Ben McDonald: Fuerte en Villalba, sin luz en Huesca y Madrid

Ben McDonald: Fuerte en Villalba, sin luz en Huesca y Madrid
Con el Real Madrid (Foto: Gigantes)

Javier Ortiz Pérez

Ben McDonald era un jugador muy honesto, trabajador, una roca a nivel defensivo… pero solo triunfó en uno de sus tres equipos españoles, el primero de ellos, el Collado Villalba. En ninguno de los otros dos, Huesca y Real Madrid (qué polarizado, ¿no?), no pudo terminar la temporada por distintos motivos.

McDonald era un ‘3’ de esos que pueden ayudar al ‘4’. Físico, desde luego, no le faltaba. Alrededor del 2,04. Quizás su mayor carencia era el tiro, pero eso no le impidió concluir una brillante campaña 84-85 en la sierra madrileña con 20,2 puntos y 6,1 rebotes, formando una tremenda pareja con Leonard Mitchell. Sin embargo, y qué narices pasaría ahí, su rendimiento bajó ostensiblemente la siguiente campaña en el Huesca, donde solamente duró ocho partidos (12 puntos y 3,7 rebotes). Como se ve, un descenso significativo en su aportación. Sin embargo, esa misma campaña se asomó a la NBA, donde estaría dos años entre Cleveland y Golden State con un papel residual, muy de especialista.

George Karl le conoció entonces y le reclutó para su primer proyecto en el Real Madrid, en la 89-90. En teoría, no iba a tener un papel de estrella, sino más bien de ayudar con trabajo duro a que otros jugadores luciesen. Sin embargo, ya se sabe que aquel fue el año más desgraciado de la historia de la sección, con la muerte de Fernando Martín en la carretera. McDonald no se libró del gafe y problemas físicos le llevaron a ser sustituido por Anthony Frederick tras otros oocho partidos y 10,2 puntos y 5,5 rebotes. Acabó sus días entre la CBA (por cierto, jugó en Oklahoma en los ‘antecesores’ pobres de los Thunder), Alemania y Portugal.

McDonald se sigue ganando la vida con el baloncesto. Es entrenador asistente en la NBA D-League con los Eire BayHawks, el equipo vinculado a los New York Knicks. “Disfruto trabajando con chicos jóvenes y ayudando a desarrollar su juego. Siento que, como ex jugador, siempre es importante devolver al juego lo que el juego te ha dado, intentando ayudar a todos a ser mejores sobre la pista. Tener la oportunidad de trabajar cerca de los Knicks es un gran honor. Cada año aprendo mucho de los entrenadores con los que tengo la oportunidad de estar y me encantan las responsabilidades de ser asistente”, me cuenta.

Sus recuerdos de España parecen bastante frescos. “Collado Villalba recuerdo que era un equipo nuevo en una ciudad pequeña y tranquila, a una hora de Madrid. Éramos un equipo joven que no ganó muchos partidos, pero la gente era realmente amigable. En el vestuario había una especial camaradería”, afirma. Respecto al tiempo en el Madrid, todo se torna en tristeza: “Cuando volví a España tuve el honor de jugar con el mejor equipo del país, y hacerlo con el mejor baloncestista español de todos los tiempos, Fernando Martín. Era uno de los competidores más fieros y uno de los mejores compañeros de equipo que he tenido. Fernando siempre hizo todo lo posible para que yo me sintiese bien allí, como una parte importante del equipo. A los pocos días de volver a Estados Unidos por mi lesión, me enteré de que había muerto en un accidente de tráfico. Fue una gran tristeza para mí y para toda la liga y el país, claro”, añade.