JUANCHO A SECAS …O NO

JUANCHO A SECAS …O NO
Valiosa juventud la de Juancho Hernangómez

Antonio Rodríguez

Juancho Hernangómez, ante su primera gran convocatoria con la Selección Española absoluta, se antoja como un baluarte, a partir de ya.

Titular en el último partido, ayer en Málaga frente a Venezuela, el pequeño de los Hernangómez saltó a pista junto a los hermanos Gasol, en una probatura más en el “Quimicefa” de Sergio Scariolo durante esta preparación. A buen seguro, el trío interior más grande en el próximo Eurobasket, si se diese el caso. 

(Foto FEB).
(Foto FEB).

Y encanta ver la aclimatación y el descaro de Juancho, el entendimiento con sus compañeros y líderes en el oficio: dobla el balón para el triple de Pau, se abre para que Marc tenga más espacio, agradece al momento que rematen con una buena canasta su pase previo… Es como el novato encantado de lo que tiene alrededor, teniendo un papel más predominante del que se suponía. Doble alegría.

Juancho es un tipo descarado y feliz en pista, porque no demanda más atención que la necesidad de hacer por ayudar. Ha mejorado su rango de peligro en pista, porque eso es lo que marca su evolución. Daño bajo el aro, daño a siete metros. “Panzer” en estático, un cohete en transiciones. Con más poso, porque eso marca la experiencia. Y a lo suyo.

Y en lo suyo, aquí ya entra la genética. Es donde se desmarca el “Juancho a secas”. Hay mucho más. Porque lo del Hernangómez por parte de padre, de aquel Madrid-Barça que con su pundonor siendo junior en 1982, suplió a los eliminados Fernando Martín y Romay en los últimos y decisivos minutos, ayudando a un recién llegado Delibasic a decantar el encuentro a su favor cuando pocos lo esperaban. Pero lo de “la Geuer” por parte de madre… otra cosa, oigan. Que la sevillana Margarita (o Wonny en su versión internacional) era de las de “nunca un paso atrás”, porque tenía demasiados arranques como para hacerlo y muchas rivales a las que amargar bajo aros. Y eso se nota en la estirpe de ambos “angelitos”. Y en el caso de Juancho, se da. Lo hacía cuando militaba en Movistar Estudiantes como ala-pívot, donde se bregaba como ninguno por coger rechaces. Y lo siguió haciendo en la NBA, porque va el sueldo y su permanencia en ello. Y más con los yankees que siguen mirando de arriba abajo al forastero, que les va en su cultura. Y como un fenómeno, oigan.

 

(Foto FEB).
(Foto FEB).

Haciendo lo que tiene que hacer, porque a los genes se le unieron buenos maestros. Y ya en su primera Summer League hacía lo que tenía que hacer, sabiendo a quién seguir, a quien flotar, cuando defender un corte y cuándo debía morir en el uno contra uno. Eso de leer el juego que llaman ahora. Y en la temporada regular NBA, lo que le tocara, sin preocuparse lo más mínimo que los chupones del equipo tuviesen ramalazos de escopeta de ferias. Él a lo suyo. Eso sí: a ser contundente en lo que hace.

Y ahora llega a la Selección y se le ve la experiencia, la contundencia comentada y su capacidad. Y nos encanta verle. Y ese alero grande por el que suspirábamos. Y Sergio Scariolo que se frota las manos con él y los Gasol en pista, porque puestos a dejar claro que hoy día y en los tiempos que corren, la pista se ha quedado pequeña, para los rivales aún más cuando están los tres en zona. Y a partir de ahí se puede poner a Fernando San Emeterio de escolta (otro “panzer” más, que salió de titular) o utilizar lo ya sabido de los dos bases.

Que va tocando de empezar a no echar de menos a Carlos Jiménez. Tampoco hacerle de menos, que fue un grande. Pero este Juancho Hernangómez, con su juventud y sobre todo su carácter, es una versión humilde como la de Carlitos y más…en todo, que los tiempos hacen evolucionar. Así que, pensemos en este Eurobasket y lo que este alero de 2.04 nos puede dar. Y que lo degustemos.