DEL DRAMA AL ESPECTÁCULO

DEL DRAMA AL ESPECTÁCULO
En el drama por la imperiosa necesidad de victoria, Real Madrid y F.C. Barcelona

Antonio Rodríguez

En el drama por la imperiosa necesidad de victoria, Real Madrid y F.C. Barcelona Lassa realizaron un brillante espectáculo con la guinda de Luka Doncic, en el que los blancos vencieron (87-75) por ser contundentes durante los 40 minutos.

 

            Ecos a unos gritos de asombro, que crecen. Los aficionados salen del Wizink Center en la fría noche madrileña, con la guinda de las dos jugadas magistrales de Luka Doncic reproducidos en sus teléfonos móviles. Si no bastaba con la canasta desde 25 metros de su ídolo, luego lució su repertorio y se recreó en el uno contra uno al ver el primer resbalón de Claver, para dar la asistencia final a Felipe Reyes. Del “ooooh” admirativo que elevó su volumen al máximo entre todos los aficionados que llenaban el pabellón, al volumen de las redes sociales mostrando los clips de vídeo de tales jugadas. El Real Madrid había vencido (87-75) y los bares de alrededor se llenaban digiriendo tragos de cerveza y comentarios intentando explicar y degustar a la par, ese asombro. 

(Euroleague / Getty).
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Por su parte, Pablo Laso se encaminaba a la rueda de prensa con calma. La que da la satisfacción de ver a su equipo realizar 40 minutos de pegada. Pegada atrás, pegada adelante. 40 minutos de concentración y saber qué sucedía en cada momento para ejecutarlo de forma precisa y desarbolar al contrincante: “Los jugadores saben que están en un gran equipo y saben que tienen que dar el máximo. Eso es innegociable”. Por supuesto que le preguntaron por el triple de Doncic, con la mayoría de los medios impresionados por las dos acciones del crío –que lo sigue siendo, porque los comentarios en inglés del partido por parte de Euroliga, siguen recalcando lo de la canasta del jugador de 18 años-. Aún con ello, Pablo Laso estaba muy satisfecho por lo que había visto en la pista durante 40 minutos. “Es para estar orgulloso”.

            Y es que el Real Madrid crece con las lesiones y crece sabiendo que de sus virtudes, toca construir castillos. Que los defectos se queden en el foso. Con Felipe Reyes como center puro –junto a Thompkins en tareas interiores-, en ningún momento los dos pívots del F.C. Barcelona, Kevin Seraphin o Ante Tomic sacaron ninguna situación de ventaja atacándole en la primera mitad. Bueno, sí, una. El pase de Tomic a Hanga que remontaba línea de fondo acabó con un enorme tapón de Fabien Causeur. Fue lo único. Mientras que Felipe con su movilidad les generaba mil dudas que acababan con canastas suyas en una pintura totalmente desierta. Sumen ejemplos como estos y les dará como resultado el triunfo blanco. 

(Euroleague / Getty).
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Los primeros parciales del choque llevaron a que Sito Alonso debiera solicitar tiempo muerto a falta de 04:40 y con 8-4 en el marcador, porque los 8 puntos habían sido de Facundo Campazzo aprovechando bloqueos directos. Calcadas las cuatro canastas. Porque el trabajo de Thomas Heurtel en defensa sigue sembrado de esas dudas entre el ‘hasta dónde llega’ y el ‘hasta dónde quiere llegar’. El hecho es que, con el cambio de asignación de Koponen con él y el mejor tono defensivo con la salida de Phil Pressey ante el nuevo base Luka Doncic, al que puso muchos problemas cuando intentaba no dejarle botar, se llegó al final del primer cuarto con la igualdad del 15-15.

            El desacierto de Trey Thompkins en el triple, fue respondido en el Real Madrid con ocho puntos casi consecutivos de Jaycee Carroll saliendo desde el banquillo para mantener la delantera, curiosamente jugando situaciones de poste, puesto que la situación lo requería. Recalcamos el comentario de la introducción: realizando lo que el equipo necesitaba a cada momento. El segundo triple de Luka Doncic vuelve a darles una ventaja (40-31) y acrecienta la sensación del dominio local, interrumpidos por flashes ofensivos de Thomas Heurtel, Rakim Sanders y Juan Carlos Navarro, que efectivamente está disfrutando de una etapa de acierto importante en sus últimos encuentros. Se llegó al descanso con 40-38.

            En la segunda mitad vimos el mejor baloncesto, comenzando con un arreón inicial del Real Madrid (51-41), porque muy conscientes de su tarea, vio la respuesta de un F.C. Barcelona que defendió mejor su terreno interior. Por ello los de casa, se dedicaron a mover el balón hasta encontrar soluciones en tiro exterior. Al final del tercer cuarto, si descontamos el desacertado Thompkins que no tenía su día lanzando triples (llevaba 2/7 en el minuto 30 y acabó con 2/9), el resto llevaba anotados un alto 9/19 muy notable (y un 11/24 al final).

(Euroleague / Getty).
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Por los azulgranas, en ataque el dibujo cambió. Una de las claves de la irregular marcha azulgrana, viene dada por el poco uso de sus interiores puros. Desde aquí, pensamos que los jugadores que llegaron este verano, aún no han descubierto cómo pueden jugar con Ante Tomic. Y un gravísimo error sería encoger los hombros y seguir haciéndolo sin él. Cuando Heurtel le dio un pase a la continuación de un bloqueo, Tomic anotó fácil la canasta. Por lo que se repitió la receta: fuerza falta y dos tiros libres anotados. A las pocas jugadas, el foco en la defensa de los jugadores de Laso ya estaba puesto sobre el pívot croata y debido a ello, Pierre Oriola tuvo toda la facilidad y el tiempo para anotar un triple. Es ya otro cantar y los locales tuvieron que buscar soluciones. La satisfacción final de Laso viene dada porque, efectivamente, las encontraron y por ello se fueron al final del tercer cuarto con un 65-52 que daba tranquilidad. ¡Oh! Esperen, que el tiro de Doncic desde su canasta parece que va…

 

68-52 para arrancar el último cuarto ya significa comodidad para unos y demasiada pendiente para otros. Y se amplió incluso con un 75-54 tras canasta de Thompkins. Y aunque 5 puntos consecutivos de Pierre Oriola situaron el marcador en un 80-71 a 04:10, el buen hacer de los jugadores entrenados por Laso, continuó. Tras la eliminación de Facundo Campazzo por la técnica en el roce con Juan Carlos Navarro, las canastas seguían cayendo entre otras razones porque las defensas –sin hombres claros interiores, con mucha movilidad y atractivo para el aficionado- eran castigadas con el exceso de celo arbitral –quisquillosos al máximo-, que penalizaban roces habituales del juego, rompiendo algo los teoremas de las pizarras. Nos gustó ver a Tavares en lo alto de la bombilla cerrando muchísimas líneas en defensa, ejemplo que entiende el engranaje de los suyos y donde puede hacer daño.

Y así se dio el 87-75 final. Un exquisito partido de baloncesto que acarreaba mucho drama por la peligrosa situación de ambos –que aún persiste- donde ganó quien más insistió durante los 40 minutos de juego. Entre aromas ya festivos pre navideños, a ambos les quedan una jornada más de Liga Endesa y otra de esas semanas de doble ración de Euroliga, que tantos esfuerzos suponen y tantas sensaciones acarrean. Todavía queda mucho baloncesto hasta que, sentados alrededor de la mesa, nos comamos el turrón. Y eso siempre es de agradecer.

(Euroleague / Getty).
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