“TE CITO EN MI CASA”

“TE CITO EN MI CASA”
El encuentro de anoche entre Boston Celtics y Golden State Warriors marcó una ci

Antonio Rodríguez

El encuentro de anoche entre Boston Celtics y Golden State Warriors marcó una cita en el calendario: el sábado 27 de enero. Tras la derrota de los campeones, los Celtics han creado esta temporada junto a su decimocuarta victoria consecutiva, una rivalidad entre los que al día de hoy, parecen ser los dos mejores equipos de la NBA.

            El rostro de Steve Kerr, quieto, de pie en la banda a la finalización del choque, viendo que su equipo, Golden State Warriors, había sido derrotado, mientras se mordía el labio inferior, era la estampa de quien quería ver nuevamente el fallo de Durant en el tiro clave, las faltas que tanto protestaron en el momento clave, los escasos tiros de Stephen Curry y el desacierto de Thompson también en momentos clave. A su alrededor, el TD Garden enfervorizado. Boston Celtics habían salido victoriosos ante los campeones (92-88).

(NBA Photo / Getty).
(NBA Photo / Getty).

El encuentro de anoche pareció tener todos los ingredientes de los Playoffs. Tanto unos, queriéndose hacer notar en las franquicias élite de la NBA nuevamente, siguiendo su inmaculada racha de triunfos consecutivos tras su dubitativo inicio, como otros zanjando el asunto y dejando claro que los campeones siguen siendo ellos.

            Un marcador bajo, porque vimos a dos de las mejores defensas de la liga empleándose como dos de las mejores defensas de la liga. Para ser campeón hay que ser, como dicen en Estados Unidos con un exabrupto, un “son-of-a-bitch” defensivo. En los 80, los talentosos Lakers debieron ser un “son-of-a-bitch” atrás para derrotar a Celtics, los Bulls a los Pistons posteriormente y los Warriors, para ser los reyes actuales, también. Como los Cavaliers para remontar un 3-1 a los de Oakland. Y tienen que serlo todos, porque si no, no ganas (decir que Kyrie Irving era mal defensor cuando este verano fue fichado por Boston, era cuanto menos, una imprudencia). El caso es que durante los 48 minutos, ambos mordieron en la pista.

            Y ser buenos defensivamente, no es cuestión de poner actitud tan sólo. Para anular a ambos bases y estrellas en sus equipos (Kyrie Irving y Stephen Curry, 7/30 entre ambos) hay que hacer un trabajo muy concienzudo de dos contra unos permanentes y tener al resto de compañeros en segundas ayudas muy atentos. Y sobre todo, cerrar cualquier línea de pase, sobre todo en la zona. Puntear tiros exteriores y no conceder contragolpes (como los 8 puntos que Boston concedió en la primera mitad y de los que Brad Stevens se quejaba).

Con esta teoría tan difícil de ejecutar y que en los Warriors tuvo éxito, los Celtics se perdieron en la primera mitad en un mar de triples sin acierto, impotentes ante no poder meter un balón interior a ningún corte, a ningún hombre alto…a casi nadie. Los locales mantuvieron igualado el marcador (o al menos eso intentaban, porque llegaron a ir hasta 17 puntos por debajo), con la misma defensa en común, negando pases y forzando en la zona cercana al balón mucho tráfico.

            Y he aquí el orgullo bostoniano, el Leprechaun…lo que ustedes quieran, que en el tercer cuarto, donde en sus enfrentamientos los Warriors sacan ventajas en la mayoría de encuentros esta temporada con parciales casi siempre positivos (repasen las estadísticas), es cuando encajan un 19-0 en poco más de 4 minutos de juego, donde todos los triples errados hasta el descanso, se convirtieron en una tormenta de aciertos de Jaylen Brown, hasta llegar a colocar a los Celtics por delante (68-66).

            En el último cuarto, ambos contendientes sacaron el carácter. Y si Jayson Tatum no había tenido el día en ataque, se arrancó con dos entradas a canasta con madera de líder. Y Kyrie Irving anotó y forzó faltas y tiros libres suficientes, como el ímprobo trabajo de Marcus Smart que no desfallecía por ningún balón. Los Warriors daban esa sensación que eran mejores, que anotaban con Kevin Durant y Klay Thompson los triples que parecían enterrar el enfrentamiento. Pero no fue así y al final, tanto Draymond Green con triple –en uno de los pocos errores defensivos célticos- falló cuando estaba abierto, como Durant en una suspensión en los últimos segundos, no pudieron sellar la victoria para la bahía californiana. 

(NBA Photo / Getty).
(NBA Photo / Getty).

Con polémicas (los visitantes se quejaron del arbitraje y con razón) y esta derrota, huele como si en la visita a casa hubiera aires de revancha. Y eso es un gran piropo al encuentro de anoche. Hay otro chico en la ciudad –de nuevo- y está agitando la NBA con su 14ª victoria consecutiva.