TERMÓMETRO EUROPEO

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Unicaja venció en el Palau (83-90) tras un fantástico encuentro en el que se mos

Antonio Rodríguez

Unicaja venció en el Palau (83-90) tras un fantástico encuentro en el que se mostró superior siempre al F.C. Barcelona, para mostrar con su segunda victoria consecutiva, mejor temperatura en la Euroliga.

La alegría de los malagueños estaba más que justificada. Su victoria en el Palau, tras haber sido derrotado en sus últimas siete intentonas entre Liga Endesa y Euroliga (desde el 8 de diciembre de 2012), había sido contundente, sin dar señales de debilidad en el camino o dudas a la hora de sentenciar, por 83-90. Las mismas dudas que trasladó una vez más a su contrincante, el F.C. Barcelona en el último cuarto, en el momento de la verdad. 

Jeff Brooks estuvo inconmensurable (Euroleague / Getty).
Jeff Brooks estuvo inconmensurable (Euroleague / Getty).
Giorgi Shermadini hizo mucho daño en poste bajo (Euroleague / Getty).
Giorgi Shermadini hizo mucho daño en poste bajo (Euroleague / Getty).

Satisfacción entre los de Unicaja porque supieron lidiar en diferentes marcos. Tanto en la locura ofensiva del primer cuarto, en medio de una excelsa alegoría de talento entre ambos conjuntos, como en el segundo cuarto en el que tocó apretar atrás olvidándose de alegrías y en los últimos minutos, los propicios para dar la estocada. En todas, estuvieron más acertados que los azulgranas. Joan Plaza, entrenador metódico, que pretende que sus jugadores sean capaces por ellos mismos de hacer un chequeo pormenorizado del rival y lo que tienen enfrente a cada instante, tuvieron el brillo para hacer sentir a su coach la satisfacción buscada al dominar tal catón. Porque exactamente eso fue lo que hicieron sus jugadores. Por todo ello, supieron ganar.

La primera imagen si buscamos flashazos que expliquen el partido, sería la agresividad. La de los pases de Nedovic a sus pívots continuando bloqueos, sobre todo Augustine, que estuvo fantástico. La de las entradas del propio Nedovic o McCallum hasta llegar a la sombra del aro, brillantísimas. La de dominar el rebote, con esa lucha callada, llena de viveza, de llegar antes, tanto de Suárez como de Shermadini. La de un convencimiento ciego de anotar triples que cortaban cualquier idea de remontada, sean de Brooks, Díaz o –de nuevo- Nedovic. Y es que el serbio volvió a ser el castigo. Centrado, con altos porcentajes de tiro (10/16 en tiros de campo), al nivel físico que en Europa casi se mendigan, no había enfrente margen de error a la hora de contrarrestarlo. Y el F.C. Barcelona Lassa tuvo errores que les fueron debilitando.

Y es que Sito Alonso tenía razón cuando en rueda de prensa, tras la enorme decepción por una nueva derrota y una pitada en la grada de las que hacen herida, tuvo el valor de decir que había visto mejoría. Hay que tenerlo en tales circunstancias, pero tenía razón. El dibujo de lo que quiere parecía más claro. Para bien o para mal, apostar por Heurtel ciegamente y hacerlo también por Seraphin, en detrimento de Pressey y Tomic, sí es arriesgado. Pero el bosquejo parecía más claro. Y se vio un juego más fluido, más intenso -que viene dado por jugar en el Palau en momentos de gravedad- y una ejecución ofensiva a la que le faltó acierto en momentos y sobre todo determinación para meter algunas canastas. Con otro panorama y más confianza, algunos tiros hubiesen entrado y es probable que estuviésemos hablando de otra cosa. Claro, que la determinación también viene dada por la falta de liderazgo en pista que nadie tomó. Y por eso claudicaron al final del choque.

Unicaja sí tuvo de liderazgo y de convencimiento. De saber disponer en pista y ejecutar. En triples, en poste bajo, en lucha por el rebote ofensivo, en velocidad. En todas estas facetas, dominó. Y por muy en crisis que estén en la Ciudad Condal, el Barça siempre es el Barça. Y Unicaja debió jugar muy bien para llevarse esta alegría a la boca. Saboreándola, hay convicción de cómo se consigue, porque lo han hecho dos veces consecutivas en esta Euroliga. Que su paso firme de estos siete días sea una hoja de ruta y sus aciertos una inspiración. Que en Málaga se van a poner la mar de contentos. 

Thomas Heurtel al mando de las operaciones (Euroleague / Getty).
Thomas Heurtel al mando de las operaciones (Euroleague / Getty).