Berni Álvarez: De posible médico a triplista letal

Berni Álvarez: De posible médico a triplista letal
A la derecha, campeón de Copa en el 98 (Foto: Gigantes)

Javier Ortiz Pérez

La irrupción de Berni Álvarez a mediados de los 90 en el baloncesto español de primera fila resultó muy sorprendente. Era ya un jugador ‘mayor’, alrededor de 25 años, cuando de buenas a primeras se hizo muy conocido gracias a los numerosos triples que le aportaba a un Pamesa Valencia ‘renacido’, que acababa de ascender a la actual Liga Endesa, categoría que había perdido el año anterior.

Su recorrido hasta entonces no había llamado mucho la atención. El Pamesa le firmó para EBA (cuando la EBA era la segunda competición) procedente del equipo de su localidad natal, Tarragona. En la ‘Fonteta’ vivió años mágicos, participando activamente en la Copa del Rey del 98, siempre con la mira telescópica preparadísima. No era un portento físico, pero ese papel de especialista lo bordaba. Estuvo allí desde 1995 al 2001, pasando al Lleida del 2001 al 2004 (también en la ACB) y regresando a Tarragona hasta el final de su carrera, en el 2010, con un pequeño paréntesis de nuevo en Lleida. Como se ve, un jugador de fidelidades: solamente tres clubs en una trayectoria de 20 años, lo cual no es fácil de encontrar.

Otro aspecto llamativo fue lo que ocurrió en ese 2010, cuando se retiró tras varias campañas en LEB… y automáticamente pasó a ser entrenador del propio Tarragona, dirigiendo a algunos jugadores que hasta hacía nada habían sido sus compañeros. No suele ocurrir mucho, ¿verdad? En estas tres campañas como técnico no lo ha hecho mal: en las dos primeras consiguió salvar deportivamente al equipo, que por motivos económicos pasó a EBA, donde ahora marcha en la zona alta del grupo C.

“Para mí fue un poco sorprendente ese paso tan rápido a los banquillos, aunque ya había hecho los cursos de entrenador antes y podía haberme hecho un poco a la idea. Era un reto y me veía capaz. Estoy muy satisfecho de cómo me ha ido. En LEB teníamos el presupuesto más bajo los dos años y nos salvamos. Y ahora en EBA es un equipo de jugadores de la casa, con solo un par de incorporaciones, con vistas al futuro, y no esperábamos estar tan arriba”, cuenta, tras terminar el entrenamiento matinal.

Mirando a su carrera como jugador, reconoce que “hasta los 21 o 22 años ni me planteé poder vivir de esto. Mi ilusión era únicamente debutar con el primer equipo del Tarragona. Por entonces estudiaba Medicina, aunque en segundo curso ya lo tuve que dejar porque el baloncesto me absorbía demasiado”. ¿Absorberle? “Sí, esa es la palabra. La verdad es que hubo un tiempo en el que me convertí en un obseso de entrenar y de mejorar. Me iba por mi cuenta dos horas por la mañana y dos por la tarde, intentando sobre todo mejorar el tiro, claro”, explica.

Aquel chico que iba para médico puede presumir de haber jugado 277 partidos ACB, promediando 6,6 puntos en 18 minutos lanzando más del doble de tres (1.051 intentos y un buen 38%) que de dos (410) y libres (302). Pocas veces los números expresan tan bien el estilo que desarrolla un jugador.

‘Berni’ y el tiro, por supuesto. “Cuando mis jugadores me preguntan por el secreto de meter los triples, yo siempre les digo que no hay otro que trabajar, trabajar y trabajar, hacer cuanto más tiros, mejor”, recalca. A él no tiene pinta de habérsele olvidado. Según cuenta, sigue jugando en una liga de veteranos y hace unas jornadas consiguió 11 triples de 15 intentos. “Bueno, también hay días en los que hago 2 de 15, eh”, advierte.