ‘grande’ con 1,67
– Con el Caja San Fernando, en Primera B (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

No hay un listado oficial, pero estoy prácticamente por confirmar que Quique Azcón ha sido el jugador de menor estatura que haya llegado a debutar en la actual Liga Endesa desde su creación, en 1983. Según los anuarios y demás, su estatura es de 1,67. Nadie ha bajado de esa medida, aunque algunos como Albert Illa, Toni Tramullas o Andre Barrett se han acercado.

Azcón tuvo una gran carrera en Primera B (aspirantes al ascenso como el propio Murcia, Cajabilbao, Obradoiro y Caja San Fernando) y acabó asomándose a la máxima categoría en dos momentos de su trayectoria: la temporada 90-91 con el Murcia –al completo— y un contrato temporal con el Tau en la 93-94 (solamente dos partidos).

No hace falta explicar mucho el mérito que tiene haberse ganado la vida con el baloncesto durante muchos años con ese condicionante físico, en un mundo tradicionalmente de gigantes. Era un auténtico espectáculo, el ‘Tyrone Bogues’ español: rapidísimo, muy habilidoso y con un tremendo descaro. “Pude jugar porque era otro baloncesto y la figura del primer base era fundamental en los equipos. En mi caso, creo que jugaba porque leía bien el juego y porque aprovechaba al máximo mis cualidades que básicamente eran la velocidad y la agresividad en defensa y un ritmo alto de juego. Lógicamente tuve dificultades por la estatura en términos defensivos, pero creo que se incomodaba más el base contrario al no estar acostumbrado a un tío con su cabeza en su ombligo”, cuenta ahora.

Reconoce abiertamente que “en este baloncesto ya no habría sitio para mí, aunque personalmente me aburre bastante más este deporte ahora, salvo excepciones. De ahora, me gusta ver jugar al Real Madrid, y qué casualidad, lo entrena uno de esos enanos de antes”. Obviamente se refiere a Pablo Laso, que está en el 1.78.

Se retiró en 1993. Nos cuenta en primera persona lo que ha hecho desde entonces. “Lo primero que hice fue acabar la carrera de INEF en Barcelona, ya que no tenía muy claro que es lo que iba a hacer, aunque luego jamás he ejercido ni la docencia ni me dedique jamás a entrenar. Durante esos años, mi relación con Ángel Fernández (ex entrenador mío en Mataró) me hizo que entrara en una empresa de representación de jugadores y me dediqué a ello hasta el año 2003, donde decidí darle un giro a mi vida y salirme de ese mundo, que una vez fuera y con cierta perspectiva, no debería haber entrado nunca. A principios de 2004 entré a formar parte como empleado de la compañía Mapfre Vida SA, donde me mantengo y dirijo a un equipo comercial. Nos dedicamos a todo el negocio de la previsión social, al ahorro y gestión patrimonial. La verdad es que en esta parte reconozco que la experiencia adquirida en el mundo de la negociación como agente me ha servido bastante a la hora de desarrollar una carrera, que de momento, nos permite mantener un buen nivel de vida y con una cierta tranquilidad, ya que la compañía no está pasando por todos los problemas de sobras conocidos”.

Pero no está del todo desvinculado del baloncesto, eh. “Estoy casado con la misma persona que me acompañó todos esos años en los diferentes clubes que jugué y tenemos un hijo de 16 años que juega en el Sant Josep de Badalona como junior de primer año, donde también ejerzo como directivo echando una mano, fundamentalmente en cuestiones económicas y buscando sponsors. Me gustaría reseñar la ayuda que nos proporciona una persona que estuvo muchos años haciendo cosas por el baloncesto y que desde dentro consiguieron que lo dejara. Me refiero al Sr. Julio Gálvez Puey, propietario de Aracena Ediciones SL y que llegó a tener un equipo en LEB costeado absolutamente por él mismo y su pasión por este deporte. Ahora mismo es la única persona que nos ayuda a seguir adelante, ofreciendo la posibilidad a muchos niños de Badalona a jugar a este precioso deporte”.