BATACAZO

BATACAZO
Derrota de España en semifinales ante Eslovenia

Antonio Rodríguez

La Selección Española cayó en el partido de semifinales  ante Eslovenia (72-92), sin saber dar respuesta a la avalancha de juego que lideraron Goran Dragic y Luka Doncic

Es duro asimilar la sensación de derrota tras haber perdido en semifinales. Quizás la herida de hacerlo en una final escuece con mayor intensidad, pero a un paso de jugar por el título y a dos de lograrlo, el dolor es por la profunda decepción decepción, junto a un toque de vacío profundo, intentando buscar el agua oxigenada y los soplidos de mamá intentando calmarlo, en forma de medalla de bronce el próximo domingo. 

(FIBA Photo).
(FIBA Photo).

También es cierto que ante un rival como Eslovenia, con el baloncesto que ha desarrollado, hay que rendirse y ovacionarles. No hay otra. Tras la canasta inicial de Pau Gasol (2-0), respondida con un triple de Anthony Randolph (2-3), en ningún momento más España tuvo la delantera en el marcador. Siempre remando. La disciplina, el orden y el saber-hacer-buen-baloncesto orquestado por Igor Kokoskov desde el banquillo, quiso que cuando los nuestros se situaban a tan sólo dos puntos, recibían un parcial importante y a volver a remar. Ante una selección que, no duele en prendas decirlo, es inferior a la española en calidad, sacaron de la pista a nuestro Equipo Nacional con las armas de la belleza que nuestro deporte puede mostrar. Baloncesto inteligente, de análisis permanente, de saber que los gigantes que encaran no son tal, sino molinos. Y como molinos, ya tienen debilidades. Para empezar, porque son estáticos. Y un poco de esta metáfora nos sirve para describir lo acaecido en el Sinan Erdem turco ayer noche.

Como una de las claves previas que aquí en Endesa Basket Lover contamos, la presión al balón sería fundamental para que sus estrellas no tirasen con comodidad y sobre todo, no sacasen buenos pases. Que arriesgar un poco defensivamente en ese aspecto, sería importante porque, en definitiva, cualquiera de los dos Gasol –cuando estuviesen ambos en pista- protegerían el aro. Y ese fue uno de los errores más importantes. No se presionó lo suficiente y dieron buenas asistencias. Y sí, pudiera haber otro Gasol bajo el aro, pero donde nos hicieron más daño fue desde las esquinas a base de triples, con este Klemen Prepelic con 10 puntos al descanso, justificando el roto a la defensa hispana, que cual molinos, se presentaron demasiado estáticos. Y esa fue su labor de orfebrería.

 

(FIBA Photo).
(FIBA Photo).

Tener la capacidad de esperar, ver lo que sucede en dos metros cuadrados y en décimas de segundo tomar una decisión, es para tener una altísima preparación de este juego –que no deja de ser un juego, con unas reglas y unos trucos a aprender- que es el baloncesto.  Y lo manejaron de lujo. Y es sorprendente cómo un chico de 18 años tenga esa virtud de lectura tan grande y la capacidad de decisión más correcta. Claro, es normal que se le ensalce hasta el séptimo cielo. Nos dan exactamente igual sus números. Eso lo dejamos para los amantes del “boxscorismo”. No nos interesan una mínima parte comparado con el trabajo que estuvo realizando y sobre todo, cómo lo realizaba. Sacar provecho de los bloqueos, levantarse a tirar cuando tocaba o invertir el balón de lado para integrar en la jugada a más componentes desde otros lados de la pista, prever qué compañero se quedaba solo en la zona –que habitualmente había uno- al que darle la asistencia… Un monstruo.

Ya que hablamos de este último detalle de hacer partícipes al resto de compañeros, a un lado u otro del ataque, quizás sí hemos echado un poco de menos en la Selección Española esa capacidad de invertir el balón, de hacer el “campo grande”, sobre todo contando con los hermanos Gasol, que necesitan espacio para maniobrar como lo pueden generar con sus pases. Y no lo ha habido. Los momentos ofensivos más brillantes de los españoles han ido de la mano de Sergio Rodríguez, agresivo en uno contra uno y sacando partido del dos contra dos, pero tampoco buscando apoyos del llamado “lado débil”. 

(FIBA Photo).

Y luego aparecieron las prisas y la precipitación, la primera vez que apreciábamos esta circunstancia en los hombres entrenados por Sergio Scariolo. Y no en el último cuarto, sino ya desde el segundo. Ansiedad por remontar, con escasa circulación y sí la búsqueda imperiosa del triple, cuya citada ansiedad es mala compañía (7/27). España, cuyo temple le ha servido para vencer a Croacia, mantener ventajas ante Turquía y remontar ante los alemanes, también fue víctima de las prisas, de empecinarse en unos contra uno desde poste bajo de los Gasol, de “si no saco provecho de este bloqueo, me la tiro ya” de Ricky Rubio, del Chacho, de Juancho… demasiados errores para un rival con un movimiento de fichas tan perfecto.

Ese tercer cuarto que empezó fatal, cuando momentos antes los españoles se retiraron al descanso con tan sólo 4 puntos de desventaja (45-49), solicitando Scariolo tiempo muerto con 45-55, viendo errados hasta cuatro triples consecutivos e hilar tres malas defensas en la reanudación, más que síntoma, era una enfermedad ya muy extendida. Y la suerte con la que ellos contaron también, coronado con un triple de Anthony Randolph (55-71), cuya indecisión al estar solo en la esquina para lanzar, la convirtió en tres puntos cuando sí decidió levantarse, con el defensor en sus narices y anotar igual. 

(FIBA Photo).
(FIBA Photo).

Del último cuarto, hasta dejamos de tomar notas viendo cómo nuestro Equipo iba a la deriva de los eslovenos, perdidos en guerras individuales, iniciado ya con el enorme hándicap del 57-73. Un 4 de 14 en tiros de campo es bastante sintomático.

Ganó Eslovenia. Su juego, tanto defensivo como ofensivo, fue fantástico. Sin paliativos y sin miramientos a quien todavía al día de hoy, es el vigente campeón. Incluso su líder, Goran Dragic, bien defendido y desafortunado en tiro (6/15 en tiros de campo), supo sacar partido de su clase y su baloncesto, expandiéndolo a sus compañeros, extasiados y pensando en hacer historia. Las miradas de impotencia y la falta de reacción en España fue el adiós a la medalla de oro. Ahora, pasadas unas horas, toca pensar por el bronce. Seguro que mañana sábado lo vemos con mejores ojos y el domingo cuando nos levantemos, una misión. A por él. 

(FIBA Photo).
(FIBA Photo).