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Historia del Baloncesto
 
 
 

Albert Berenguer: Un zurdo en el camino

por Javier Ortiz 11 de Abril, 2016
 

Con Albert Berenguer siempre dio la impresión de que nos estábamos perdiendo a gran jugador. Resulta terrible darse cuenta de que solamente contabiliza cuatro partidos ACB en su carrera (todos ellos con el Cáceres 2000-01) cuando tenía una mano izquierda magnífica y era un jugador ofensivo de una enorme calidad. Pero no siempre las cosas salen como uno quiere y al final su carrera transcurrió casi íntegra entre la LEB y la EBA.

Berenguer dice tener “muy buenos recuerdos sobre todo de los primeros años”, aquellos en los que fue la apuesta de futuro de equipos como Murcia y el propio Cáceres, pero apenas consiguió repetir en la siguiente campaña. “Tuve mucha suerte de coincidir con muy buenos grupos humanos... Jugadores, cuerpo técnico y entrenadores... Se respiraba muy buen ambiente. De algunos me llevo auténticas amistades que conservo a día de hoy, pero de todos me llevo "colegas" y la suerte de haber competido con grandes del baloncesto nacional”, añade. Una de esas personas que apostó por él fue Manolo Flores, que le hizo debutar en un Cáceres-Canarias Telecom. “Me dijo que tirase sin miedo”, resume.

Era y es un chico muy de Barcelona ciudad. Ojo con la explicación que hace sobre sus inicios en el baloncesto: “Empecé jugando a los pies de la Sagrada Familia, en la esquina de la calle Mallorca con calle Marina. Justo había una puertecita que daba acceso a una pista de cemento de la Unió Esportiva Gaudí. Se organizaban entrenamientos los sábados por la mañana y se acababa con mini partidos. Tenía cinco años y acompañaba a mi hermano Sergi. Él estaba en el grupo de los buenos”.

Albert Berenguer - Con el Cáceres CB en la temporada 2000-01 (Foto: El Periódico Extremadura) Con el Cáceres CB en la temporada 2000-01 (Foto: El Periódico Extremadura)

Desde allí pasó a jugar en el equipo del colegio, UE Claret, las categorías inferiores del Joventut, Ademar Badalona, Hospitalet, Molina de Segura, Murcia... Siempre distinguido por una poderosa zurda (“la derecha era de mentira”, bromea). El tren de la ACB solo pasó en aquel año de Cáceres, aunque luego llegaría a promediar 14 puntos en la LEB con el Cornellá. Un punto de inflexión suyo fue en Los Barrios, cuando “gracias a mi padre me di cuenta de que baloncesto tenía fecha de caducidad. Las cosas no acababan de salir y a mitad de temporada decidimos rescindir contrato para volver a casa y pensar en el futuro”.

¿Y qué hizo? “Justo por esas fechas salían oposiciones para la Guardia Urbana y empujado de nuevo por mi padre me presenté. A los nueve meses ya estaba patrullando por la caótica noche del Raval”. Últimamente está en oficinas.

Sin embargo, el veneno del baloncesto seguía corriendo por sus venas. “A los dos años volví a jugar en la EBA y posteriormente en Copa Catalunya compaginando con el trabajo... Hasta que conocí a Raquel, mi mujer, con la que estamos formando una familia. De momento tenemos al Martí, mi tesoro”.

Albert Berenguer  - Con Martí, su “tesoro”. Con Martí, su “tesoro”.
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