Brian Clifford: El primer ‘Bosman’ práctico

Brian Clifford: El primer ‘Bosman’ práctico
En el Gran Canaria.

Javier Ortiz Pérez

El impacto de la ‘sentencia Bosman’, esa que a partir de 1996 permitía a los jugadores con pasaporte comunitario no ocupar plaza de extranjero, la expresa muy bien Brian Clifford. Era un ala-pívot alto y corpulento que, la primera vez que vino a España, al Gran Canaria, lo hizo como extracomunitario. Fue en la temporada 94-95, cuando el equipo de Las Palmas estaba en la Liga EBA (esta era entonces la segunda categoría por debajo de la actual Liga Endesa).

Resultó que Clifford no daba el nivel para un club que aspiraba (y acabaría consiguiendo) el ascenso. A los tres meses fue cortado, sustituido por David Butler.

Anteriormente, había pasado por la liga belga. Y desde Canarias se marchó a la portuguesa. Pero el ‘Granca’, que ya estaba en ACB, le volvió a reclamar cuando se abrió la veda de los comunitarios, en aquel verano de 1996: alguien recordó que Clifford, nacido en el mismísimo Manhattan, tenía un valioso pasaporte irlandés. ¿Quién lo iba a decir, tan pelirrojo? (modo irónico off).

Lo que ocurrió los siguientes cuatro años fue un tranquilo enamoramiento entre una parte y otra. Se trataba de un jugador muy práctico y disciplinado, que no requería de muchos tiros para estar a gusto. Tampoco su equipo los necesitaba teniendo a gente como John Morton, Shaun Vandiver y Albert Burditt alrededor. Clifford ayudaba aquí y allí, y se convirtió en un fijo de las plantillas amarillas gracias a ese trabajo sólido y poco lucido, pero que también se necesita en cualquier proyecto.

Después, se marchó en el 2000 y pasó un par de temporadas más realizando el mismo papel en Alicante y en el Pamesa Valencia. En 2002 dejó de jugar y regresó a Estados Unidos, donde ha estado trabajando para la empresa de tarjetas de crédito American Express. El año pasado se mudó de Nueva York a Saint Louis, donde vive con su esposa Tara y sus gemelos, Jonathan Patrick y Matthew Davis, que nacieron el pasado 26 de octubre del 2012.

En esas seis temporadas ACB (179 partidos) alcanzó los 6,3 puntos y 4,1 rebotes en 24 minutos. “Lo que más recuerdo de mi tiempo en España es la fantástica gente que conocí, tanto dentro como fuera del baloncesto, y los sitios tan bonitos en los que jugué, Las Palmas, Alicante y Valencia. En España me trataron como si fuera de la familia y siempre me hicieron sentir bienvenido”, me escribe.

Por los años allí, no oculta su predilección por Canarias. “Tuve algunas de las mejores comidas, fiestas y amistades de toda mi vida en las islas. Es un gran sitio para vivir”, agrega, mostrándose especialmente agradecido a Berdi Pérez, quien principalmente apostó por su fichaje, y a “la familia García por ayudarme a adaptarme bien”.

Lo más impresionante del mail que me manda es la frase final, que os reproduzco literalmente: “PIO PIO!!!”.

Nada que añadir.