HACE 30 AÑOS…(Cap.06)

HACE 30 AÑOS…(Cap.06)
Capítulo 6: Kenny Simpson, un especialista defensivo que se convirtió en máximo

Antonio Rodríguez

Capítulo 6: Kenny Simpson, un especialista defensivo que se convirtió en máximo anotador 

-          Domingo, 22 de noviembre. El IFA Espanyol estaba de celebración esta semana, pues consigue su segundo triunfo consecutivo tras nueve derrotas en el arranque liguero. En esta ocasión, fue en el Congost ante el TDK Manresa (72-78) en el que los manresanos volvieron a complicarse la vida. Los españolistas fueron más bloque ante unos manresanos que, para lo bueno y lo malo, dependían de Kenny Simpson (¡36 lanzamientos a canasta!, para anotar 12). En jornada intersemanal rompieron al fin su mala racha, venciendo al Bancobao Villalba (98-88) con una actuación estelar de Jack Haley: 31 puntos y 19 rebotes.

-          Martes, 24 de noviembre. El Comité de Competición sanciona al Joventut de Badalona por los hechos acontecidos durante el enfrentamiento en el pabellón Ausías March entre la Penya y el Real Madrid (82-86) del fin de semana. Insultos e intimidación a la pareja arbitral y lanzamiento de objetos a la cancha. Quien también sufrió las hostilidades de los aficionados, era el nuevo comentarista de TVE, ni más ni menos que el seleccionador Antonio Díaz Miguel. Hablaremos de él.

-          Finalmente, no hay renuncia a la presidencia del OAR Ferrol por parte de Juan Fernández. Tras tal anuncio una semana antes de cesar de su cargo, tras desavenencias con el ayuntamiento de Ferrol, insinuando incluso que había tenido conversaciones con el ayuntamiento de A Coruña para trasladar al equipo allí, reconsideró su postura y volvió a ocupar su cargo en el histórico club.

-          Jueves, 26 de noviembre. El F.C. Barcelona inauguraba una nueva participación en la Copa de Europa y cayó derrotado en “La mano de Elías” ante el Maccabi Tel Aviv (108-107) en un vibrante encuentro en el que pesó el ambiente en el criterio arbitral, sobre todo en los últimos minutos. Audie Norris tuvo en su mano la opción del triunfo, pero en su entrada a canasta final, fue directamente empujado en el aire con tan malas artes, que tras su aparatosa caída de espaldas y un golpe en la cabeza contra el parquet, tuvo que ser enviado al hospital. Las radiografías mostraron que tan sólo fue el susto. Y el disgusto de la derrota, claro. 

Michael Young, ante el Cacaolat, anotó de todas las formas. Asombroso (ACB Photo).
Michael Young, ante el Cacaolat, anotó de todas las formas. Asombroso (ACB Photo).

-          Sábado, 28 de noviembre. El Fórum Filatélico Valladolid asaltó Granollers, en uno de los encuentros más decisivos de la jornada ante el Cacaolat (79-84), en soberana exhibición del estadounidense del Fórum Michael Young, con 36 puntos y 18/25 en tiros de campo. Los pucelanos así se aseguraban seguir siendo líderes del grupo impar (10 victorias y 12 derrotas) y cabezas de serie momentáneo de cada al sorteo de Copa del Rey a disputarse en su pabellón Pisuerga.

Kenny Simpson el americano más peculiar

            El viejo Congost era un pabellón peculiar. De los más pequeños cuando se inició la ACB. Sus llenos se contarían con poco más de tres mil espectadores, siendo generosos. Pero era una cancha dificilísima. Público muy encima y próximos a las líneas de banda –sus dimensiones no daban para más- y como podrán ver en las fotografías, esas escaleras que hay justo detrás de la canasta, con la puerta al final de la grada, eran las que daban a vestuarios. Los jugadores, literalmente, pasaban entre los aficionados protegidos tan sólo por unas rejillas, cada vez que tenían que retirarse allí. Las malas lenguas confiesan que los fans de esa zona iban con paraguas, aunque no lloviese. Tales “herramientas” cabían perfectamente por los agujeros de las rejas. Pero lo más complicado de aquel recinto, era ganar al equipo local, al Basquet Manresa. 

El viejo Congost y luego remodelado. La puerta de vestuarios, tras la canasta.
El viejo Congost y luego remodelado. La puerta de vestuarios, tras la canasta.

Pues “HACE 30 AÑOS…” exactamente, el TDK Manresa presidido por Carles Casas –padre de Ricard, posterior entrenador de la Liga Endesa-, quiso dar un paso más en la zona confortable que había logrado establecer al club en las dos últimas temporadas, desde su nuevo ascenso a la ACB. Dio las gracias por los servicios prestados a Rolando Frazer y Clyde Mayes, ídolos de la afición por su enorme profesionalidad y compromiso con el club y decidió hacerse con los servicios del ex azulgrana Kenny Simpson. El escolta, el extranjero más bajo de la liga con su 1.89 –no hagan caso del 1.95 que le dan oficiales-, que tres meses antes había sido protagonista por dar el título al Barça con una canasta sobre la bocina en el último choque de la final de liga, era la apuesta para guiarles por un nuevo rumbo, sobre todo si contamos que su estrella nacional, el escolta Josep Palacios, fue vendido a los propios azulgranas.

            Kenny Simpson era eléctrico, rápido, con un físico privilegiado, unos brazos interminables y le ponía un alma en cada acción que cualquier aficionado caía rendido a él. Para Aíto García Reneses fue un descubrimiento. El extranjero más barato de la liga anterior fue un extranjero determinante. Su capacidad atlética era una pesadilla cuando le ordenaba marcar a cualquier rival. Corría la pista como un galgo, especialista en el “coast to coast”, sorteando rivales hasta la consecución de la bandeja, correcto tirador exterior, Aíto reconocía que “con él, la defensa zonal se convertía en una zona 3-3 en vez de una 2-3” por todo el espacio defensivo que ocupaba. Dicen que cuando fue portaba de la revista “Gigantes del basket”, por una entrevista que le hicieron en su segundo mes como azulgrana, se fue al kiosco cercano a su residencia y compró todos los números que había para enviárselos a sus familiares en Estados Unidos. Venía de la liga sueca, donde llegó a promediar 40 puntos –o eso dicen-. Y aunque reconocía la debilidad de aquella liga, “40 puntos son 40 puntos, aquí y en China” declaraba todo orgulloso. Y no le faltaba razón. Confesó que había trabajado muy duro aquel verano en el tiro exterior y es cierto que se notó. Su rol de 19 minutos y 12 puntos escasos que le otorgaba Aíto García Reneses, iba a cambiar por completo entre los montes del Bages. Joan María Gavaldá tenía claro que sería su clara referencia ofensiva. Y como el propio jugador mencionaba “en el Barcelona tenía un trabajo más especial, porque allí se necesitan jugadores más especiales. Aquí Joan María me otorga más libertad de movimientos”. Y los usaba. ¡Vaya si los usaba! 

Kenny Simpson hizo historia un año antes con el F.C. Barcelona (ACB Photo).
Kenny Simpson hizo historia un año antes con el F.C. Barcelona (ACB Photo).

Kenny Simpson se convirtió en el máximo anotador liguero, con un promedio de 29,7 puntos de promedio, con un 47.7% en tiros de campo y un 36% en triples. Para llegar a semejantes promedios había que tirar, está claro. Veinte intentos por encuentro, de hecho (19.7 para ser más exactos). Si hoy día, el máximo anotador de la Liga Endesa, Erick Green, intenta menos de la mitad (9.4 lanzamientos), háganse una idea de la ametralladora que llegó a ser. Todo ello, con el respaldo de un equipo detrás. Todo ello, tras haber tenido el cartel el año anterior de ser un especialista defensivo entre las huestes blaugranas. Todo ello, en la figura de Kenny Simpson.

Porque la confección de la plantilla del TDK Manresa cambió con él, claro está. Donde los interiores eran los americanos con un peso específico muy importante, lograron los servicios -en cesión desde el F.C. Barcelona- del joven y prometedor pívot nacional Julián Ortiz, para acompañar al otro americano, decantándose finalmente por un seguro de vida: Art Housey. Sin embargo, no funcionó como se esperaba. El jugador de Corral de Almaguer no progresó como se esperaba, tremendamente irregular en muchos encuentros, sobre todo en defensa. Sin apenas relevos –pues el liviano Eric Bartolomé era el único recambio interior-, el mayor peso cayó en manos de Housey, que sí cumplió hasta que se hartó. Sin decirlo abiertamente, se hartó que sus números no fuesen los que esperaba, puesto que Simpson monopolizaba absolutamente el ataque. Se hartó que los nacionales no estuviesen a la altura en ciertos partidos. Se hartó que ante esas idas y venidas de malos resultados –que no fueron tan malos, por otra parte-, los directivos lo mirasen a él como culpable y todo ello acabó casi al final de la liga regular en un encuentro en el que perdió los papeles con el colegiado Rodríguez Blandón, porque parecía que le quería matar en el momento en el que le sujetaron sus compañeros y hasta el propio Gavaldá.

El equipo era bajo, pues Luis Blanco era un escolta forzado a jugar como alero, mientras que Josep Pujolrás era muy bisoño aún, con el considerable hándicap ante eso tan extendido en nuestro baloncesto en aquella temporada, el alero alto (Jiménez empezaba a serlo, Josep Cargol era un prototipo, Santi Abad era una realidad y Fernando Arcega un clásico en estas lides. Ya no hablamos de americanos tipo Wendell Alexis). 

Todo un atleta (ACB Photo).
Todo un atleta (ACB Photo).

Con ese plantel, Kenny Simpson tenía licencia para cualquier tipo de lanzamiento. Sea entrada a canasta, desde poste bajo, en triples según llegaba o triples “NBA” desde su casa, algo que empezamos a acostumbrarnos con él. El enorme arco que les imprimía era fantástico y cuando en un uso desmesurado de la línea de 6.25, fallaba cuatro de ellos consecutivos, de repente los respondía con otros dos del tirón y ponía otra vez a su equipo en partido y al pabellón en pie. Hasta el más crítico con él, callaba. Callaban, porque además en defensa seguía cumpliendo como en los tiempos como azulgrana. Lograba buenos robos de balón (pero miren sus brazos en las fotografías. Como para no robarlos), que se transformaban en espectaculares contragolpes y derretía a la afición. Luego tuvo triples-milagro como el logrado en la primera fase ante Magia Huesca, sobre la bocina, para ganar el encuentro y ya tienen la silueta del ídolo.

La irrupción del TDK Manresa en la liga fue tremenda. Exceptuando en la visita al Real Madrid en la 2ª jornada liguera, donde claudicaron (105-84), ganaron los otros cinco encuentros de las seis primeras jornadas, siendo una de las iniciales revelaciones de la liga. Y en la 7ª jornada cedieron por un solo punto (92-91) en Badalona. A partir de ahí, englobados en el grupo par, suerte esquiva, donde antes entraban los tiros de Simpson, ya un poco menos y el caso es que incluyendo la buena imagen en Badalona, acabaron el ecuador de la liga con una pírrica victoria más y siete derrotas, finalizando este grupo con récord de 6-8, empatados con el Magia Huesca, que por vencer en la última jornada de este Grupo Par en Villalba, les valió el último pasaporte a la A-1. Los manresanos cayeron a la A-2, algo impensable tras verles en el ecuador de esta primera fase con un 5-2. En esta segunda etapa liguera, su récord fue de 7 victorias y 7 derrotas y nuevamente los basket-average le dejaron clasificado el cuarto por la cola, con lo que tendrían que disputar el playoff de descenso. Pantomima absoluta, porque ya se sabía que para la siguiente temporada se cambiaría el sistema de competición en liga y sus participantes (se incrementaría de 16 a 24 para la 88/89), pero que al no estar aún firmado, obligaron a jugar ante poco más de 800 benditos espectadores una eliminatoria ante el Caja de Ronda totalmente intrascendente.

Cuando se hicieron números tras la finalización de la temporada, contrariamente a los dos últimos ejercicios, las caras eran más bien largas. Hubo cierto malestar interno y sí, se consiguió que Kenny Simpson fuese el máximo anotador liguero, pero la química del grupo se fue descamando. Miren el siguiente dato:

-          Jugadores que superaran los 20 puntos en liga regular y que no fuesen ni Kenny Simpson ni Art Housey: Julián Ortiz en 3 ocasiones (23 puntos en Huesca, 22 ante Cajabilbao e IFA Espanyol) y Jordi Creus en un día prodigioso en el que con 6/6 en triples, llegó hasta los 24. Nadie más. Cuatro casos en 28 jornadas de liga regular.

-          Jugadores que superaran los 15 puntos en liga regular y que no fuesen ni Kenny Simpson ni Art Housey (por supuesto, eximimos los datos anteriores de la veintena): nuevamente Ortiz (19 puntos ante el Real Madrid y ante el Oximesa), Jordi Creus (19 ante el Ram Joventut y 17 en el Bancobao Villalba) y Luis Blanco (17 también ante los villalbinos).

 

Interminables brazos para ser decisivo (ACB Photo).
Interminables brazos para ser decisivo (ACB Photo).

Cinco casos, que unidos a los cuatro anteriores, daban un cómputo de 9 las ocasiones en las que algún jugador nacional superara la simple cifra de 15 puntos. En 28 jornadas. Así resultó ser la liga del TDK Manresa, que tuvo en el desahuciado IFA Espanyol, penúltimo clasificado, su particular bestia negra, le venció en 3 de las 4 ocasiones en las que se enfrentaron. Si les hubiesen derrotado en la jornada 11 (perdieron 72-78), les hubiese bastado para clasificarse para la A-1, a jugar la segunda mitad de la liga con los mejores y el cuento hubiese sido otro.

La directiva volvió a confiar en el panameño Rolando Frazer para el próximo curso, firmándole antes de finalizar esta campaña. Art Housey no renovó y se prescindió también de Joan María Gavaldá. Sonaron varios nombres para el cargo de entrenador, uno de ellos, el portorriqueño Flor Meléndez, que tan buen recuerdo dio dirigiendo a la selección de Argentina en el pasado Mundial de España, quien se hizo con el puesto finalmente y se trajo bajo el brazo a un viejo conocido suyo: el espectacular pívot brasileño Gerson Victalino, para garantizar nuevamente el poderío interior. 

Luchando con Del Corral. Su espíritu ganaba a la afición (ACB Photo).
Luchando con Del Corral. Su espíritu ganaba a la afición (ACB Photo).

Kenny Simpson tuvo tratos con la nueva franquicia NBA que iba a arrancar: Miami Heat, por lo que no le dolió especialmente abandonar España, aunque le encantaba. “La gente quizás no esperaba que fuese el máximo anotador en una liga donde estaban jugadores como Epi, Villacampa o Fernando Martín”. No tuvo suerte en aquella experiencia, cortado en el training camp y regresó a Europa, al Maccabi Ramat Gan israelita. Fue todo un espectáculo, todo corazón, anotador compulsivo y especialista defensivo, todo en un mismo hombre. Ídolo ante todo. Vean nuevamente la fotografía de cabecera, alzado a hombros tras su triple desde 8 metros para vencer al Magia Huesca. No nos negarán su peculiaridad. Para la anécdota quedarán –aquí siempre hablamos de ‘malas lenguas’ por quedar políticamente correctos-, las enormes facturas de teléfono en conferencias a Estados Unidos que debió pagar el club manresano en las primeras semanas de estancia de Simpson. Cuando se descubrió que era él y que las advertencias no sirvieron, los empleados quitaban el terminal del teléfono cuando se acababa el horario de oficina. La sorpresa mayúscula vino con el siguiente recibo: el importe era semejante. El gran Kenny compró por su cuenta un terminal que conectaba cuando tras los entrenamientos, no había nadie en las instalaciones. Un fenómeno.

PRÓXIMO CAPÍTULO: LA COPA DE EUROPA DEL BARÇA (1ª parte)

 

“HACE 30 AÑOS…” (Prólogo)

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 1: “Americanos para una liga en alza”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 2: “Nace el Open McDonald’s”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 3: “Cerca de las estrellas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 4: “Las ventajas FIBA”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPITULO 5: “La guerra de las revistas”.