Albert Roma: Intimidador patentado

Albert Roma: Intimidador patentado
Con el Joventut.

Javier Ortiz Pérez

Albert Roma es enorme, 2,11 oficiales. Tuvo un corto y peculiar recorrido por la Liga Endesa. Jugó cinco partidos (anotó una canasta) en la campaña 95-96, con apenas 17 años, en el Joventut, y después eligió el camino menos esperado: se marchó a Estados Unidos a completar su formación, primero en high school y después en la universidad de George Washington, donde estuvo cuatro años.

No volvería a una pista ACB nunca más, aunque muy cerca estuvo porque el Joventut volvió a tenerlo bajo su control a su regreso, en el 2003. Cuando un jugador joven emprende la aventura americana a ese nivel las expectativas sobre él se desbordan, pero desde luego no ha sido lo más habitual que hayan triunfado tras su regreso. Antonio Martín no llegó a debutar a nivel oficial en Pepperdine y partir de entonces quizás quien más se asentó en la liga fue Mike Hansen. La mayor decepción la protagonizó probablemente Ricardo Peral.

Roma tenía potencial, pero no pasó después de ser un habitual de distintos equipos catalanes de Liga EBA. Él se lo toma con cierta resignación: “me quedo con la experiencia de haber debutado contra un gran equipo como el Real Madrid, enfrente de jugadores como Sabonis y Arlauckas. y de haber compartido vivencias con jugadores como Villacampa y Rafa Jofresa y en mi club, la Penya. Fue una experiencia muy gratificante”. El partido al que se refiere es este: http://www.acb.com/fichas/LACB40269.php Estuvo en cancha ¡un segundo!

Siempre fue definido como un intimidador, “capaz de jugar en equipo y para el equipo”, según destaca. “Siempre me ha gustado aportar lo que el equipo necesitara, sin encasillarme demasiado, aunque con mis 2'10, está claro que mi lugar era en la pintura y intimidando en defensa”, añade.

Actualmente trabaja en una agencia de propiedad industrial (patentes y marcas), de la que es asesor comercial en Cataluña. Este es el primer año que está desconectado por completo del basket: dejó de jugar hace dos años con el Vic y la pasada campaña entrenó al junior del CB Tona. “Sobre todo lo he hecho para disfrutar de mis dos hijos, Bien, de casi 4 años, y Carla, de casi uno, junto con mi mujer, pero espero en el futuro volver a colaborar con algún club”.