Pedro Fernández: El pívot del golf

Pedro  Fernández: El pívot del golf
En el Fuenlabrada.

Javier Ortiz Pérez

Muy buena la historia de Pedro Fernández. Estamos acostumbrados a que los jugadores sigan en el deporte a través de múltiples ramificaciones que ofrece el baloncesto (sobre todo como entrenadores o ayudantes, demás miembros del cuerpo técnico o incluso directivos o agentes). Pero Fernández, que se pasó una década repartiendo estopa bajo los tableros con distintos equipos ACB (Caja San Fernando, Gran Canaria, Fuenlabrada, Breogán, Bilbao y Murcia) es ahora un hombre del golf. Y, por lo que parece, se codea bastante bien.

De momento, trabaja con el mejor golfista español de los últimos años, el gran Miguel Ángel Jiménez, al que acompañó e hizo de ‘caddie’ en la última Ryder Cup en Chicago. A sus órdenes gestiona una escuela de golf montada en Málaga desde hace años. Fernández cuenta esta ‘metamorfosis’ de deporte como si fuese casual: “Por mis problemas de espalda, que me llevaron a retirarme, el médico me recomendó pasear. Un día lo hice acompañando a un amigo mientras jugaba al golf, me entró el gusanillo y me puse a jugar. Luego conocí a Miguel Ángel, que es un tío tan fantástico como parece y también es aficionado al baloncesto. Se convirtió en un gran amigo y aquí estamos, haciendo muchas cosas relacionadas con el tema, también en el mundo de los tour operadores”.

Reconoce que, cuando tuvo que retirarse muy joven, con 30 años, había perdido “la ilusión por el deporte”, pero que la ha recobrado totalmente. Viaja mucho, pero vive en Murcia, su último club, acudiendo a menudo a ver al Ucam. “A veces pienso que todavía podía echar algunas canastas en la Liga Endesa, jajaja”, apunta. En edad está: este año cumplirá 35. De la espalda anda mejor y, asegura, incluso pesa menos que cuando era jugador. Es un 2,08 que no se arrugaba

Mirando a su trayectoria en las pistas, apunta que “recuerdo menos las victorias que a la gente que conocí , los sitios en los que estuve con los distintos equipos. Creo que fui muy afortunado. Estuve un montón de años intentando hacer mi trabajo. Prefería ser un secundario en la ACB que un protagonista en la LEB. Lo que viví durante aquel tiempo me ayudó para crecer como persona. La transición luego hacia una ‘vida normal’ cuando te retiras siempre es complicada. A mí me dio tiempo a ir estudiando y soy ingeniero informático”.

Efectivamente, no le faltaron equipos en la máxima categoría nunca, pero su papel estaba circunscrito a dar algo de tiempo de descanso a los dos americanos de turno. En sus 204 partidos en la actual Liga Endesa promedió 11 minutos por choque, además de 3,1 puntos y 2,2 rebotes.

Y… ¿se parecen en algo los dos deportes? “No mucho, claro. Yo lo pienso a menudo. Un jugador de golf está él solo, la bola, los palos, los hoyos… El aspecto psicológico es tremendo. En el baloncesto tienes a todo el equipo para ayudarte si no tienes un buen día”.

No escribe mucho, pero de vez en cuando suelta sus reflexiones en http://www.pedrofernandezespinosa.es/