Paul Thompson: De artillero a ‘SWAT’

Paul Thompson: De artillero a ‘SWAT’
Con el Barcelona

Javier Ortiz Pérez

Paul Thompson tuvo una corta y decepcionante carrera ACB: 14 partidos en la 89-90 en el Barcelona, que le había fichado ‘inspirado’ por los recitales anotadores que le había inflingido la temporada anterior cuando era jugador del Den Bosch. Aquella derrota en Holanda con un Thompson poseído acabaría dejando fuera a los azulgranas de la Final Four. El juego electrizante de este escolta norteamericano de 1,96 enamoró a Aíto, que, sin embargo, se desenamoró a los 14 partidos y lo sustituyó por David Wood. Con Audie Norris achacoso de sus rodillas, aprovechó para introducir un jugador más en su rotación interior, pero lo cierto es que nuestro hombre no lo estaba haciendo del todo bien. O al menos bien en la óptica de Aíto García Reneses, que siempre ha tenido fama de no sentirse cómodo con jugadores que acaparan mucho juego.

Thompson se marchó de España con 18 puntos de promedio y tampoco malos porcentajes. Anteriormente a acabar en Holanda, había tenido una pasable carrera en la NBA (154 partidos con tres equipos distintos y 8,9 puntos por partido en 20 minutos) y había estado también un año en Francia con el Limoges. Después de Barcelona, Sassari (Italia) y fin de camino en Israel.

Para hablarnos directamente de aquello, a Thompson le he localizado en Milwaukee y, ojo, es teniente de la oficina del sheriff y miembro de los SWAT, el famoso grupo de operaciones especiales, en el que es supervisor. Tiene una hija de 19 años que es casi igual de alta que él, pero no se dedica al baloncesto, sino al voleibol.

“Recuerdo que la gente en España era extremadamente agradable y me dieron la bienvenida al país. Me sentí bien en Barcelona y la comida era impresionante. Me pareció que era una ciudad tan movida como Nueva York o Nueva Orleans, pero también con la tranquilidad de un sitio pequeño”, apunta sobre sus vivencias personales.

El baloncesto le provoca sensaciones agridulces. “El juego era muy intenso y cada partido parecía de ‘playoff’. No había noches de descanso porque la competición era siempre de muy alto nivel”, indica. La ‘cruz’ la pone cuando se le pregunta por qué no triunfó. Atención a la respuesta porque es lo que llamamos aquí una ‘rajada’: “Pienso que sucedió fue que algunos de los otros jugadores del equipo no confiaron en mi habilidad para anotar, pese a que les hice muchos puntos en el pasado. Pero esto es así. Me hubiese encantado jugar con ellos más tiempo, pero Norris se lesionó y trajeron a David Wood, así es que me tuve que ir. Cuando dejé Barcelona, me fui a Italia, donde promedié 28 puntos por partido”.