Raúl Pérez: Raza sevillana, tirador

Raúl Pérez: Raza sevillana, tirador
Campeón de triples en el 2003 con ‘su’ Caja.

Javier Ortiz Pérez

Decir Raúl Pérez es decir Caja San Fernando (actual Cajasol), es decir triple, es decir baloncesto sevillano. Pero tengo un problema a menudo: sobre muchos jugadores que saco aquí se ha escrito ya algo mejor de lo que puedo hacerlo yo. En este caso, os recomiendo un apasionado relato que Javier Gancedo hizo sobre la carrera de este alero que hizo del tiro exterior una forma de vida. Aquí lo tenéis, en ACB.com.

¿Qué puedo aportar yo? Bueno, al menos he charlado un rato con él y os lo transmitiré. Ahora es director de relaciones institucionales en el Cajasol, desplegando multitud de actividades y transmitiendo con su imagen los valores de un club con el que se identificó. Pérez se ve que es un tipo fiel: solamente tuvo tres equipos en su carrera profesional: el Caja (en dos etapas), el Forum Valladolid y Los Barrios. Los números hablan de 495 partidos ACB, de 4.331 puntos (8,6), de 770 triples con un 43% de acierto. Pero los números no explican lo que supuso ese hombre para el club. ‘Oigámosle’ un poco...

“Yo soy de Carmona, un pueblo cerca de Sevilla. Y creedme si os digo que hasta los 17 años no cogí un balón de baloncesto. Fue todo un poco extraño. Anteriormente, lo mío era el fútbol, jugaba con los Escolapios de Montequinto. De repente, me invitaron a jugar con el Club Natación Sevilla y al poco tiempo me fichó el Caja. Fue todo muy rápido, pero me lo curré”.

“El Caja me cedió al Coria del Río, pero Alberto Pesquera me vio y me quiso dar una oportunidad en un ‘playoff’ que había en la temporada 89-90 contra el Mayoral Maristas para estar en la A-1. La verdad es que lo tuve que hacer bien, porque ya me quedé”.

“¿Mi secreto con el tiro? Creo todo era puntería, aunque también lo trabajé mucho, podía entrenar horas y horas. Al final, desarrollé un lanzamiento en el que, pese a no levantar mucho los pies del suelo, sí que le daba mucha altura a la pelota y era muy difícil de defender. Los americanos del equipo me decían que los balones bajaban con nieve”.

“También aprendí mucho del tiempo que estuve con Brian Jackson en el equipo. Yo le decía ‘Brian, que yo te veía a ti en el Torneo de Navidad con el Madrid y ahora eres mi compañero’. Él se reía. Era un tirador tremendo, un tío espectacular con el que congenié mucho”.

“Tras varios años intentando ficharme para sus equipos Gustavo Aranzana y Javier Imbroda, al final ganó Aranzana y me fui cinco temporadas al Forum Valladolid, donde también estuve muy bien. También me llamó Lolo Sainz y fui una vez internacional, lo cual para mí ya era algo increíble, inimaginable”.

“Después volví a Sevilla a lo mejor en otro papel, empezando ya a tomar la decisión de retirarme poco a poco. El último año jugué poco aquí y me fui a Los Barrios, a la LEB. Moncho Fernández, que era el entrenador de Los Barrios, me dijo que si estaba seguro. También lo pasé muy bien jugando para él. Querían que me quedase, pero ya opté por dejarlo, porque mi hijo iba a empezar el colegio en Sevilla. Enseguida el Caja me retiró la camiseta y me ofreció la posibilidad de trabajar con ellos. Aquí sigo, encantado”.

“Intento ser la imagen del club. Voy por los colegios, ayudo a los jugadores, damos charlas… Queremos ser el club de todos los sevillanos, sin distinguir entre sevillistas y béticos, aunque yo tengo que reconocer que soy muy sevillista”.

“Cuando miro atrás tengo una sensación muy agradable, de que tuve mucha suerte de poder jugar en el equipo de mi tierra, y que lo hice gracias a un gran espíritu de superación”.

Infalible también fuera de la cancha, ¿no?