JUGADOR ACTITUD AZUL. NACHO MARTÍN (BLANCOS DE RUEDA VALLADOLID)

JUGADOR ACTITUD AZUL. NACHO MARTÍN (BLANCOS DE RUEDA VALLADOLID)

Antonio Rodríguez

Nacho Martín muestra desde el modesto Blancos de Rueda Valladolid, toda la fuerza, la intensidad y en definitiva, la pasión que envuelve esta Liga Endesa. Es como si cada fin de semana, el hecho de pisar las pistas de nuestra competición, fuese una celebración. Esto es Actitud Azul.

Nacho Martín sabe rebotear. Este portaaviones de su zona, es el máximo reboteador defensivo de la Liga Endesa (5.04 de promedio por partido), porque a sus 203 centímetros, se le unen unos brazos interminables que muestran seguridad e ilimitan su deseo por fajarse. Parece un compromiso previamente pactado con sus compañeros: proporcionarles el mayor número de posesiones posibles, capturando rechaces. Generoso y solidario.

Este ala-pívot muestra una rapidez corriendo la pista, que le convierten en amenaza constante, porque tiene buenas manos para capturar balones en contragolpes. Y si es en ataque estático, su polivalencia es difícilmente defendible, porque sabe encarar el aro y sabe aguantar una posición tras ganársela al rival. Un segundo, dos segundos...brazo extendido al cielo pidiendo el balón al compañero . ¿Su par? Inmovilizado.

Nacho Martín sabe lanzar de 3 puntos. Suspensión extraña, es cierto. Pero un estelar 45 % en la Liga Endesa, siendo el mejor tirador entre los hombres altos desde más allá de la línea de 6.75, a excepción de Nikola Mirotic (47,8 %), le hace ampliar su zona de peligro, chollo para cualquier entrenador. Cuando debutó en la Liga Endesa, en la temporada 06-07, también poseía ese 40 % en triples. Por aquel entonces, promediaba un intento triple por partido. Hoy, casi tres por partido. Cuestión de confianza.

Y sobre todo, sobre todo, Nacho Martín es un mago del pase. Olvídense de sus 1.5 asistencias por partido. Su aportación es mucho más. Él hace la vida muy fácil a sus compañeros, porque pasa con una eficacia pasmosa, desde zonas devastadoras para los rivales. Es algo innato, una impronta que está dejando en Valladolid, para satisfacción de Roberto González, su entrenador, al que más que a nadie, le hace la vida más fácil.

Claro, que de casta le viene al galgo. Su padre, José Angel Martín de Francisco, fallecido en 2005 tras una larga enfermedad, era ancho de hombros, roqueño, y mostraba gracejo moviendo los pies en nuestras pistas hace 30 años. Aquel entrañable “Morti” dejó un poso en Nacho de jugador que mejora día a día, de honestidad en el trabajo, de progresión constante, hasta tener este muestrario de habilidades, pasaporte inconfundible para vivir en esta Liga Endesa. Bueno, ya no sólo vive; ahora destaca. Eso es Actitud Azul.