Jean-Marc Jaumin: Neuronas belgas

Jean-Marc Jaumin: Neuronas belgas
Con el Unicaja.

Javier Ortiz Pérez

Jean-Marc Jaumin lleva ahora a los banquillos el cerebro que mostró durante unos años en España, principalmente en Málaga, donde pasó dos temporadas enteras con el Unicaja. También tuvo contratos temporales con el Real Madrid y el Canarias Telecom (el actual Herbalife Gran Canaria). Sorprendió a muchos el buen rendimiento de un jugador belga bastante desconocido a nivel internacional por entonces. Según cuenta Dani Barranquero en este reportaje de hace tres años, en el Martín Carpena se fijaron en él cuando jugaba en el Ostende, ya que fue clave de la eliminación malagueña de la Copa Korac.

Ahora Jaumin es el entrenador del Den Helder holandés, aquel equipo que, en 1988, derrotó sorprendentemente al Barcelona en la fase final de la Copa de Europa y le dejó fuera de la Final Four. Por entonces se llamaba Nashua Den Bosch.

“Málaga, Madrid y Las Palmas. Conseguí mi máximo sueño posible: jugar en la mejor liga del mundo después de la NBA. Primero la posibilidad de enfrentarme al Barcelona y al Real Madrid y después fichar por el propio Real Madrid fue fantástico”, cuenta.

Desde luego, su rendimiento fue satisfactorio en el Unicaja, aunque según cuenta Barranquero lo hizo mejor en la primera temporada que en la segunda. Él lo recuerda así: “En Málaga fue mágico. El club desde el primer día me hizo sentirme bienvenido y me trató como si fuera parte de la familia, especialmente Manolo Rubia, que fue como un padre para mí durante aquel tiempo”. El actual director deportivo del club era entonces el delegado del primer equipo.

Fue una época de gran crecimiento del Unicaja, como bien recuerda ‘Jimmy’. “Teníamos un nuevo pabellón, 10.000 espectadores en cada partido y ganamos el primer título, la Copa Korac, paa ellos. Nunca olvidaré aquellos momentos, lo puedo asegurar”, añade.

Luego, hacer una sustitución en el Real Madrid resultó para él incredible. Y por motivos muy personales. “Mi ídolo era Drazen Petrovic, y cuando era niño le veía jugar por television con el Real Madrid. Era como un sueño que algún día yo pudiese vestir la misma camiseta que él y formar parte de esa organización”, dice. Suena emocionado cuando, como rememora, pudo compartir la cena oficial del club de Navidad con “super estrellar como Zidane, Roberto Carlos, Fernando Hierro, Raúl y San Iker”. Sí, ha dicho “San Iker”, ahí lo dejo.

Otra escena que no se le irá de la cabeza también ocurrió en fechas navideñas: “Fuimos a un hospital para visitar a niños que estaban enfermos de cáncer. Eso me dejó tocado y todavía me estremece, creo que todo el mundo sabe a lo que me refiero”.

En Madrid su puesto lo ocupó Stefano Attruia, un movimiento que no muchos consiguieron entender, pero al poco tiempo encontró hueco en Las Palmas en febrero. “Era una temporada difícil para el club. Llegué junto a Vicenzo Esposito y conseguimos las victorias suficientes como para mantenernos”.

Tras dirigir al Ostende, su último equipo como profesional, ahora entrena al Den Helder sin perder aquella perilla tan característica. “Empezamos la temporada desde cero porque el club quebró hace tres años. Queremos reconstruir algo fuerte, así es que encontraron buenos inversores y estamos luchando por meternos en la zona alta de la clasificación de la liga pronto. Tengo un equipo muy joven, de 21 años de media, que nunca renuncia a jugar si tiene oportunidad de hacerlo. Tienen mucho talento, pero también mucho camino por delante”, declara.