EL NIÑO QUE NO ES

EL NIÑO QUE NO ES
Luka Doncic, el niño llega al estrellato

Antonio Rodríguez

Luka Doncic ha mostrado en los últimos doce meses de forma permanente, que hay que catalogarle por su calidad, nunca con la condición de su edad. Y con ello, sale una de las estrellas de este Eurobasket.

Había que verle la cara sentado en el banquillo, la primera vez que Pablo Laso le sustituyó en la semifinal ante Fenerbahçe en la Final Four. Él, sin ser habitual titular, en el encuentro más decisivo de toda la temporada, lo hizo. Y las cosas no empezaron bien para él. Frustración, rabia contenida y unos ojos que proyectaban un odio infinito hacia su actuación, transmitían la auto exigencia de una de las estrellas del Real Madrid. 

(FIBA Photo).
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Cuando anotó un triple fundamental en el pasado enfrentamiento de cuartos ante Letonia, tenía mirada de tensión, pero su grito de rabia acababa en una relajación y paz consigo mismo. Había ayudado a que su equipo ganara. Con 25 puntos, sí. Pero en ese momento, lo que a Luka Doncic le importaba, es que ponía el cerrojazo a la eliminatoria de cuartos y el histórico pase a semifinales. Es la auto exigencia de una de las estrellas de este Eurobasket.

Dos momentos concretos en alguien al que vemos bajo el prisma del estrellato. Ahora todos intentan mirar quién a los 18 años ha logrado tales proezas. Y no salen, no. Con 19 años, Arvydas Sabonis y Drazen Petrovic ya eran líderes en sus equipos. Y no lo fueron a tal nivel ni Kreso Cosic, ni Dragan Kicanovic, ni Sergei Belov, ni Dalipagic o Epi, ni Toni Kukoc o Divac. Por ello, sí estamos pisando terreno muy, muy selecto. Sin embargo, su trabajo y su rendimiento es para que evaluemos por lo que vemos en cancha, no por su edad.

Luka Doncic ha dominado –entre jugadores con mayor edad- desde niño, en todas las categorías del Real Madrid, hasta llegar al aplastamiento. Indaguen en la red y vean las diferencias en las finales respecto a los rivales, ya sea en Minicopa Endesa, Campeonatos de España infantil, cadete o junior. Ojo, dominar un junior siendo cadete. Ese rol de ser el líder que asume por calidad, con toda la naturalidad, es el mismo que le hace querer morirse cuando no le salieron bien las cosas en Estambul o hace ganar a su país. La exigencia de un jugador que allá donde ha estado, ha sido puntal y no se puede permitir fallar a sus compañeros. Porque si está ahí, es para cumplir como él espera.  

(FIBA Photo).
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Todo ello viene dado por un sentido de la responsabilidad impropio, inoculado por sus padres y en su justa medida, por todas las manos por las que ha pasado en el Real Madrid, sobre un chico muy especial. 15,7 puntos, 7,7 rebotes y 3,1 asistencias suenan en el baloncesto de hoy, a ciencia ficción. Porque son 7 encuentros al máximo nivel de exigencia, para repetir en un partido y otro y otro. Lugarteniente de otras de las grandes estrellas, Goran Dragic, la suma de minutos en las piernas de éste, hace que quien tenga que mantener el barco a flote en los últimos minutos, sea el propio Doncic. Por ello hablamos de un jugador al que no se le debe mirar su fecha de nacimiento: porque ya se le exige. No es la imagen del “todo lo que dé, será un plus”, motor sensacionalista de cualquier joven debutante. No, aquí hay una exigencia. Y frente a España, se le reclamará. Veremos cuál será su rendimiento hoy ante el equipo español. Indiferente no dejará a nadie.