Leandro Palladino: El ‘Toro’

Leandro Palladino: El ‘Toro’
Con el Tau.

Javier Ortiz Pérez

Leandro ‘el Toro’ Palladino. Cumplidor jugador, ¿verdad? Por aquí lo tuvimos durante tres temporadas haciendo gala de la clásica garra y competitividad de los jugadores argentinos. En su caso, el mote explica muchas cosas de él. Fue un secundario de lujo en la generación dorada de su país, participando en la plata del Mundial del 2002. Era un escolta fortísimo, especialista defensivo, aunque también pecaba de irregular en ocasiones en el tiro exterior. Le faltó un punto de talento para terminar de ser un ‘primer espada’, pero sí que fue un tipo útil para las misiones que se le encomendaron.

Palladino pasó por Reggio Calabria y Nápoles antes de desembarcar en el Tau ya comenzada la temporada 2002-03. Rodeado de otros dos argentinos como Luis Scola y Andrés Nocioni, promedió 8 puntos por partido y cumplió, pero seguramente fue una de las víctimas de la temprana eliminación en los ‘playoffs’ ante el Unicaja (también se había perdido la final de Copa del Rey ante el Barça en la prórroga) y fue cedido a un Tenerife que acababa de ascender con el objetivo de disfrutar de un papel más importante. En la isla tuvo un primer año bastante bueno, pero en el segundo se distanció de Gustavo Aranzana y en marzo del 2005 salió del equipo. Al parecer, le afectó bastante quedarse fuera por lesión de la lista para los Juegos Olímpicos de Atenas, donde sus compañeros y amigos se alzaron con el oro.

Tras un exótico paso por Bulgaria y un regreso fugaz a Italia, acabó su trayectoria en el 2009 en la segunda división de su país, con el Club Tomás de Rocamora, en la zona de Entre Ríos que le vio nacer.

“Fueron tres años muy buenos para mí, ya que siempre había tenido como objetivo jugar en la liga española y poder hacerlo en un grande de Europa además. En Vitoria peleamos con grandes como el Barcelona y el Madrid. Trabajar en una estructura profesional te hace mejorar cada día y eso lo vi en mi paso por España, a pesar que sabía cuáles eran mis objetivos personales y profesionales”, apunta desde Argentina.

Autoanalizándose como jugador, apunta sobre todo a que se caracterizaba por “el sacrificio” y la “dedicación”. “A medida que pasaban los años siempre fui perfeccionando y mejorando distintas facetas en el juego. Cuando comencé a jugar baloncesto siempre jugué en la posición de pívot sin lanzamiento alguno. Hoy miro años atrás y veo que cambié mucho como escolta. Creo y estoy convencido que todo se puede con sacrificio y objetivos concretos”, añade.

Su actividad profesional sigue relacionada con el baloncesto. Tiene una agencia de representación de jugadores. También organiza campus para niños.