PASOS QUE RETUMBAN

PASOS QUE RETUMBAN
España pisa fuerte en este Eurobasket

Antonio Rodríguez

Como en los cuentos infantiles sobre gigantes, la Selección Española produce pavor cuando el resto de rivales en Cluj-Napoca oyen retumbar sus pasos.

Y a los aficionados españoles les produce una sonrisa. Aquí, desde Cluj-Napoca, nuestro Equipo Nacional está mostrando un cartel de inalcanzables para el resto de selecciones, que ni tan siquiera resoplan, sino que parecen entrar con la cabeza gacha al escenario donde saben de su crucifixión. Y el temor que, tanto para los participantes de Tel Aviv, Helsinki y Estambul, les pueda suceder exactamente lo mismo.

El cartel de favoritos en la Selección Española es un hecho, no hay que obviarlo. Pero es que además, están ejerciendo de ello. La enorme superioridad mostrada durante las dos primeras jornadas de competición, alzando sus virtudes a la misma altura a las que llegan los brazos de ambos Gasol, son aspas de molino en los que para los rivales, ni tan siquiera apetece ser Quijotes en la encomienda. Simplemente, entran con la cabeza gacha.

Cierto es que el desorden y la triste imagen que brindó Montenegro el primer día, donde la indisciplina prevaleció por encima del talento de sus jugadores, así como su inferioridad, ésta mucha más marcada en los checos en la segunda jornada, puedan dar una visión algo distorsionada de lo que hemos visto hasta este momento. Pero reiteramos que el marchamo de favoritos en la Selección Española es demasiado elocuente en este torneo.

(Foto FIBA).
(Foto FIBA).

Contar con los hermanos Gasol es hacerlo con dos tipos que quieren disfrutar de este deporte con todas sus connotaciones, ya sean la belleza del propio juego como la competición que lleva implícita. Y al nivel al que llegan (más remarcado en los torneos que disputan con el Equipo Nacional) es… otra cosa. Pero otra cosa como lo que hacían en una anterior época las estrellas NBA cuando se paseaban por Europa, de buscar en un abismo las diferencias. Ya que hemos tratado largo y tendido durante este verano al “Dream Team” de Barcelona’92, ¿recuerdan esa imagen en la que cuando bajaban a defender, a veces negaban con la cabeza como un “sí, hemos anotado la canasta, sí hemos dado tres buenos pases, pero esta vez no estábamos bien colocados ni ha sido tan limpio y natural como a lo que nos debemos”? Deberse a ejecutar bien este juego. Y si no, aunque se consiga el éxito de la canasta, pues a intentarlo a la próxima. Claro, cuando les salía lo pretendido, sonreían, chocaban los cinco y tenían un pabellón abarrotado a sus pies. Pues esa percepción estamos viendo en ellos. Ver un tipo cuya presencia impone, como el flamante campeón de Liga Endesa, Bojan Dubljevic, parecer inferior al emparejarse a Marc Gasol (la estampa de Fernando Martín, que imponía respeto, cuando tocaba defender a Sabonis, es algo que nos venía a la cabeza) es el contraste. Buscar recibir un balón interior sin tener aún la posición ganada, pase perdido en otras circunstancias, pero aquí atraparlo por encima de los brazos del rival es posible, son esas cláusulas de letra pequeña que da el ser tan, tan superior. Y sí, se cumple con el cometido, pero no es trabajo bien hecho.

Los hermanos Gasol, Pau y Marc, como las verdaderas estrellas de este deporte, se deben a ejecutarlo bien. Y esa es su asignatura. Jugando bien, hasta dónde pueden llegar. Los obstáculos ya vendrán con la selección de Croacia el próximo martes y sobre todo, en Estambul. Pero para ello, hay que seguir buscando hacer bien las cosas. Echando un vistazo a este grupo nos estamos llevando una gran decepción, pues excepto Croacia, equipo posado sobre una base de orden en su juego, de conceptos básicos muy claros (que tipos como Dario Saric o Bojan Bogdanovic ejecutan a las mil maravillas), pero con un agujero importante en su interior, los demás están siendo mucha voluntad y sacrificio, pero cuando de jugar se trata, muy poquito. La República Checa, devastada por sus bajas, Rumanía y Hungría, estos dos últimos los que tienen más apoyos de la afición, poseen un nivel impropio de un campeonato de hace 10 años, aquellos de 16 selecciones. Y Montenegro tiene pívots, pero un desorden y falta de criterio en su línea exterior, que les resta. Por todo ello, parece que las misiones de los españoles tendrán sus días de gloria más adelante.

Hay que evaluar a la Selección Española combatiendo contra sí misma. Están concediendo un porcentaje de 36,2% a sus rivales, se están robando muchos balones y por supuesto que se está garantizando el rebote en el tablero propio. Es cierto, sin embargo, que las segundas partes han tenido errores defensivos continuados en lógica falta de intensidad y se han mantenido escandalosas ventajas por el talento ofensivo, son un botón de muestra que hay que seguir trabajando, porque el nivel es alto, pero ni mucho menos el máximo que se puede dar.

(Foto FIBA).
(Foto FIBA).

Entra también otro apunte a destacar que nos está llevando al optimismo: el hambre de nuestros jugadores, impulsados por los novatos –o casi-. Juancho Hernangómez quería dar guerra en la segunda parte ante los checos, con brillantes tapones y contragolpes culminados, cuando ya se les doblaba en el electrónico. Su hermano Willy, está casi ansioso por ejecutar todo aquello que ha aprendido este año en la NBA -poso y confianza sobre todo- y de ahí sus unos contra uno frente a Vucevic, superándole con claridad. Pierre Oriola palmeando hasta cuatro veces un rebote ofensivo, Sergio Rodríguez robando balones por pillería –que la proporciona un sistema táctico defensivo previo, claro está- y Navarro acertando en los triples como si de un calentamiento se tratara. Esa chispa que no deja en ningún momento de apagar la llama, es motivo de orgullo entre los aficionados, porque denota ambición y que nos haga olvidar de una vez zarandajas, que si empezamos mejor o peor, que miren otros campeonatos, que en ocasiones…

Son claros favoritos. Lo saben. Y por eso se exigen ser mejores. Porque si al día de hoy algo hay que superar, es la actuación del día anterior. Y eso nos gusta. Y produce una congoja grande en el adversario, porque son pasos muy sonoros desde la lejanía. Porque ya se están oyendo en Estambul.Y el gigante amenaza.