HACE 30 AÑOS… (Prólogo)

HACE 30 AÑOS… (Prólogo)
Esta historia comienza con un dedo índice en los labios. Mirada de niño inocente

Antonio Rodríguez

Esta historia comienza con un dedo índice en los labios. Mirada de niño inocente, queriéndose exculpar de una travesura. Audie Norris, sentado en el banquillo, se trataba con minucioso esmero sus rodillas, envolviéndolas en dos bolsazas de hielo. En el calor reinante del gimnasio de Long Beach (California), durante aquellos improvisados partidos a imagen y semejanza de los de las ligas de verano de la NBA (en ese período estival de 1987 no hubo ningún campamento, puesto que se suspendieron ante el lockout de los jugadores en busca de mejores condiciones. Los organizaron por su cuenta), Audie había reconocido a Lluis Cortés, un director deportivo de un club español afincado en Barcelona, que miraba fijamente sus cuidados. Por lo visto, pretendía fichar a su hermano Silvester para su equipo, el IFA Espanyol. Fue la ciudad de procedencia lo que había alarmado al pívot estadounidense, que desde la distancia le pidió silencio con el gesto del dedo índice en los labios. Estaba a punto de concretar su rúbrica con el F.C. Barcelona por la nada desdeñable cantidad de 180.000 dólares por la próxima temporada y no quería que nada alarmase en Can Barça. En los últimos días de julio, Norris se presentó en la Ciudad Condal junto a su esposa Jackelyn –topándose curiosamente con su hermano-, para felicidad suya y la de Aíto García Reneses. Al día siguiente, desde el departamento de comunicación del club azulgrana, se llamaba a los medios especializados. “Mañana llegará a las … horas en el aeropuerto del Prat, el segundo estadounidense de la plantilla. Será Eugene McDowell”.

Hacía varias semanas que Fernando Martín había regresado a España tras su primera temporada en Portland Trail Blazers. Concedió entrevistas en las que confiaba que su segunda temporada en la NBA fuese más fructífera, después de un primer curso de aclimatación. “Simplemente he introducido un poquitín la cabeza y he visto cómo lo hacen, pero me quedan muchas cosas por hacer todavía”. Se le ensombrecía la mirada al recalcar “que nadie me culpe de los males del Madrid”. La cuarta posición liguera había sido algo nunca visto en la Casa Blanca y buscaban remedio a pasos agigantados. Ya se habían hecho con la vuelta de José Luis Llorente, desde el CAI Zaragoza a su casa de siempre, aseguraron el regreso de su hermano Antonio Martín tras un año académico en la universidad de Pepperdine y habían contratado los servicios del talentoso americano del Fórum Filatélico, Wendell Alexis. “Mario, ¿puede jugar de alero?” preguntaba Lolo Sainz a Pesquera en aquellas conversaciones desde la piscina del hotel ateniense, durante la disputa del Eurobasket. “Lolo, es un alero. Yo le hacía jugar de ala-pívot, porque no me quedaba otra”. El equipo parecía ofrecer garantías para enfrentarse de tú a tú al F.C. Barcelona. Al menos, competir.

Primeros minutos de Audie Norris como azulgrana, en la Lliga Catalana (ACB Photo).
Primeros minutos de Audie Norris como azulgrana, en la Lliga Catalana (ACB Photo).

Tenía que ser en Alicante, residencia de Pedro Ferrándiz en los veranos, donde en un hotel se reunieron en julio con él, Mariano Jaquotot, junto a Fernando Martín y su representante, Miguel Ángel Paniagua. Ante la mayor discreción, pretendían que Fernando volviese ya a su casa. Ramón Mendoza, presidente blanco, estaba dispuesto a soltar casi lo que hiciera falta. Lesionado de gravedad Arvydas Sabonis, su otro gran anhelo, todas las respuestas para reforzar el juego interior al nivel que se pretendía, pasaban por Fernando Martín. Le quedaba un año de contrato por cumplir con el club blanco por unos 25 millones de pesetas antes de su marcha a la NBA. Ahora, Mendoza se destapaba con 180 millones de pesetas por tres temporadas. Dicen que Fernando se desquitó pidiendo 75 por cada una, tensando la cuerda con un presidente con el que nunca tuvo buena relación. Sentimiento mutuo, por cierto. Cifra desorbitante, pues el jugador más caro del baloncesto español era Andrés Jiménez, que cobraba 35 millones del F.C. Barcelona y el más cotizado de Europa, Bob McAdoo en Milán, al que le hacía campeón de Europa por unas cincuenta millones de razones. Tanto se tensó, que acabó rompiéndose. No llegaron a ningún acuerdo, pero lo más importante es que Fernando renunció a Estados Unidos y decidió quedarse para finalizar su contrato con el Real Madrid. Tras él, ser libre. Milán encontraba en su estampa, el sustituto perfecto para suplir a Dino Meneghin. Caserta llevaba años soñando con él (llegó a tener un acuerdo verbal con ellos dos años más tarde) y el interés que más escocía, vino del F.C. Barcelona, que sin querer entrar en conflictos, esperaba a que su contrato expirase. Sea como fuere, Fernando Martín regresaba a la ACB. Desde el momento en que se anunció su vuelta, un 21 de septiembre de 1987, la Liga dio un vuelco por completo: el Real Madrid volvía a ser favorito para ganarla. Cuando firmó su renovación, según contó el periodista y amigo personal del jugador, Manolo Lama, llegó a cobrar más que cualquier jugador de la primera plantilla de fútbol del Real Madrid.

Enorme interés despertado por Fernando Martín cuando anunció su regreso (ACB Photo).
Enorme interés despertado por Fernando Martín cuando anunció su regreso (ACB Photo).

Valladolid, 22 de diciembre de 1987. Era lunes. El mismo día del sorteo de la lotería de Navidad. La final de la Copa del Rey aquella noche, será una de las más recordadas de la historia con un triple de Nacho Solozábal sobre la bocina. Un redactor, Ricardo M. Barranco y un fotógrafo, Juan Carlos Hidalgo, paran a mitad de camino en una gasolinera en la madrugada, de vuelta a Madrid, intentando paliar el intenso frío de la noche con un café. Con la premiante urgencia que la revista para la que trabajaban, “Gigantes del basket”, salía al día siguiente, aprovechan el lavabo como improvisado cuarto oscuro y comenzar a revelar allí algunas de las fotografías. Y ante sus ojos, aquellos rollos de película desvelan unas imágenes insólitas hasta ese momento. Nunca habían tenido en sus manos un material semejante. Juan Carlos tenía una ligera idea, puesto que él lo había retratado. Pero ver fijado sobre un negativo las luchas por la posición entre Fernando Martín y Audie Norris, era algo que jamás habían visto antes. Su primera confrontación. Dos monstruos que marcaron una liga, una época. Dos iconos que muy bien pudieran ser el logo de la Liga Endesa, como su imagen más representativa. Hace 30 años, ya teníamos la estampa.

Las instantáneas entre Audie Norris y Fernando Martín, no tuvieron parangón (ACB Photo).
Las instantáneas entre Audie Norris y Fernando Martín, no tuvieron parangón (ACB Photo).

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