HACE 30 AÑOS…(Cap.07)

HACE 30 AÑOS…(Cap.07)
Capítulo 7: El infructuoso regreso del Barça a la Copa de Europa (1ª parte).

Antonio Rodríguez

Capítulo 7: El infructuoso regreso del Barça a la Copa de Europa (1ª parte).

-          Lunes, 30 de noviembre. Charles Barkley, harto de perder (4 victorias y 6 derrotas), en el tercer partido de los Sixers en su gira por el Oeste, consigue al fin la primera victoria en Utah, dando una exhibición ante Karl Malone, anotando 43 puntos y capturando 14 rebotes. Tras la retirada de Julius Erving, el único que se mantenía de tiempos gloriosos, era el base Maurice Cheeks. “Sir Charles” hizo lo que pudo aquella campaña por los suyos. Y eso fue anotar 28.3 puntos de promedio, con un increíble 58.7% en tiros de campo y capturar 11.4 rebotes.

-          Al fin, después de multitud de ruegos, lamentos y quebrantos, aterrizó en Madrid la jugadora soviética de 35 años y 2.12 de estatura, Uliana Semenova, que se incorporaría a las filas del Tintoretto getafense. Como recordaréis, ya hablamos de las interminables negociaciones del club con las autoridades soviéticas. En el palmarés de la jugadora, de las pocas personalidades de su país condecorada con la “Orden de Lenin”, 17 ligas soviéticas y 14 Copas de Europa. Ninguna estrella del baloncesto europeo ni tan siquiera se ha acercado a tal palmarés. Su fichaje costó 50.000 dólares. Por supuesto trataremos en un capítulo las diversas polémicas que rodearon su figura. 

Uliana Semenova, junto a su compañera Rocío Jiménez, al fin en España.
Uliana Semenova, junto a su compañera Rocío Jiménez, al fin en España.

-          Martes, 1 de diciembre. Al fin regresó para Boston Celtics su ala-pívot Kevin McHale, tras la operación realizada sobre su puente del pie, con el que jugó fracturado todos los Playoffs de 1987. Su larga recuperación se debió precisamente a lo que castigó a ese hueso en las eliminatorias por el título. Su regreso en Atlanta, ante los Hawks, fue de lo más destacado: 22 puntos en 22 minutos. Y en su línea, oigan: forzó hasta 9 tiros libres, para anotar 8.

-          Miércoles, 2 de diciembre. El Real Madrid venció por 76-62 al Dietor Bolonia en su debut en la liguilla de cuartos de la Copa Korac ante el rival más temido del grupo, la Fortitudo Bolonia (apellidada aquel año Dietor Bolonia). Tampoco eran los italianos tan fieros, si el ex Fórum Filatélico Floyd Allen fue su máximo anotador (18 puntos). Quien brilló por el Real Madrid fue Wendell Alexis (24 puntos). La anécdota se produjo cuando Emilio Marcheselli metió un dedo en el ojo a Fernando Romay, produciéndole una herida, lo que provocó en el pívot madridista que en los siguientes partidos debiera jugar con las “goggles”, esas gafas protectoras a lo Abdul Jabbar.

-          En la reunión mantenida en la sede de la Asociación de clubes de baloncesto, junto al sorteo de la Copa del Rey a disputarse próximamente en Valladolid, se tomó una más que importante decisión que levantó tanto ilusiones como dudas y temores: para la siguiente temporada, la 88/89, la liga ACB vería ampliada su número de participantes de los 16 actuales a 24. Hasta 8 ascensos desde la polémica 1ªB, que precisamente por el tema de los ascensos, vivió huelgas y muchas protestas. Medida que pensaba adoptarse para la 89/90, ahora se les abría las puertas de la oportunidad a muchos. Dos grupos en una primera fase, que pasarían a tres en otra segunda fase, darían con los playoffs finales como sistema de competición. Un follón que costó entender.

-          Jueves, 3 de diciembre. El F.C. Barcelona perdió su segundo partido en la segunda jornada de la liguilla final en la Copa de Europa ante el Aris Salónica, esta vez en el Palau Blaugrana (88-89). En uno de los mejores partidos de Nikos Gallis aquel año, fue capaz de anotar 45 puntos (con un espectacular 19/28 en tiros de campo). Fue la auténtica tortura azulgrana que empezaba a teñir sus colores de negro, viendo el panorama continental.

-          Sábado, 5 de diciembre. José “Piculín” Ortiz se lució con 27 puntos y 9 rebotes en la importante victoria del CAI Zaragoza sobre Estudiantes Todagrés (94-78). No solamente brilló en ataque, sino que además defendió muy bien a Pinone, que si anotó 20 puntos, le obligó a tirar desde fuera, dejándole en dos pírricos tiros libres. El motivo de tal actuación era la presencia del general manager de Utah Jazz, David Checketts en las gradas del municipal zaragozano, para ver a “su” jugador, lo que provocó cierta inquietud en el seno caísta. 

David Checketts vino a ver a Piculín Ortiz, ídolo ya en Zaragoza.
David Checketts vino a ver a Piculín Ortiz, ídolo ya en Zaragoza.

-          Domingo, 6 de diciembre. La reciente adquisición del Feiraco Obradoiro, de 1ªB, Mike Schultz, anotó 41 puntos, vitales para la victoria de los santiagueses ante el Salesianos grancanario (93-98). Schultz, que vino a suplir al lesionado Bill Collins, dio alas al Obradoiro en su camino por esta categoría.

Copa de Europa: Un Barça con todas las posibilidades…y un arranque de pesadilla.

            Era difícilmente creíble ver aquello. En mitad del desconcierto en los últimos 5 minutos en esa cancha tan fría y con tanto calor ambiental al mismo tiempo, Audie Norris recibió un balón doblado estando solo, bajo el aro, sin la más mínima oposición para machacar y arreglar mínimamente el desaguisado azulgrana. En el momento de subir el brazo, el balón se le escapó de la mano y salió disparado a cinco metros de distancia para la algarabía de los cinco mil aficionados que abarrotaban el viejo pabellón de Orthez y el desespero de Aíto, que inmutable, manos en los bolsillos, soportaba testigo aquel chaparrón. En el recinto que servía de mercado en esta población de 12.000 habitantes, cuyas básculas para pesar ocas durante las mañanas, se estacionaban en escondrijos entre sus pasillos, después de limpiar todos los restos de la jornada mercantil y así poder disponer de la cancha para jugar al baloncesto a la caída de la noche, cinco mil gargantas ávidas de apoyar a los suyos aclamaban con “olés” (los habitantes de Orthez eran conocidos en la zona como “los españoles”) las canastas de Howard Carter. El Barça no daba una a derechas. Eran los mismos 12 jugadores que una semana antes, aplastaron al campeón de Europa, la Tracer Milán, en el mismo Pallatrusardi. ¡Siete días antes! Los que ahora deambulaban por el parquet, tocaron la gloria en Italia. Orthez significó una nueva vuelta a las andadas. Un espanto. Este sin-rumbo fue la hoja de ruta del club azulgrana con las que fue lidiando en esta su tercera participación en la Copa de Europa. 

Eugene McDowell tapando el camino a Greg Cornelius, en el Maccabi-Barcelona inicial.
Eugene McDowell tapando el camino a Greg Cornelius, en el Maccabi-Barcelona inicial.

“Ganando ocho partidos estamos en la Final Four” admitía Aíto García Reneses en rueda de prensa. “Y ese debe ser nuestro objetivo. Pero debemos mejorar nuestra irregularidad. Hay tiempo para conseguirlo, aunque cada día menos”. El problema es que era la rueda de prensa tras caer derrotados ante el Saturn Colonia (103-98), en la tercera jornada de competición. Y llevaban tres derrotas como arranque. Tres de tres. Y tal problema se agudizó cuando en la cuarta llegó a la Ciudad Condal el Partizán de Belgrado y les volvió a derrotar (84-88). Nunca en Europa el equipo culé había encadenado cuatro derrotas consecutivas en cualquier competición continental. Ahora las ocho victorias –sobre 10 jornadas que restaban-, sonaban a milagro. ¿Quieren creer que, a pesar de todo, la Final Four se tocó con los dedos?

            En esta primera entrega de las dos que haremos en Endesa Basket Lover, cubriremos la primera vuelta de la liguilla de cuartos. El aficionado al baloncesto español y azulgrana por descontado, tenía grandes miras puestas en la travesía del equipo de Aíto. ¿Por qué no? Eran tan aspirantes a lograr el máximo cetro como cualquier otro. Campeones tres años consecutivos del torneo europeo que disputaron (dos veces la Recopa y una Copa Korac), parecía la confirmación de poder realizar el desembarco a la gloria, aquella que canasta tras canasta les arrebató Larry Wright con el Banco di Roma en Ginebra cuatro años atrás. Se mantenía el trío “La-la-la” del baloncesto español con las mismas ambiciones (Nacho Solozábal-Chicho Sibilio-Juan Antonio San Epifanio), junto con dos americanos interiores, Audie Norris y Eugene McDowell, de mayor calidad que quienes les precedieron en Ginebra (Marcellus Starks y Mike Davis). Había profundidad con Andrés Jiménez, Joaquín Costa y Ferrán Martínez desde el banquillo y una excelsa dirección en la banda con Aíto García Reneses en su tercera campaña en el club. Era la meta y había mimbres.

            La Copa de Europa se había renovado. No podía ser que un club como Aris Salónica fuese capaz de vencer al posterior campeón de Europa, Tracer Milán, por 34 puntos en su recinto y luego no llegar a esta fase final, por el hecho de albergar tan sólo seis equipos, como ocurrió doce meses antes. Así que hubo dos ligeras, pero claras modificaciones en el sistema de competición para este curso: el número de equipos pasó de 6 a 8 en pos del regalo final: la Final Four. Sí, por primera vez en Europa, los cuatro primeros clasificados de este pelotón de 8, tendrían la ocasión de disputar el título en una sede durante tres días en la ya tan conocida Final Four. El lugar elegido fue Gante y allí tenían todos puestos los sueños de triunfo en una cita histórica. Otro punto más para confirmar que en el devenir de nuestro deporte tomó avituallamiento en esta temporada 87/88.

Ken Barlow hizo a su antojo en Tel Aviv, ante la mirada de Sibilio.
Ken Barlow hizo a su antojo en Tel Aviv, ante la mirada de Sibilio.

La primera parada del F.C. Barcelona fue un 26 de noviembre de 1987 en “La mano de Elías”. Maccabi Tel Aviv esperaba. Con su estrella Kevin Magee tocado físicamente (no jugó ni un segundo), la ocasión parecía propicia para asaltar tan sacrosanto recinto, aunque por el contrario los azulgranas tenían aún convaleciente tras una operación a Joaquín Costa. Allí brilló la muñeca de Epi (24 puntos y 4/6 en triples), Audie Norris, aun estando pasado de peso mostrando gestos lentos, se marca un uno contra uno con un primer paso electrizante para acabar la jugada en mate. Nos dejó boquiabiertos. Sus canastas en la zona eran fáciles, porque el trabajo previo antes de recibir era inmenso. Sí, estábamos delante de “otra cosa”. Fuera de forma, sí, pero un jugador que era “otra cosa”. Y el gran Chicho Sibilio tuvo que ser sentado en la primera parte por tener acumuladas tres faltas personales, pero su salida en la segunda mitad fue estelar: cinco triples sin fallo (con un 7/8 final y 24 puntos), dar alas a los suyos y situar un 100-107 a favor a poco más de 2 minutos.

El gran problema es que el Maccabi también rozó la perfección, incluso sin el mencionado Magee. No era que Dorom Jamchi se desmelenara con 34 puntos (eso sí, se marcó 24 lanzamientos a canasta, 16 de ellos triples. Lo de cortarse no iba con él), sino que en el banquillo barcelonista veían ya con pavor a Ken Barlow, el reciente fichaje desde Milán, que simplemente no fallaba desde la media distancia. A falta de Magee, su asombroso partido con 36 puntos (14/18 en tiros de campo y 8/8 en tiros libres), marcó la igualdad como para que en los últimos minutos se lo pusieran en bandeja al mítico Mickey Berkowitz –ya venido a menos-. Quien tuvo, retuvo. Y con sus entradas y tiros libres, puso la puntilla. Porque el criterio arbitral se pintó “a la europea” y la facilidad con la que Berkowitz arrancaba faltas sin ser tocado en sus entradas, se convertía en hachazos sin penalizar cuando entraba Solozábal. Los macabeos remontaron del 100-107 mencionado hasta 108-107 y en la última posesión, el balón fue a Norris en poste bajo para que este… bueno, fuese tal el empujón que recibió y el golpe que se llevó contra el parquet, que no sólo retumbó el recinto, sino que tuvo que ser trasladado a un hospital en camilla, afectado del costado. “Pain. A lot of pain” decía en el aeropuerto de Zurich a su regreso, tras ver que las radiografías alejaban cualquier susto. Pero dolía, en la cadera y sobre todo en su orgullo. “Quedan todavía trece jornadas por delante. Todos los partidos son importantes, pero este no era decisivo”.

Juan Antonio San Epifanio intenta anotar ante Jamchi y Jiménez en Tel Aviv.
Juan Antonio San Epifanio intenta anotar ante Jamchi y Jiménez en Tel Aviv.

Pues tendría su peso, cuando en la vuelta al Palau Blaugrana –que volvía a degustar las mieles europeas en su máxima competición-, se volvió a perder ante el Aris Salónica (88-89). Sorprendió que el recinto no estaba lleno ni de lejos (mil pesetas la entrada a los socios y dos mil a quienes no lo eran, resultaba un precio excesivo para la época). Sorprendente fue que ante la zona griega, cerradísima para no permitir puntos interiores, se tuviese ese desacierto exterior (sobre todo Epi, en tiros claros para él: 6/17). Pero quien volvió a sorprendernos, aunque estuviésemos más que acostumbrados y escarmentados, fuese Nikos Gallis. 45 puntos en una de las mayores exhibiciones que haya visto el Palau en su historia (19/25 en tiros de campo y 7/7 en tiros libres para un tipo de 1.82 de estatura). Increíble e imparable para el campeón de Europa con su selección sólo 6 meses antes.

Y a pesar de todo, era real que el Barça entrase por delante 86-81 en la recta final, con amplias aspiraciones de victoria como en Tel Aviv. Dos triples consecutivos de Panagiottis Giannakis y Lefteris Subotic, mostraron nuevamente la inseguridad azulgrana (86-87), incapaz de remontar incluso con esa “devolución” que FIBA obsequiaba con sus arbitrajes. Siguiendo su habitual tufillo casero, regaló tres increíbles tiros libres a Sibilio sobre su intento triple en una falta inexistente (con 86-89) a falta de tres segundos, fallando el segundo. Y restando tan sólo dos, antes del saque desde medio campo heleno –recuerden que se podía elegir lanzar tiros libres o sacar de banda-, otro regalo en forma de falta de Subotic con 88-89, que tampoco aprovecharon los locales, pues su pase se perdió por línea de banda. El drama condensado en esos tres segundos.

Esta fue la única manera de parar a Nikos Gallis en el Palau.
Esta fue la única manera de parar a Nikos Gallis en el Palau.

Alemania supuso el batacazo y la confirmación que se iba a la deriva. Saturn Colonia 103-98 F.C. Barcelona, significaba que la defensa no era buena, que al juego rápido rival no había contestación, pues de esa manera anotó Gallis un carro de puntos y en este encuentro lo hizo el alemán Michael Jackel (27 puntos) y el yankee Bryan Warrick (19). Que definitivamente el dúo Epi&Sibilio no andaba fino (2/8 en triples entre ambos) y que eran muchos los factores para encajar parciales, perder la delantera y sucumbir sin sensación de poder remontar y ganar. Porque algo transmitían estos jugadores que jamás hubiésemos pensado en ellos: falta de confianza.

Y la vuelta al Palau no pudo ser menos halagüeña. Tras el Eurobasket de Atenas de 1987, quienes no conociesen a Goran Grbovic, o Zarko Paspalj, Vlado Divac y Aleksandar Djordjevic, es que estaba muy alejado del mundillo del baloncesto. Pero no dejaban de ser unos niños todos los mencionados (con 21 años, excepto los 29 de Grbovic), que representaban al Partizán Belgrado y que barrieron con su madurez y su baloncesto en los últimos 10 minutos a los locales, ante un recinto atónito de lo que estaba viendo. “Tenemos mucha ansiedad porque llegue la primera victoria. Y eso nos atenaza” declaraba Nacho Solozábal. Lo que para unos era divertirse en pista, para los azulgranas significaba un suplicio. A los problemas con el juego rápido ya visto en otras jornadas, se sumaba que cualquier hombre interior rival con tiro exterior, los problemas crecían. Porque si ya se vio con Ken Barlow en la primera jornada, ahora eran Divac y Paspalj. Caemos en la cuenta que tanto McDowell como Norris son “cincos” muy “cincos” ambos como para salir a puntear tan al exterior. Y ante tal movilidad, se antoja complicada abordarla. Añadan que Andrés Jiménez seguía en sus primeras fechas como alero puro, algo descentrado todavía. Y no era evaluar la aportación que daba –que no estaba nada mal-, sino pensar al notable ala-pívot que se sacrificaba a cambio. ¿Lo mejor que pudo sucederle al F.C. Barcelona? Que hubo un parón. Bendito parón navideño. 

Muchísimos problemas de Audie Norris ante el Partizán.
Muchísimos problemas de Audie Norris ante el Partizán.

Un triple de Solozábal que cambió el rumbo

            Y lo que mejor que pudo sucederle fue, que en vísperas navideñas se jugó una Copa del Rey (de la que hablaremos en profundidad, por supuesto). Y que Valladolid vio cómo un triple de Nacho Solozábal sobre la bocina en la final ante el Real Madrid, devolvió de golpe toda la confianza perdida en estos jugadores. Siendo campeones de Copa, se respiraba de otra manera. Y con esta inercia, un 7 de enero al fin, se vapulea al Nashua Den Bosch (115-90), alzando así el primer triunfo en Copa de Europa a la quinta tentativa. Unos olandeses que sin su estrella Paul Thompson, que un mes antes se había roto el tendón de Aquiles (y fue sustituido por ese habitual de concursos de mates NBA, Terence Stansbury), no ofrecieron ninguna oposición más allá de un 4-10 inicial. 

Vlado Divac disputando un rebote junto a Andrés Jiménez. Dejó su impronta.
Vlado Divac disputando un rebote junto a Andrés Jiménez. Dejó su impronta.

Y llegó Milán. Los campeones de Europa, la Tracer, ya con Franco Casalini, discípulo del maestro Dan Peterson, ocupando su puesto en el banquillo. Y si los inicios fueron un escaparate de los males habituales, con Audie Norris que apenas podía jugar, dolorido físicamente de nuevo, con Jiménez y Sibilio fallones, con las únicas notas positivas de Ferrán Martínez y la brega de Eugene McDowell -dejó en un triste 3/15 a una estrella como Rickey Brown-, de repente y tras dos tiempos muertos de Aíto casi consecutivos, fue como si apareciera el F.C. Barcelona en la Copa de Europa. En el Pallatrusardi, en el mejor escenario posible. El que pone casta defendiendo, rebotea con fiereza y corre contragolpes sin respuesta. El que tiene como estiletes a Epi y Sibilio (16 canastas de 31 intentos entre ambos). El que enmudece pabellones hostiles. 

Un parcial de 4-16 les aupó hasta un 44-50 al descanso. Los veteranos italianos acabaron hartos de correr las contras azulgranas e incrementaron la diferencia hasta un 75-85, justo en el momento en que una reacción de Bob McAdoo (37 puntos) les hizo igualar la contienda a 85. Daba igual, el Barça estaba lanzado y gracias a Epi, lograron nuevas rentas para enmarcar el resultado final: 94-100. El equipo que pintaba como Final Four antes del inicio de la competición, por fin apareció. Milán parecía un punto de inflexión. 

Epi fue el amo y señor en Milán. El Barcelona se revindicó.
Epi fue el amo y señor en Milán. El Barcelona se revindicó.

Vuelta a las andadas

 

Sin embargo, se cruzó el Orthez. Y en la reanudación en la segunda mitad, tras bregar con más voluntad que acierto en los primeros 20 minutos (39-38), llegó el mayor de los desastres. El aro parecía tener menos dimensiones que el balón (1/10 en triples entre Epi y Sibilio), el americano Tom Scheffler capturaba todos los rebotes (15 en total, de los que 8 nada menos, fueron en ataque. Porque decir ofensivos, efectivamente, fueron muy ofensivos para los pívots azulgranas) y Howard Carter pareciendo Michael Jordan (32 puntos), superando a los cinco rivales cada vez que decidía entrar a canasta. Fue el mayor infierno y el más descorazonador sinsentido aquellos 20 minutos que reflejaron un 81-60 a falta de poco más de 7 minutos para la conclusión. En la pista de un rival que ni estaba ni se le esperaba para hacer grandes heroicidades. Pues ya ven. El maquillado 95-83 final dejaba una situación en los hombres dirigidos por Aíto García Reneses de ‘¿Qvo Vadis, Barça?’.

Con un balance de 2 victorias y 5 derrotas, se afrontaba la segunda vuelta de la liguilla de cuartos. Y como bien vaticinó Aíto, necesitaban aquellos ocho triunfos. Eso significaba que tan sólo se podía pinchar en una ocasión en toda la segunda vuelta. Que en el retorno desde Francia, no sabemos si alguien estaría convencido de la hazaña. O del milagro. Lo más increíble de todo fue cómo se desarrollaron los acontecimientos posteriores. 

Salto inicial entre Norris y Scheffler. Comienza la pesadilla en Orthez.
Salto inicial entre Norris y Scheffler. Comienza la pesadilla en Orthez.

PRÓXIMO CAPÍTULO: UNA ACB QUE PASABA DE 16…¡A 24 EQUIPOS!

“HACE 30 AÑOS…” (Prólogo)

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 1: “Americanos para una liga en alza”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 2: “Nace el Open McDonald’s”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 3: “Cerca de las estrellas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 4: “Las ventajas FIBA”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPITULO 5: “La guerra de las revistas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 6: “Kenny Simpson, un especialista defensivo que se convirtió en máximo anotador”.