Paco Zapata: Ese escurridizo ’4’ maño

Paco Zapata: Ese escurridizo ’4’ maño
Con el equipo de su vida, el CAI (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Francisco Javier Zapata es uno de los mejores jugadores que ha dado Aragón en su historia, dentro de aquella ‘red revolution’ del CAI Zaragoza que llegó a ganar dos Copas del Rey con siete años de diferencia (está en la foto de las dos, la de 1983 y la de 1990) e inoculó la pasión por el baloncesto a orillas del Ebro. Y hasta ahora, aunque con un doloroso paréntesis por medio.

Zapata fue, como diría Andrés Montes, un ‘standard’ de aquel equipo. Maño de pura cepa, también se asomó a otro grande como el Barcelona y a la selección española en dos grandes torneos. Un jugador aparentemente limitado técnicamente, y bajito para jugar por dentro (2,01), pero muy inteligente para manejar sus recursos y que hacía bien la ‘bisagra’ del ‘3’ y el ‘4’, con Fernando Arcega como pareja de baile en esa aventura.

Además, por lo que puedo intuir, disfruta de una vida posterior al basket bastante interesante: es uno de los responsables del departamento de marketing para organización de eventos de una gran firma como Adidas, para la que empezó a trabajar tras su retirada. Sin ir más lejos, hace poco ha estado en el All Star de Houston representando a su marca.

Me ha costado pillarle: siempre anda con mucho trabajo. Pero hemos tenido una charla muy amena. Siempre empiezo preguntando lo mismo: ¿cuándo miras a tu carrera, qué ves? “Pues en mi caso, que he sido un privilegiado. Desde niño me encantaba jugar al baloncesto y llegar a ser profesional es algo increíble. Me sirvió para obtener una madurez personal muy pronto poder tener experiencias y viajes a los que un chico de 18 o 19 años de entonces no podía aspirar”, responde. “Disfruté mucho mientras jugaba, pero cuando estás ahí tampoco lo aprecias tanto. Creo que lo vas apreciando más a medida que te alejas de aquello. Tuve mucha suerte”, añade.

Y… ¿cómo se veía como jugador? “Pues… el balance es que siempre estuve cerca de mi 100%. No era un fino estilista, pero desarrollé otras habilidades. No tenía muy buen tiro y eso me dificultaba a la hora de jugar de alero, pero con el paso del tiempo fue acertando cada vez más. Y creo que intentaba ser listo en todo lo que hacía. Si tengo que elegir, como ‘4’ me sentí más cómodo”, explica.

Los números de su carrera son realmente brutales: 13 temporadas en la ACB, 347 partidos, 2.550 puntos (7,3 de media)… Especialmente brillante fue la 88-89, con 15 puntos y 8 rebotes por encuentro. Además de su presencia continuada en Zaragoza, tuvo un par de años ACB en Barcelona (en una época de retroceso de la sección) y otros tres en Andorra. También le dio tiempo a asomarse a Portugal y a la LEB (en la propia Andorra y Ourense, su último equipo, en 1999). ¿He dicho su último equipo? A nivel profesional sí, porque luego protagonizó un curioso ‘revival’: estuvo cinco años sin competir, simplemente jugando ‘pachangas’, hasta que le ‘picó’ el gusanillo y aceptó el ofrecimiento para ayudar en el UGT Aragón de Liga EBA. “Me convencieron y me lo pusieron fácil para compatibilizarlo con el trabajo. Entrenaba y jugaba cuando podía. Fueron dos temporadas. En la segunda, mi mayor ilusión era alcanzar los 40 en una pista y lo conseguí”, recuerda. En alguna ocasión hasta logró ser el jugador de mayor valoración de la jornada. A ver si ese tópico de “el que tuvo…” va a ser verdad.

Zapata, 36 veces internacional, estuvo en el Eurobasket-87 de Grecia (“apenas jugué”) y en el Mundial-90 (“se es un poco injusto porque quedamos décimos, pero entonces era más difícil pasar a la segunda fase. Yo fui porque hubo varios lesionados de última hora, pero acabé teniendo bastantes minutos”).