Mark Smith: El exazulgrana derrotado por los excesos

Mark Smith: El exazulgrana derrotado por los excesos
En acción con el Barcelona (Foto: Gigantes)

Javier Ortiz Pérez

Mark Smith hace tiempo que ya no está entre nosotros. Falleció el 27 de junio del 2001 en su ciudad natal, Peoria (Illinois), según se publicó víctima del abuso del alcohol y otras drogas. Pasó una temporada en España, en el Barcelona, en la 85-86, desarrollando la mayor parte de su carrera en Italia.

Smith no llegó a triunfar en el Palau, aunque sus promedios fueron bastante aseados (16,9 puntos y 4,6 rebotes). ‘Aseado’ es quizás un adjetivo que le venía muy bien a su estilo de juego: era un americano poco espectacular, muy efectivo, que alternaba las posiciones de ‘3’ y de ‘4’ en una época en la que los roles estaban más definidos que ahora. Entonces, la polivalencia no se valoraba tanto, y aquel Barcelona, el primero que configuró Aíto García Reneses, no pudo contestarle la Liga al Real Madrid, aunque sí al menos se quedó con la Recopa ganada al Scavolini.

¿Qué pasó para que Smith acabase en ese infierno, muerto a los 41 años? Nadie lo puede saber exactamente. En Barcelona pasó como un tipo afable y profesional. Incluso protagonizó una historia muy de ‘prensa rosa’, ya que empezó a salir por entonces con Paula McGee, una jugadora norteamericana que militaba en el Adepaf de Figueres y que, por cierto, es tía del ‘center’ de los Nuggets Javale McGee.

Eddie Johnson, el fino alero que pasó muchos años en la NBA y concluyó su carrera en Grecia –ahora escribe para Hoopshye— fue compañero suyo en la universidad de Illinois, en la que el máximo anotador histórico es Deon Thomas. Cuando murió, hizo unas declaraciones muy elogiosas sobre él: “Mark era mejor jugador que yo”, destacaba. “Hacía todo lo posible para que sus compañeros pareciesen buenos, y aun así él incluso lo parecía. Siempre le admiré como jugador. Tenía un talento increíble, pero era generoso. No se preocupaba de las estadísticas. Podía haber estado 12-15 años en la NBA”, añadía.

Tras ser elegido en la tercera ronda de 1981 por Milwaukee Bucks, no llegó a jugar en la liga norteamericana. Pasó por Puerto Rico y destacó especialmente en Nápoles en la 84-85, donde llamó la atención de Aíto por sus 22,5 puntos y 11,2 rebotes. Después de su paréntesis español, regresó al Basket Napoli, de donde pasó al Rimini. Allí fue donde pasó los tres últimos años de su carrera antes de regresar a Estados Unidos en 1990. Sus últimos once años de vida quedaron marcados por unos crecientes problemas en los riñones, el hígado y más órganos.