Ferrán Martínez: El ganador

Ferrán Martínez: El ganador
Con el Barça, hecho un crío.

Javier Ortiz Pérez

Sobre Ferrán Martínez hay una multitud de datos que ofrecer, pero destaca sobre todo uno: es el jugador que más ligas ACB ha ganado junto a Juan Carlos Navarro y Andrés Jiménez. Disputó nueve finales y se llevó el título en siete, la mayor parte de ellas teniendo un papel decisivo. Pero esa imagen de éxito ha tenido luego prolongación en su vida personal, donde ha trasladado la inteligencia que siempre demostró en la pista.

Sus detractores le acusaban de blando y de cambiar con demasiada facilidad de bando entre dos encarnizados vecinos como el Barcelona y el Joventut. Pero su aportación resulta indiscutible para el basket nacional en una época en la que los pívots de calidad escaseaban en España. Su presencia desequilibró campeonatos y fue un sostén en una época oscura de la selección española, un poco a medio camino entre Fernando Martín y Pau Gasol (156 internacionalidades). Con 2,13 gozaba de una gran visión de juego y fue un poco predecesor de los interiores a los que no les importa salir fuera a tirar, causando graves ‘rotos’ en defensas rivales.

Desde el principio se vio que iba a llegar lejos: ganó con el Barça todos los campeonatos de España de categorías inferiores (infantil, juvenil y junior) y debutó como azulgrana con apenas 16 años “al lado de jugadores que unos años antes les pedía autógrafos, como Epi, Solozábal, Sibilio, De la Cruz…”, recuerda. A los 12 años había llegado al club de la mano de Jaume Berenguer, segundo de Antonio Serra, y Eduardo Portela, encargado por entonces de la sección de baloncesto azulgrana. “Tuve la fortuna de adaptarme muy rápidamente, y también de tener grandísimos entrenadores de los que aprendí mucho, como Aíto, Lolo Sainz, Antonio Díaz Miguel, Zeljko Obradovic, Boza Maljkovic, Moncho Monsalve…”.

No solamente ganó las siete ligas ACB (cinco con el Barça y dos con el Joventut), sino también una griega (con el Panathinaikos) y, por supuesto, la Euroliga del 94 como verdinegro. “Jugué muchas finales de Euroliga, y lógicamente la que conseguimos ganar con el Joventut es uno de mis mejores recuerdos”, apunta. En aquel partido ante Olympiakos se recuerda mucho el triple de Corny Thompson, pero también que Ferrán fue el máximo anotador (17) y reboteador (10).

“Lo más importante en deportes de equipo como el baloncesto es poder contribuir a ganar los máximos títulos, por esto estoy orgulloso de haber sido determinante en todos los equipos donde estuve, al lado de grandes jugadores y entrenadores, ya que igual que en la vida, estamos orientados a objetivos, y todo jugador le gusta estar en clubs obligados a ganar siempre, con toda la presión que esto supone”, reflexiona.

¿Cómo se veía como jugador? Martínez nos ofrece un completo ‘autoscouting’: “Siempre me gustó hacer cosas diferentes a lo ‘habitual’ en los jugadores en mi posición, más lentos. Siempre se me consideró como un anotador, y en los diferentes equipos donde jugué alterné las posiciones de 4 y de 5. Con los entrenadores de categorías inferiores del FC Barcelona y en la selección Española cadete, trabajábamos mucha técnica individual, dominio del balón, o ejercicios más de base o alero, para ser más completo. Lo importante es poder ser lo más polivalente posible, y al poder lanzar de cualquier posición, si me defendía un pívot más grande y lento, mi tiro suponía una amenaza, con lo que si me presionaba podía superarle por velocidad en el 1x1 y penetrar, y si era más pequeño, postear siempre muy cerca del aro. Mis tiros preferidos eran el gancho corto, el 1x1 de espaldas o encarar al defensor para tirar, incluso en los tiros de 3 puntos, tras bloqueo del base. También anotar tras rebote ofensivo, incluso correr las transiciones por el carril central como tráiler”.

Su vida posterior al baloncesto ha llamado también la atención. Ha estado metido en un montón de iniciativas de alto nivel. “Siempre explico que los deportistas tenemos dos vidas. la profesional como jugador, que es una etapa maravillosa, en la que no solo disfrutas con los entrenamientos, viajes, finales, títulos etc... sino que conoces a mucha gente, viajas por todo el mundo o participas en eventos irrepetibles como los Juegos Olímpicos, Mundiales o Europeos. Aprendes a tener unos valores como la superación personal, la disciplina, el trabajo en equipo, la capacidad de adaptación, y tantas otras cosas que después, si eres consciente de que existe la ‘segunda vida’, la más larga, y aprovechas todo esto, serás muy feliz”, reflexiona.

Su retirada fue empujada del modo más inesperado: sufrió una grave lesión de rodilla en el calentamiento del amistoso Cataluña-Croacia, en el Sant Jordi “De golpe vi que se había acabado mi carrera”, recuerda. Pero no su vida, claro. “Estudié temas de Análisis financiero, y un MBA en La Salle, con prácticas en EE.UU (Universidad Sant Mary´s School) en San Francisco. Esto me dio herramientas para poder encarar el futuro, además de estar muy ligado al baloncesto y al deporte. Fundé varias empresas y actualmente dirijo una unidad en el banco suizo Mirabaud & Cie, donde asesoro las inversiones financieras de deportistas de elite en todo el mundo (www.mirabaud.com), como futbolistas, pilotos, tenistas, baloncestistas, pero también artistas de cine, cantantes, coleccionistas de arte... Además formo parte de la comisión deportiva del FC Barcelona de baloncesto, lo que me permite viajar con el equipo tanto en Liga Endesa como con Euroliga, representando al club, con lo que disfruto de muy cerca todo este mundo. También he escrito tres libros, y estoy terminando ahora el cuarto, que se publicará a finales de año, además de artículos de baloncesto en La Vanguardia y ocasionalmente en El Mundo Deportivo, o columnas de opinión en el diario económico Expansión”.