KIM TILLIE: ARRIBA, ARRIBA

KIM TILLIE: ARRIBA, ARRIBA

Antonio Rodríguez

El ala-pívot francés Kim Tillie deslumbró en el último partido disputado por su equipo, el UCAM Murcia, en la visita al Real Madrid en su Palacio de los deportes en Goya. Sus 24 puntos y 6 rebotes fueron lo más destacado de lejos, por su equipo. Sus vuelos y sus mates, mientras causaban la admiración del respetable en las gradas, fueron motivo de enfado y posterior tiempo muerto de Pablo Laso, cuando a falta de 2 minutos y medio el Real Madrid tan sólo contaba con 10 puntos de ventaja, demasiado escasos para lo que había disfrutado a lo largo del partido. Con el escaparate de la 1 de TVE, Tillie se marcó una gran actuación, en eso que valoran tanto en la cultura estadounidense del “se televisa para toda la nación”.

Recuerdo hace más de 6 años, en las gradas de aquel coqueto gimnasio ubicado en la base militar estadounidense de Mannheim (Alemania), cuando rodeado por varios agentes y ojeadores de equipos NBA, me comentaban mientras veíamos a jugar a la Selección francesa sub-18, aquello de “Claro. De Guadalupe”, para definir a esos jugadores que volaban. Que parecían jugar un metro por encima de sus rivales, que cogían los rechaces en las luces del pabellón y que cruzaban la pista como gacelas. Guadalupe, esa antigua colonia francesa donde salían algunos de los portentos físicos que estábamos disfrutando. Junto al inteligente base Antoine Diot o el actual jugador del Uxue Bilbao Adrien Moerman, todos los originarios de tal isla, moldeados en el centro parisino de alto rendimiento (INSEP), jugaban a placer ante sus rivales. Me refiero a Alexis Ajinça, Nicolas Batum, Ludovic Vaty... Se lucieron y ganaron aquel mundial oficioso alemán.

Meses después, mismo lucimiento y a ganar el Eurobasket sub-18 disputado en el verano del 2006 en Rumanía. Y en un final igualado, perdieron ante Estados Unidos las semifinales del Mundobasket sub-19 disputado en la ciudad serbia de Novi Sad en 2007. Pero era un equipo que dejó huella, donde otro chaval, que ni era de Guadalupe ni tenía la piel morena como Batum o Ajinça, formado también en el INSEP, causaba sensación por sus condiciones físicas. Se llamaba Kim Tillie.

Tillie era capaz de saltar tanto como ellos, de rebotear duro y correr las transiciones a velocidad supersónica. De hundir con rabia la pelota en el aro tras continuar un bloqueo. Lo mismo que vimos el pasado Domingo en el Real Madrid-UCAM Murcia. En explosividad no desmerecía nada entre aquellos imberbes compañeros. Y eso, tras su paso por la universidad de Utah, sigue mostrándolo. La Liga Endesa es su nueva casa y aunque a veces esté falto de concentración y de determinación en algunas de sus acciones, Tillie nos ofrece ese gesto maravilloso de mirar hacia arriba. Muy arriba. Tierra de privilegiados tan solo. De su asentamiento y aportación al equipo murciano, el UCAM depende en parte sus posibilidades. Marcaría la diferencia y daría esa comodidad tan anhelada por un equipo que ya sufrió mucho en las últimas jornadas la pasada temporada.