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Historia del Baloncesto
 
 
 

Rubén Quintana: Grave accidente que terminó con sus días en el baloncesto

por Javier Ortiz 14 de Septiembre, 2017
 

Una historia muy dura y muy complicada la de Rubén Quintana. Ahora se cumplen diez años de que un grave accidente de tráfico cambiase su vida para siempre, aunque casi puede decirse que salió bien parado porque dos personas fallecieron.

Nadie escapa de conocer a alguien o de haber vivido él mismo algo similar, pero cuando ocurre con un chico todavía joven, de un talento baloncestístico enorme, y con mucho futuro por escribir en las canchas, la conmoción es aún mayor. Quintana tenía 27 años cuando en la madrugada del 14 al 15 de julio del 2007 se vio implicado en un accidente en Gran Canaria en el que sufrió un fuerte traumatismo cráneo-facial. Fue operado de urgencia en el Hospital Universitario de Las Palmas y se le salvó la vida. Casi lo de menos fue la rotura de varias vértebras y del húmero.

Todo se produjo sobre las 2.15 horas en la carretera GC-1 a la altura de San Bartolomé de Tirajana, localidad turística en el sur de la isla donde residía el jugador. El vehículo en el que viajaba, un Toyota Land Cruiser, se salió de la vía y volcó, quedando atrapados tres de sus seis ocupantes. El piloto y el copiloto murieron, mientras que Quintana, que iba sentado en una plaza trasera pero en el lateral más dañado del todoterreno, se vio muy afectado, llegando a estar en coma inducido.

Llegaron entonces unas semanas también terribles para un jugador que volvería a calzarse las botas, con recaídas y nuevos pasos por el quirófano. Hasta el 4 de agosto no saldría de la Unidad de Cuidados Intensivos. Y el 22 de ese mes recibió el alta y se fue para casa intentando recomponer su vida.

No volvería a jugar por las secuelas físicas y psicológicas que arrastró. Cuando se produjo el accidente pertenecía al Bilbao Basket, que le había cedido al Manresa, donde había conseguido el ascenso. En la LEB también había exhibido buen nivel en Melilla, Fuenlabrada y CAI Zaragoza: era un escolta muy ágil que diversificaba bien la manera de sumar puntos, tanto tirando como penetrando. Sus dos únicas temporadas en la actualmente denominada Liga Endesa habían sido la 2003-04 con el ‘Fuenla’ y la 2005-06 con el Bilbao, promediando 3,9 puntos en 15 minutos. Pero era posible que disfrutase de otra oportunidad en el ‘Botxo’. En el 2005 había sido internacional ‘B’ en los Juegos del Mediterráneo de Almería donde España logró el bronce.

En el Bilbao Basket. En el Bilbao Basket.

Cuentan que durante un largo tiempo Quintana se encerró y no quiso ver a nadie, que dejó de ser el chico cercano y amigable que caía bien a sus compañeros. Incluso hoy en día no le gusta revivir su historia, esa en la que la fatalidad le impidió volver a coger un balón a nivel competitivo. Con 37 años sigue viviendo en la isla de Gran Canaria, allí donde empezó a jugar con los Salesianos de Las Palmas. Ha intentado reinventarse formando parte de alguna aventura empresarial, entrenando a algún grupo de chavales y poniéndose al día con los estudios, que había dejado aparcados por el baloncesto. Pero es evidente que su vida dio un giro terriblemente cruel aquella madrugada.

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