Rod Mason: Puntería más ajustada a la LEB

Rod Mason: Puntería más ajustada a la LEB
Con el Pamesa (Foto: Gigantes)

Javier Ortiz Pérez

Rod Mason tuvo cuatro equipos en la actual Liga Endesa, pero en ninguno llegó a asentarse: en tres fue cortado antes de terminar la temporada y en otro simplemente consiguió un contrato temporal. Sin embargo, tenía una cualidad extraordinaria que dejó clara sobre todo en la categoría inmediatamente inferior, la denominada ahora Adecco Oro, la LEB: era un triplista inconmensurable.

Eso también lo mostró en la ACB, donde, por unos meses, llegó a tener el récord de triples en un solo encuentro. Fue en su primera temporada en España, la 94-95, cuando el Pamesa Valencia le incorporó para ser importante, siendo avalado por su tiempo en la CBA e incluso la internacionalidad con Estados Unidos en un Torneo de las Américas. Le clavó 10 (de 12 intentos) al TDK Manresa, aunque con la ayuda de que hubo prórroga. Totalizó 43 puntos. ¿Cómo es posible que un jugador así fuese cortado a los pocos meses, sustituido por Kevin Lynch? Aunque ahora vemos al Valencia siendo uno de los equipos fuertes de la liga, y en aquel tiempo ya invertía bastante en sus plantillas, la temporada fue de mal en peor y había que buscar una reacción de cara a los ‘playoffs’ de permanencia que, de todos modos, perdió contra Huesca. Mason se marchó con 18,9 puntos y 3,0 asistencias por choque, me imagino que incrédulo. Y, por si fuera poco, el mítico Oscar Schmidt clavó once triples en una de las últimas jornadas y le quitó el récord, que todavía permanece.

La siguiente temporada siguió encontrando hueco en ACB. No era difícil: con esa muñeca, podía jugar tanto de escolta como de base. Le fichó Cáceres, que le despidió a los diez partidos cuando también estaba cumpliendo, según recuerdo y según dicen los números (14 puntos y 3,5 asistencias). Con salidas y entradas en la CBA, en la 96-97 pisó España para sustituir unos meses a John Morton en el Gran Canaria. Acabó aquella campaña en Lugo, su amor más duradero y también en la competición donde más a gusto se sintió, la LEB. En la siguiente, la 98-99, consiguió el ascenso vistiendo de celeste y anotando 17,3 por partido. “Fue el mejor recuerdo de mi tiempo allí”, cuenta ahora desde Claremore, en el estado de Oklahoma. Además de cuidar junto a su esposa, Melanie, de sus hijos, Maddox (7 años) y Cooper (3), trabaja en la sección de marketing de una compañía médica. “Echamos mucho de menos España, especialmente tapas y canas”. Sí, lo escribió así: “tapas” y “canas”.

Sin embargo, la aventura en el ‘Breo’ tampoco acabó muy allá. Renovó en el regreso a la ACB, pero fue sustituido por Anthony Bonner (lo que denota un cambio de estructura en la plantilla) tras diez partidos. Acabó aquel curso en el Murcia, de nuevo en LEB, donde repetiría la siguiente temporada, aunque en León. En ambos sitios estuvo en alrededor de 15 puntos.

“Todavía estoy en contacto con David Gil y su mujer, Patricia. Nos trataron extremadamente bien mientras vivimos allí. A Melanie y a mí nos jugaría volver para vivir durante algún tiempo más en España, pero nuestros trabajos no nos lo permiten”, apostilla.