DERBY ENTRE CURVAS

DERBY ENTRE CURVAS
Vuelve el clásico: Real Madrid-F.C. Barcelona

Antonio Rodríguez

Real Madrid y F.C. Barcelona Lassa se enfrentan por primera vez esta temporada, transitando un camino de curvas, entre lesiones y derrotas inesperadas.

 (ACB Photo).
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Pero como en millones de ocasiones se ha dicho, un derby es un derby. Y aquí se olvida todo lo anterior. Ante la previa de este partido, ambos equipos lo han conocido de todos los colores. Para los afortunados que conservan publicaciones antiguas, pasen la maravillosa tarde del viernes repasando algunos de esos momentos. Aparte de la carga nostálgica, leerán crisis y ‘allegro’ en ambos contendientes. Para los que no, las hemerotecas disponibles en la red todo lo que puedan encontrar. Por ello, a pesar de las adversidades, en el Madrid-Barça se juega a todo.

 Y lo hacen intentando esta mañana olvidarse de los partidos de anoche. Los locales, tras su vuelo desde Tel Aviv en un enfrentamiento que…no deja de ser en “La mano de Elías”, por muy Nokia Arena que los tiempos demandan se llame así, cuya derrota siempre entra dentro de lo previsible. Por otra parte, los visitantes regresaron a casa con el nubarrón nuevamente de la derrota, ante Anadolu Efes en el propio Palau, tras dos victorias consecutivas que les había hecho reconducir un vehículo con demasiada inestabilidad. Regresaron las curvas y un gran escenario para redirigirlo es Madrid.

(Euroleague / Getty).
(Euroleague / Getty).

Pues el domingo por la tarde toca verse las caras en el Wizink Center. Por primera vez desde, desde… el 22 de marzo, que para contendientes muy acostumbrados a verse las caras allá por junio en encarnizados playoffs, es muchísimo. Quizás por ello tenga un especial atractivo el encuentro. Eso, junto con el probable debut de Walter Tavares, al que Pablo Laso intentará poner en dinámica lo antes posible, pues en estas circunstancias le necesitan como el comer. Con Felipe Reyes y Anthony Randolph como únicos baluartes interiores, sus 2.21, aún a sabiendas de su nulo conocimiento de sistemas del plantel, pretenden que se hagan notar, que tire de tablas y a ello. Con uno de los jugadores más inteligentes en la zona, Ante Tomic y otro de los más físicos, Kevin Seraphin, convencidos que veremos un gran espectáculo interior. Y es que esa será una de las claves:

-          Batalla en la zona. Ante ausencias blancas, sobrecargar el juego en la pintura es una coyuntura que querrá aprovechar Sito Alonso. Se pueden crear espacios con tipos como Vezenkov desde el exterior, pero los mencionados Seraphin, Tomic más añadidos como Rakim Sanders desde el puesto de alero y veremos la respuesta y el acoplamiento de Víctor Claver (que anoche cuajó una notable actuación en los pocos minutos en cancha), pueden hacer que incluso en estos tiempos, el daño en la zona pueda decidir choques.

(Euroleague / Getty).
(Euroleague / Getty).

-          Vamos con los triples y la línea exterior. Nos pararemos en un jugador: Jaycee Carroll y su actual estado tras un dubitativo arranque y cuál es su estado actual. Ante uno de los argumentos más potentes de los azulgranas, con Rivas, Koponen, Pressey, Ribas, Navarro y Vezenkov, su proporción actual puede ser decisiva.

-          A propósito, ¿sabían que tan sólo Santi Abad y José Luis Galilea han sido los únicos jugadores españoles que han conocido este derby en ambos equipos? Es todo un privilegio y un punto de vista más claro que muchos el que pueden tener ambos.

Y mil ecuaciones más que podemos sacar. La brillantez de Luka Doncic una vez más contra la inspiración de Phil Pressey, el acierto de Anthony Randolph contra la enorme labor –sobre todo si se corre- que pueda dar Adam Hanga (¿y si Sito le pone en la marca de Doncic?). ¿Y si quien decide puede ser un asesino silencioso como Pau Ribas? Dudas y sobre todo mucha expectación para todo un partidazo el que veremos el próximo domingo a las 18:30 de la tarde, en #0.

 

(ACB Photo / M. González).
(ACB Photo / M. González).
Con la selección portuguesa.
Con la selección portuguesa.

Joao Santos es uno de los escasos jugadores portugueses que se ha asomado a la élite española. En su momento fue el cuarto tras Nuno Marçal, Sergio Ramos y el malogrado Paulo Pinto. Tampoco ha habido muchos más desde entonces y eso que todos ellos mostraron buenas características: tiro exterior fiable y mucho compromiso.  Ese fue justo el perfil de Santos en Valladolid durante cuatro de temporadas (2004-08). Nunca llegaría a ser una estrella, como en el basket luso, pero sí una pieza útil.

Lisboeta de nacimiento, su camino en el basket profesional fue un tanto extraño, porque tras debutar en la liga de su país casi adolescente, decidió marcharse tres años a la universidad de Nevada-Reno. Allí acabó después de una gira que había realizado un verano con su equipo, el ya desaparecido Portugal Telecom, y cuenta que fue una experiencia positiva al máximo, tanto en lo deportivo como en lo personal. Estudió Relaciones Internacionales.

A su regreso, en 2001, se puso en el escaparate como comunitario valioso y de hecho lo fichó el Panionios que dirigía Panagiotis Yannakis, pero no duró demasiado. Su auténtica explosión se produjo los dos años siguientes, de vuelta a su país. En el Queluz pudo tener los minutos que le habían faltado hasta entonces y llamó la atención del Forum Valladolid, que ya lo había visto en una liga de verano anterior que había jugado con el Breogán. Era un alero alto de una planta estupenda (2,05).

“Cuando llegué pensaba que era una buena oportunidad, una oportunidad única para disfrutar de la competición y aprender muchísimo. Aquí están los mejores jugadores de Europa y sólo poder estar un año ya era un premio increíble”, comentó en una entrevista. Pues duró cuatro, convirtiéndose en el luso con más partidos en la Liga Endesa. Casi siempre fue utilizado como recurso saliendo del banquillo (solo 46 titularidades de 128 encuentros en total), con una aportación de 5,1 puntos en 15 minutos tirando casi el doble de tres que de dos. También podía echar una mano en el rebote. Dentro de un rendimiento bastante lineal, seguramente la segunda de las cuatro temporadas, con topes en puntos (6,3) y minutos (17,6) fue la mejor.