UN DÍA CON…

UN DÍA CON…
España vapuleó a Rumanía con los menos habituales.

Antonio Rodríguez

La Selección Española venció a Rumanía (50-91), destacando en su juego más la aportación de los no habituales, que pensando en los que no jugaron.

Hubo un momento en que el quinteto en pista estaba formado por tres jugadores del actual campeón de la Liga Endesa. Guillem Vives, Joan Sastre y Pierre Oriola eran animados por su cuarto compañero de club desde el banquillo, Fernando San Emeterio. Eso es algo que hace 30 años solía ser habitual, pero no en nuestra Selección ni en nuestros tiempos. Los jugadores NBA copan gran parte del plantel y es algo a lo que nos hemos acostumbrado. Por ello, la paradoja de ver en pista al mismo tiempo a tres jugadores del campeón Valencia Basket, llama la atención. 

(FIBA Photo)
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Y es que el encuentro ante Rumanía anoche era propicio para dar cancha a los jugadores que disfrutan de menos experiencia internacional y menos minutos en pista por tal motivo. Hombres de absoluta élite, por supuesto. Dos NBA y tres del campeón doméstico en las figuras de Guillem Vives, Joan Sastre, Pierre Oriola y los Hernangómez, Juancho y Willy. Ejecutores principales en la segunda mitad en la que vimos una agresividad defensiva como no se tuvo en la primera parte, para decantar el enfrentamiento en un tercer cuarto muy destacado (8-29 de parcial) y doblar a los rumanos en el electrónico: 35-70. Y lo disfrutamos.

Podemos decir que España venció a los anfitriones (posiblemente el equipo más flojo que hayamos presenciado en la historia de cualquier Eurobasket) en “Un día con…” todos los mencionados anteriormente. Disfrutar de su hambre y su talento, del dominio en la zona de Willy, de la intensidad siempre silenciosa de Vives o de ese rebote ofensivo de Juancho en un arranque de liderazgo (19 puntos y 12 rebotes), hundiendo el balón en las narices del rival con el propósito de zarandear una atmósfera nada grata, que nos decía que a falta de 04:23 para el descanso, tan sólo se dominaba por 4 puntos (24-28). Era volver a echarnos con desahogo sobre el respaldo de la silla, dejando atrás las miradas con el compañero de pupitre de cierta incredulidad sobre lo que estábamos viendo.

Y “Un día con…” conllevaba obviar que en la rueda de calentamiento, junto a Alex Abrines, a quien no se veía ejercitarse era a Pau Gasol (“¿Qué pasa, que hoy no juega Pau?”), que tanto Ricky Rubio como Marc Gasol dieron el cerrojazo a sus actuaciones particulares en los primeros minutos del tercer cuarto, porque el peso y el protagonismo lo demandaban otros. Y es de ley decir que esa demanda y gracias a su empuje, nos divertimos y nos sentimos orgullosos con ellos de su juego. 

(FIBA Photo)
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Atípico era el porcentaje de tiro en la primera mitad de nuestro Equipo Nacional (41%) y más aún el 10/26 en tiros de dos. La sensación de incomodidad que provocaba la estrella local, Vlad Moldoveanu (15 puntos, máximo anotador de los locales), al que se le dejaban más oportunidades de las deseadas en alzar a todo el pabellón en un solo grito a coro con sus fáciles canastas, el atolondramiento ofensivo general, con dudas, con desacierto (1/7 de Sergio Rodríguez en tiros de campo en los primeros 20 minutos), empecinado en decidir en una zona-embudo cada vez más poblada de rivales… todo dio paso a saltar de los vestuarios en los segundos 20 minutos con otro aire, con el rito que transmitía la posición básica en defensa de Pierre Oriola sobre este Moldoveanu “que éste a mí no me supera”. Y subidos a lomos de ese gesto concreto que manifestaba una nueva mentalidad, los demás. Sobre todo, Juancho Hernangómez.

Cuando se valora su intensidad a cada instante, miren, por nuestra parte es lo mínimo que le podemos exigir a un debutante con 21 años. Asombrémonos de sus habilidades jugando a esto, de sus arranques en el rebote ofensivo mencionado como del robo y posterior mate con el que nos deleitó para echar el cerrojazo al tercer cuarto. Capacidad para arrastrar y para decidir con sus 21 años entre todos los galones que tiene a su alrededor.

Y así, con este 50-91 final, nos encaminamos a abordar el choque más nivelado de esta primera fase de Cluj-Napoca, hoy frente a Croacia. Aunque por lo oído en algunos de los componentes de los balcánicos, ante la enorme dificultad de vencer a España y sobre todo, querer evitar a Turquía en el cruce de octavos de final (que en mitad de un grupo muy igualado, junto a Rusia, Letonia y Serbia, parece destinado a la cuarta posición de su grupo), algo que no apetece a nadie, resulte de lo más descafeinado. Con croatas de por medio, no nos fiaríamos nada.