Ricardo Aldrey: "Simplemente", el base del OAR

Ricardo Aldrey: "Simplemente", el base del OAR
Con el Clesa Ferrol en la temporada 89-90

Javier Ortiz Pérez

Empiezo tres días de hablar en gallego.

Ricardo Aldrey no es de Ferrol, pero como si lo fuera. Es cierto que nació en Santiago de Compostela, y que sus primeros pasos deportivos y e incluso como profesional fueron en el Obradoiro, al que aún le faltaba casi cuarto de siglo para pisar la ACB. Su vida cambió en 1987, cuando el entonces Clesa Ferrol, que llevaba la bandera del baloncesto gallego, le fichó para ser clave en un proyecto muy apegado a la tierra.

Aldrey era la pareja ideal en el 'back court' de Manolo Aller, a quien ya anuncio que os traeré aquí mañana. Ambos se entendían a la perfección y mientras el base era el que manejaba el balón, el escolta ejecutaba. Junto con Anicet Lavodrama formaron durante muchos años una santísima trinidad en A Malata que ha quedado en el imaginario colectivo de la ciudad.

Casi 20 años después de la desaparición del basket ACB en la ciudad, queda un punto de orgullo y de amargura cuando se habla con Aldrey de todo aquello. "Era un proyecto muy especial por la idiosincrasia del equipo, por su filosofía. El club quería gente gallega y apostaron por nosotros para ser el espejo de otros jugadores que fueron saliendo y que también llegaron a la élite", recuerda, sin explicarse muy bien todavía por qué acabó todo aquello. "Fue de la noche a la mañana. Yo había firmado un contrato de nueve temporadas el verano anterior (seis como jugador más tres como técnico) y nos quedamos en la calle sin darnos cuenta apenas".

Mirar atrás tiene ese doble filo. "Lo disfrutamos mucho, y la gente lo echa de menos. Los hijos de quienes nos veían en A Malata nos preguntan. '¿Aquí jugó el Madrid, el Barcelona?'. Mi hijo me lo llegó a decir que había buscado en internet y que le había salido que con un triple mío que no tenía que haber sido legal porque estaba pisando se le había ganado al Madrid", relata Aldrey. Hace referencia a un episodio que recuerdo en este reportaje sobre el OAR para acb.com y en el que además hago un repaso sobre los nombres propios de la historia del club.

Ferrol, Ferrol. Todo gira alrededor de una ciudad del que hay una coincidencia general y de la que participa nuestro protagonista: está deprimida, oscura, desde que los astilleros se vinieron abajo y dejaron a miles de personas en el paro. De hecho, por hablar de otras plazas en el baloncesto gallego que han estado en ACB, Breogán y Ourense se mantienen ahí, en LEB, quizás pensando volver algún día a lo más alto. Ferrol estuvo dos o tres años en LEB y desde hace más de una década, en EBA, como mucho.

Pero volvamos a Aldrey. Tras su abrupta salida del equipo de su vida, jugó un par de años en ACB en Girona, otro en Andorra y volvió a Ferrol, en el Abencosa de LEB. Se retiró en el 2001 y desde entonces se ha dedicado profesionalmente al mundo de la salud: terminó de formarse con cursos de masaje deportivo y acupuntura y ahora trabaja en una clínica. A nivel baloncesto, ha sido segundo en EBA y entrenador jefe en Primera Nacional. Ahora es asistente de Lino López en la Liga Femenina 2 de baloncesto al Universitario Ferrol. También ha ejercido como comentarista radiofónico.

287 partidos ACB, 2.481 puntos (8,6 por partido). El dato de las asistencias mejor no darle mucha importancia: ya sabéis cómo se cogían en entonces. No me creo que un tío como este solo promediase 2,8 en 30 minutos de juego.

La anécdota "terrible" de su carrera es que fue internacional, pero no se le contabiliza. Acudió en 1986 con la selección a un amistoso contra el Joventut para homenajear a Enrique Margall. Como el partido fue contra un club y no contra un país, no le cuenta.