ARRANQUES DE PASIÓN

ARRANQUES DE PASIÓN
La pasión de Sergio Rodríguez.

Antonio Rodríguez

Apasionamiento hasta un nivel máximo, es lo que siente Sergio Rodríguez por este juego. La misma pasión que mueve al aficionado cuando ve sus acciones.

Sergio Rodríguez es un apasionado de la NBA. Hasta casi el extremo. Y no me refiero tan sólo a los innumerables pósters que una vez enseñó colgados en la pared de su habitación para cierto programa televisivo. Recuerdo compartir vuelo hacia Santiago de Compostela con la plantilla del Real Madrid de baloncesto, en víspera de su enfrentamiento ante el Obradoiro. Fue hace dos años. Y el despegue se demoró unos minutos más, sin cerrar las puertas, cuando parecía que todo el pasaje estaba completo en la cabina. Al poco, entra un tipo de raza negra, al que las azafatas le trataron con amabilidad y le acomodaron en primera clase, ante los gestos agradecidos del señor. En ese momento, Sergio Rodríguez, que estaba de bromas con sus compañeros, se incorpora desde su asiento y con unos ojos como platos, intentando ahogar su grito, que le salió desde sus entrañas, exclama: “¡Es Terry Porter!”. Es que tenían que ver la cara del Chacho en ese momento.

 

(Foto FEB).
(Foto FEB).

Efectivamente, Porter estaba en Madrid, porque como recordarán muchos de ustedes, compartió nuestro vuelo a la capital gallega para realizar un tramo del Camino de Santiago. Yo me preguntaba “pero, ¿cuánto habrá visto jugar el Chacho a Terry Porter para que se le ilumine su rostro de esa manera?” Es casi imposible que se acuerde. Es cierto que durante su adolescencia de la criatura, el base All Star que tantos años militó en los Trail Blazers, acababa sus días en los Spurs jugando un puñadito escaso de minutos, antes de ser asistente y entrenador jefe de los Bucks y los Suns. Por tal motivo, como el chaval que dio un respingo en su asiento, respingo de fan absoluto más que de jugador del Real Madrid, puedo decir abiertamente, que Sergio Rodríguez es un chalado de la NBA. Y por ello, cuando le surgió la más mínima oportunidad de repetir su sueño, volvió, a los Sixers de Philadelphia.

Tras la pasada temporada, esta NBA tan cambiante de plantillas más amplias, de contratos “two-ways”, de mil historias que se me escapan de las manos y de mi raciocinio, decide que Sergio no tiene hueco con un contrato digno a la categoría que se le supone. Y vuelve a mirar hacia Europa y quien apuesta fuerte por él, fue CsKA Moscú. Sin embargo, antes de eso, llega a nuestro Equipo Nacional para intentar volver a reeditar el oro conquistado en Lille.

De su magia en el juego no vamos a descubrir nada ahora. Pero sí es cierto que a la pregunta de “¿cómo es el Chacho tras su nueva experiencia en Philadelphia?”, podemos contestar que igual, pero con más tiro exterior –si cabe-. Para los minutos que disfrutaba, debía ganarse un hueco, no solamente como el genio-distribuidor que es, sino como un excelso tirador. Las posesiones, cuando no eres una estrella allí, se venden caras. Y nuestro protagonista decidió que las suspensiones abiertas, tenía que meterlas si quería aumentar sus lanzamientos. Y de sus solitarias horas en el gimnasio ejercitando su tiro, sabrá él.

Y ahora llega el Eurobasket, con las nuevas circunstancias de la desgraciada baja de Sergio Llull. Y Sergio Scariolo ha visto con buenos ojos situarle, no solamente como base de rotación, sino en puesto de “segundo base” en pista, con más libertad para anotar y para lanzar tiros de tres. Y desde la baja del menorquín (en el segundo partido de preparación), el Chacho ha logrado un excelso 8/14 en triples, con lo que ofrece garantías más que sobradas. 

(Foto FEB).
(Foto FEB).

En ocasiones tendemos en entrar en pánico cuando nos falla, por la circunstancia que sea, un jugador fijo en los esquemas. “Es que si fulanito no está, ¿quién será su sustituto?”, sin analizar qué daba ese jugador de baja, qué se echará de menos con su ausencia y si esas virtudes se pueden suplir. Si a un escolta –como era el caso de Sergio Llull, que parecía el titular para Scariolo- se le pide ritmo y habilidad para romper defensas entrando a canasta, creo que la gran mayoría de los convocados, puede tenerla. Si es defensa, tácticamente se pueden buscar tretas. Y si es tiro exterior el temor, ¿no tenemos tiro exterior con los Gasol, con Juancho…con Sergio Rodríguez? Y de unos porcentajes altísimos, diríamos. Y no tienen por qué ser escoltas.

Añadan su magia para crear el caos en defensas en las que, por muy cerradas que sean, él sepa manejarse entre medias de un bosque de brazos para dar el pase oportuno al jugador oportuno. Tener ideas cuando los adversarios quieran convertir los choques en espesos. Y puede ser nuestro mejor tirador exterior, porque quizás sea uno de los mejores de todo el Eurobasket.

Y su sonrisa. La alegría por jugar. La chaladura del fan NBA que la traslade a las pistas. Que sus arranques de pasión por este juego las convierta en arranques en todos nosotros cuando le veamos. Esa conexión es lo que ha hecho a Sergio Rodríguez tan grande durante todos estos años. Y tocará un capítulo más en camino hacia el oro.