HACE 30 AÑOS… (Cap.04)

HACE 30 AÑOS… (Cap.04)
Miércoles, 4 de noviembre: Caja de Ronda renuncia al fichaje del estadounidens

Antonio Rodríguez

Capítulo 4: Las ventanas FIBA

·         Miércoles, 4 de noviembre: Caja de Ronda renuncia al fichaje del estadounidense John Ebeling, para suplir a Anthony Teachey. Resultó que cuando el rubio y polivalente ala-pívot americano aterrizó en Málaga, se desmarcó con 150.000 dólares del ala. Si para las arcas malagueñas, 120.000 (lo inicialmente hablado) era un enorme esfuerzo económico por realizar, las actuales cifras eran algo impensable. Ebeling regresa a Italia donde sigue escuchando cantos de futuras novias.

·         Jueves, 5 de noviembre: Caja de Ronda pone sus ojos y suspiros en dos nuevos candidatos: el ala-pívot de dos metros, Bob McCann y el pívot Phil Zevenbergen (2.06). Aunque las preferencias van por el primero, por centímetros quien necesitan más, es al segundo. Todo mientras se soluciona con una fuerte multa, el futuro del compatriota de ambos, Gary Plummer.

·         La Unión Soviética debutó con victoria en su primer enfrentamiento ante la universidad de Illinois (62-71) en la gira que todos los inviernos realiza por Estados Unidos. Disputarán 10 partidos.

·         Viernes, 6 de noviembre: Comienza la NBA. El pistoletazo de salida lo dan Boston Celtics y Milwaukee Bucks entre otros, encuentro que fue la primera emisión de “Cerca de las estrellas” ocho días después, en TVE.

·         David Robinson, nº 1 del draft de 1987, estampó finalmente su rúbrica en el contrato que le unía con San Antonio Spurs para las próximas 8 temporadas, por un montante de 26 millones de dólares. Toda una lluvia de millones que se compensaba con que empezaría a cobrarlos a partir de noviembre de 1989, dos años después, pues aún debía cumplir servicios militares con la Marina norteamericana, la NAVY, durante este ciclo.

Audie Norris debutó con el F.C. Barcelona (ACB Photo).
Audie Norris debutó con el F.C. Barcelona (ACB Photo).

·         Sábado, 7 de noviembre: Se realiza el sorteo para el calendario de las diferentes competiciones europeas. La más importante, la Copa de Europa, deparó al F.C. Barcelona -que volvía a disputarla 4 años después- a Maccabi Tel Aviv, Aris Salónica, Saturn Colonia, Partizán Belgrado, Nashua Den Bosch, Tracer Milán y Orthez, por este orden, los rivales a lidiar. La novedad es que los cuatro primeros accederán a la Final Four de Gante, la primera de la historia, a disputar en abril.

·         Martes, 10 de noviembre: Debutó Audie Norris en la liga en la octava jornada. Y su aportación fue providencial, pues forzó falta en la última jugada y logró los dos tiros libres que valieron el triunfo del F.C. Barcelona sobre Fórum Filatélico Valladolid (74-72). Audie anotó 17 puntos en 15 minutos y fue salvador.

·         Otro que debutó en el Caja de Ronda fue Phil Zevenbergen, el finalmente elegido tras el “culebrón Teachey”. Zevenbergen, que anotó 26 puntos, no pudo evitar la derrota de los suyos en cancha del Oximesa (81-67).

·         Quien se marcó un festín anotador fue el Taugrés, que en su pista de Mendizorroza, barrió al Bancobao Villalba (127-97) en esta jornada entre semana. Larry Micheaux (28 puntos) y el discutido David Lawrence (27) fueron los más destacados.

Ferrán Martínez, futuro de la Selección con 19 años (ACB Photo).
Ferrán Martínez, futuro de la Selección con 19 años (ACB Photo).

·         Miércoles, 11 de noviembre: Bob McCann, el descartado americano que estuvo de prueba en Málaga, finalmente recaló en el Cajamadrid, de 1ª B, entrenado por Chus Codina. Así se une a la mejor plantilla de la segunda categoría de nuestro baloncesto, con Carlos Gil, Quique Villalobos, Pedro Ansa, Juan Antonio Orenga y sustituye al flojo Bob Cattage. Más madera para ascender a la ACB.

·         Sábado, 14 de noviembre: El cántico “¡Que salgan los toreros!” volvió a oírse en Magariños tras la brillante victoria ante el F.C. Barcelona (77-71), tras una gran exhibición de David Russell (32 puntos y 14/23 en tiros de campo). Quien sigue sin levantar cabeza tras 9 jornadas es el IFA Espanyol, que volvió a caer derrotado en casa ante Taugrés (81-87).

 

 

Nacen las ventanas FIBA

 

            Hace 30 años… había muchos terrenos por descubrir. Los preceptos e ideas de la FIBA eran algo insondables, imposible profundizar en su raciocinio. Piensen que la primera Final Four de Copa de Europa –Euroliga hoy-, de la que hablaremos a lo largo de este serial, se disputaría meses más tarde en Gante, plaza que como todos pueden intuir, genera una expectación inusitada por el baloncesto. Como lo fue Lausana un año antes y Budapest el anterior. La neutralidad entre los presumibles participantes de la final, llevada al extremo. Nada de Milán, Roma, Barcelona, Madrid, Belgrado, Zagreb, Moscú, Tel Aviv o París. Fueron aprendiendo, claro. Pero hace 30 años… era lo que había.

 

            Pues en modo y forma del fútbol, con el éxito de los torneos de selecciones (eran muy conscientes que la década de los 80 estaba siendo la de mayor éxito), anhelaban dos frentes: por un lado, restringir el Eurobasket a la mayor élite y por otro, todo lo contrario, abrir la horquilla y llevarlo a países no tan habituales con algún evento complementario. Y así, por primera vez se crearon las …¡tachán!, VENTANAS FIBA (aunque no se las llamase así en aquel momento). Se inició este sistema de clasificación de cara al siguiente Eurobasket’89 a disputarse en Zagreb, donde tan sólo irían ocho selecciones. Para ello, cuatro grupos con cuatro selecciones por cada, clasificando las dos primeras. A saber:

 

-          Grupo A: Grecia, Checoslovaquia, Holanda y Gran Bretaña.

-          Grupo B: Yugoslavia, Bulgaria, República Federal Alemana y Suecia.

-          Grupo C: Italia, España, Suiza y Hungría.

-          Grupo D: Unión Soviética, Polonia, Francia y Finlandia. 

Sevilla fue un escenario perfecto para el inicio de las ventanas (ACB Photo).
Sevilla fue un escenario perfecto para el inicio de las ventanas (ACB Photo).

Por diversas divergencias, Israel no entró en los grupos, mientras que selecciones como Turquía, estaban muy alejadas de la potencia que son hoy día. Su paralelismo con lo que estamos a punto de vivir en la actualidad, no era mucho. Para empezar, FIBA no instaló unas fechas exactas. Digamos que más o menos se concretaban entre las diferentes federaciones, dentro de un periplo. Así, cuando España debutó ante Hungría, los italianos ya les habían apalizado previamente. Tales ventanas para los nuestros, fueron en las siguientes fechas:

29 de octubre y 5 de noviembre

28 de enero y 4 de febrero.

Para la primera, Antonio Díaz Miguel pidió encarecidamente que la liga se parase y así disponer de algo más de una semana para poder sentar las bases de lo que serían. Sin embargo, para la segunda, si echáis un vistazo en el calendario de 1988, ambos días, tanto el 28 de enero como el 4 de febrero, fueron en jueves. Tales choques se jugarían con la jornada liguera entre medias, deshaciendo el concepto de “ventana” tal cual. Apostillar que era la idea inicial, una ventana más, pero tras ver los primeros enfrentamientos que auguraban una clasificación más que clara, se cambió la decisión sobre la marcha. Viaje arriba y abajo (puesto que fue jugar en Italia y en Hungría) y cociéndose entre medias un Joventut-Real Madrid. Se ganaba una jornada liguera y menos estado de enfado entre los clubes (que no los jugadores, que muchos aprovecharon para irse de vacaciones). 

Sibilio fue de los máximos anotadores por España (ACB Photo).
Sibilio fue de los máximos anotadores por España (ACB Photo).

FIBA se permitía hacer estos “dispendios” con el calendario. Europa contaba con las selecciones más potentes de la historia, no solamente en calidad, sino en número. A las sempiternas Unión Soviética y Yugoslavia, Italia había subido al fin muchos enteros (plata en los Juegos Olímpicos de Moscú’80 y oro en el Eurobasket Nantes’83), España se había postulado como uno más en la élite y los “fibos” aún estaban frotándose las manos, cuando vieron cómo Gallis y Giannakis levantaban en Atenas aquel verano, el trofeo de campeones de Europa de selecciones entre el fervor de todo un país. Aunque la lesión de Sabonis tenía mala pinta, Drazen Petrovic llevaba tres años manejando los hilos de la marioneta europea a su antojo (al menos, a nivel de clubes), Epi, Antonello Riva, Fernando Martín, el recién salido Sarunas Marchulenis, Volkov…y los imberbes Kukoc, Djordjevic, Paspalj, Radja o Divac que el nunca-suficientemente-ensalzado Kresimir Cosic se encargó de presentar al mundo, eran algo jugoso como nunca se había visto antes. Digamos que las botellas de champagne corrían en los despachos, como buenos tiempos de bonanza deportiva.

Así que a reunir a las selecciones tocaba. Viendo los calendarios (otra gran diferencia respecto a los tiempos de hoy día), se podía. Las ligas eran parecidas a las actuales, algunos partidos menos quizás. En España concretamente, 28 jornadas más playoffs. Sin embargo, Europa no era tan exigente. La Copa de Europa, tras un par de rondas de eliminatorias previas, se decidía en un grupo de 6 equipos en forma de liguilla. Bueno, en esta 87/88 lo ampliaron a 8 y luego Final Four. Por tal motivo las ligas domésticas, viendo la joya que tenían entre manos, se lanzaron a un frenesí de torneos y campeonatos paralelos, entrelazados entre las jornadas, ante una demanda brutal. Y nació la Supercopa, la Copa del Rey, donde hasta que los ocho equipos llegaban a la fase final, tenían que transitar un recorrido semejante al de la Copa de fútbol hoy día, de eliminatorias directas (solamente entre equipos ACB), la Copa Príncipe con el mismo formato de aquella Copa del Rey…estirar el chicle, demasiado a veces. Pero porque más o menos, había fechas. Y para las ventanas, también. No era en absoluto la locura actual ni un arrebato de “por mis coj*nes toreracos”. 

Fernando Romay imponiéndose a los pívots húngaros (ACB Photo).
Fernando Romay imponiéndose a los pívots húngaros (ACB Photo).

Como ya detallamos en el diario del número anterior, Antonio convocó 10 hombres para la primera ventana, con dos partidos en casa: 29 de octubre ante Hungría y 5 de noviembre ante Suiza. De la primera, los magiares, podíamos decir que se habían quedado en un baloncesto en el que ellos llegaron a ser potencia: el de la década de los 50. El físico, la rapidez en el juego, los contragolpes o las agresivas defensas no entraban en su biblia. Y así les pasó. De la segunda, Suiza, no podíamos decir nada, porque no sabíamos nada.

            Sevilla fue el primer escenario. Bello primer escenario. Un ávido presidente de la Federación andaluza, un tal José Luis Sáez, se adjudicó para la capital hispalense ser la sede del arranque de este periplo. El municipal San Pablo, que hace 30 años vivía las primeras evoluciones del Caja San Fernando, no se había visto de tal guisa jamás. Algo más de 7.000 espectadores abarrotaron las gradas para ver a la Selección Española, o lo que es lo mismo: 

El atractivo era apreciar a las dos incorporaciones más recientes, los dos nuevos ‘chicos del barrio’ que parecían erigirse como las mayores esperanzas en el futuro más próximo: Ferrán Martínez (19 años) y Antonio Martín (21 años). Y es que, Antonio Díaz Miguel no tenía más problema que las bajas por lesión. Otra de las grandes diferencias de la actualidad: todas las estrellas europeas se encontraban enroladas en clubes europeos, que suena a perogrullada, pero ya quisiera el Viejo Continente hoy día, con casi una centena de sus mejores hombres activos participantes de la NBA, decir lo mismo. En 1987, los mejores europeos lidiaban en nuestras canchas.

 

            Las selecciones contaban con sus planteles habituales. Y como tales viajarían por las tierras de dios. No se tenía claro qué iban a sacar de todo esto Finlandia, Hungría o Suiza, al margen de encajar paliza tras paliza. Lo de exportar el mejor baloncesto continental a otros lares, no dejaba de ser más que un exotismo. ‘Aprender’ era la palabra en boca de todos los interesados. Ya me contarán lo que pudieron aprender. Así lo comprobaron los húngaros en Sevilla el citado 29 de octubre.

Tras incertidumbre inicial, la Selección Española en todo momento llevada en volandas por la afición sevillana, comenzó a defender, a intimidar, a coger todos los rebotes y correr, que era el sello más marcado. Y así, de un 48-32 con el que se llegó al descanso, se acabó en un vendaval de canastas, a un 122-63. Vale que la gente en las gradas se divirtiera, pero la expresión entre los medios de comunicación más comentada fue “¿y para esto, un parón liguero?”.

 Resulta que se viaja a Palma de Mallorca al día siguiente, para enfrentarse a Suiza. En medio, un Estrella Roja Belgrado que estaba de bolos, concretamente en Mahón, se enfrenta en un amistoso a los nuestros para ver cómo se comportan novedades como Cargol o Andreu. Y España cayó derrotada 85-98, mostrando sobre todo carencias en la dirección.  Y fue el verdadero test, porque lo de Suiza fue la desproporción más absoluta (132-59). Todos a correr y a anotar: 55/81 en tiros de campo, con Sibilio y sus 20 puntos, máximo anotador en una orgía de todos. Pues eso. 

Antonio Martín, la otra gran novedad en España (ACB Photo).
Antonio Martín, la otra gran novedad en España (ACB Photo).

La otra ventana se abrió a finales de enero con el otro favorito del grupo: Italia. Visitar Trieste era una verdadera prueba…que tampoco pudimos ver la mayor parte de los españoles. Porque esta fue otra guerra. Que excepto TV3 catalana y la TVG gallega, nadie más emitió estas ventanas. Por un lado, TVE, saturada de emitir baloncesto, pensó –y casi con buen criterio por una vez- que estarían bien cubrirlo…si no les costaba más de un millón de pesetas de pago por los derechos. La Federación Española, presidida por Pere Sust, decía que 10 millones. Así que ante posturas tan alejadas, quien salió perdiendo fue el aficionado, porque sí, a pesar de todo, nos hubiese gustado ver estos choques, sobre todo el de Italia. España perdió (87-75) porque Brunamonti tenía más poso y experiencia para los de Sandro Gamba y porque el joven Stefano Rusconi tuvo más empaque que nuestro Ferrán Martínez. Sin poder correr, que los italianos lo negaron de raíz, se acabó. Eso sí, citándose ambos para el Preolímpico del siguiente verano, donde entre los dos –más Grecia-, parecía girar la ruleta de cara a la tercera plaza en lidia que tras la URSS y Yugoslavia, dejarían de cara a los Juegos de Seúl.

            Y se puso la rúbrica de estas ventanas por esta temporada en Hungría, en la discreta población de Zalagerszeg, donde sin muchos sobresaltos se venció (84-100) y cuyos 10 nombres fueron la mayor noticia. Junto a los ya asentados Epi, Fernando Arcega, Andrés Jiménez, o Joan Creus, se volvió a llamar a José Luis Llorente, más cuatro nuevas incorporaciones: casi 10 años después volvió a una convocatoria José Luis “Indio” Díaz, para alzarse con la máxima anotación (26 puntos) y los jóvenes debutantes Joan Pagés, Josep Cargol y al fin, después de varios años de desesperante espera, José Biriukov. El hispano-ruso fue la imagen a seguir, intuyendo que formaría parte de un brillante futuro en el Equipo Nacional. 

Joan Creus volvió a ser convocado (ACB Photo).
Joan Creus volvió a ser convocado (ACB Photo).

Y esto fue todo. La siguiente ventana para noviembre de 1988, ya en otra temporada, con la visita de Italia (nuevamente a Sevilla) y la marcha a Suiza, daría por finalizado este primer experimento de ventanas FIBA, que sin hacer ni mínimamente el daño que se va a hacer ahora, quedaron en un “ni fu ni fa”. Quince años duró su trasiego en diferentes etapas. Los jóvenes Gasol, Navarro y Felipe parecía que en 2002 certificaban su final. Pues mire usted por donde que…

PRÓXIMO CAPÍTULO: “La guerra de las revistas”.

“HACE 30 AÑOS…” (Prólogo).

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 1: “Americanos para una liga en alza”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 2: “Nace el Open McDonald’s”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 3: “Cerca de las estrellas”.