SAN PABLO, SAN BURGOS

SAN PABLO, SAN BURGOS
Burgos, ciudad de baloncesto.

Antonio Rodríguez

La ciudad de Burgos vive una auténtica fiebre de baloncesto en su primer año en la Liga Endesa.

Catedral, hornos que ofrecen calor a los primeros fríos en la capital burgalesa, olor inconfundible a leña y una gastronomía… ¿qué quieren que les cuente? Burgos recibe bien a sus visitantes. Tenía una gran curiosidad por conocer los entresijos del club de cara a una cita histórica: la visita del Real Madrid en la última jornada liguera. 

San Pablo tiene el apoyo de toda una ciudad (ACB Photo / M. González).
San Pablo tiene el apoyo de toda una ciudad (ACB Photo / M. González).

Uno entra en la solemnidad de los viejos y amplios pasillos de la plaza de toros. Porque su Coliseum es eso: una plaza de toros. Vigas de madera, marcas de rejones, de astas e historia en otras lides. Para mostrar que esta es una ciudad de baloncesto, sus paredes se decoran con enormes fotografías del archivo “El diario de Burgos”. Maravillosas. Tal maravilla cuenta que hace 50 años, las pistas de tierra de algunos colegios, estaban repletas de canastas. Que hace 30 años había un equipo pujante en 1ª B llamado Tizona de Burgos. El Tizona donde Porfirio Fisac, actual entrenador de Gipuzkoa Basket era su base de rotación. Donde contaba con dos americanos de sobrada categoría, como Henry Williams y el gigante Richard Johnson. Todo eso antes de Autocid, de las diabluras de Tony Smith, de los ascensos sin consumar. Y claro, ya uno se siente en un recinto de baloncesto.

Dos horas antes, el silencio de la vacía plaza sobre el parquet impera, interrumpido por alguna voz de los operarios que se afanan en dejar todo a pedir de boca para una exigente realización televisiva de Movistar+. Muchas cosas son desconocidas para ellos, pero son todo voluntad y deseos de agradar. Poco a poco los equipos saltan a la pista y con Facundo Campazzo como ariete, los allí presentes lo ven como una realidad: sí, el Real Madrid está aquí. 

Paredes decoradas con historia.
Paredes decoradas con historia.

Alberto Codeso, asistente de Diego Epifanio en San Pablo, tras su pasado madrileño, saluda a montones de amigos en el club. Incluso a la comentarista televisiva Amaya Valdemoro “¡Él fue mi entrenador!”. Y comienzan a recordar batallas de 20 años atrás, del Pool Getafe. Hay baloncesto en Burgos. Pasado y presente. “Sí, el inicio ha sido complicado. Pero mira los rivales: Iberostar Tenerife, Barcelona, Real Madrid, Unicaja, la semana que viene Baskonia…” nos cuenta el propio Alberto Codeso. Sus partidos se cuentan por derrotas, pero no desaniman. Es algo lógico. “Resulta complicado intentar inculcar paciencia en unos jugadores que pierden un partido tras otro. Pero es la receta”. Enfatiza que Thomas Schreiner ha ya vivido esto. “Él ayuda contando que ya vivió esto con MoraBanc Andorra. Que en los inicios lo pasaron fatal. Y mira dónde están ahora”. La ayuda y la veteranía de jugadores con experiencia en la Liga Endesa ayuda y mucho. No es todo tener el “culo pelado” de LEB. De ahí, sí que hay ese poso de tipos como Javi Vega o Edu Martínez, del descaro de Alex López. Ellos arriman el hombro y ayudan a jugadores de calidad, pero que nuestras fronteras son algo nuevo. “Gailius es buen jugador. Muy buen tirador. Pero debe acostumbrarse a esto”.

Y llegó el partido y pudimos ver lo que significa el equipo para esta ciudad. El apoyo era asombroso. Desde el interior de la unidad móvil televisiva, se recrean en planos en los que se vea el fondo donde el apoyo a los jugadores de azul es incondicional. E incansable. “La pena es que estamos ya fuera de la emisión, pero poder mostrar a esos aficionados solicitando la presencia de sus ídolos tras el partido, los abrazos, la devoción. Eso es televisión” cuenta Víctor Santamaría, realizador jefe de la retransmisión de Movistar+.

Corey Fisher, puntal exterior de San Pablo (ACB Photo / M. González).
Corey Fisher, puntal exterior de San Pablo (ACB Photo / M. González).

Desde la primera salida de Facundo Campazzo a calentar hasta esa comunión con el partido finalizado minutos atrás entre hombres en pista y afición, se disputó en genial partido de baloncesto, donde la fe de los locales parecía no tener medida. Donde el 45-39 permitía soñar, porque Deon Thompson parecía inabordable (20 puntos con 9/13 en tiros de campo) y Deividas Gailius infalible en el tiro exterior (16 puntos y 5/7 en tiros de campo). Añadan el genio y la garra de Juan Sebastián Saiz, el ala-pívot del Real Madrid cedido a la ciudad castellana para que se forje a base de minutos. Su hambre le hizo aportar 15 puntos y 5 rebotes en 20 minutos, nada desdeñables. Un aura de creer que podían ganar, que era el día. Diego Epifanio ya no arenga desde la banda, sino que pone los brazos en jarra, de pie junto a la línea y observa el 110% que sus pupilos están dando. Y los hombres de Pablo Laso se tuvieron que emplear a fondo para lograr un 95-100 que ponía el broche a una fantástica tarde-noche de baloncesto. 

Thomas Schreiner conoció la receta para sentarse (ACB Photo / M. González).
Thomas Schreiner conoció la receta para sentarse (ACB Photo / M. González).

Burgos tiene baloncesto. Pasado, pero sobre todo presente. San Pablo. San Burgos. Y con ese sueño de consolidarse en la élite juegan, anhelan esa historia que Schreiner conoce de tierras andorranas, de consolidarse en la máxima categoría de nuestro baloncesto. En la Liga Endesa. 

El orgullo de una ciudad.
El orgullo de una ciudad.