EL TOP DE LOS 240

EL TOP DE LOS 240
Merecido homenaje a Juan Carlos Navarro.

Antonio Rodríguez

Juan Carlos Navarro logró  240 internacionalidades. Y se le homenajeó como un ídolo como él se merece.  

“Es que, con estos tíos…Hacían unas cosas con el balón, con una facilidad… Yo no he visto nada igual con ese talento en mi vida, como Raül y Juan Carlos”. Me encanta esta declaración de Alberto Herreros sobre Raül López y Juan Carlos Navarro. No puedo remediarlo. Desde que me la confesó, no he parado de usarla en diferentes artículos. La expresión de sorpresa y asombro al contarla, más de una decena de años después, de este señor, icono de nuestro Equipo Nacional en un determinado periplo de tiempo, no tiene precio. Es algo así como admirar una flor en medio de un campo de batalla. Piensen. Era Sidney’00 y el papelón que hicimos en sus Juegos Olímpicos con el noveno puesto, ganando tan sólo a Angola y China. Herreros, a petición y ruego del seleccionador Lolo Sainz, decide acudir y competir a pesar de la grave lesión en el pie de la que acababa de salir (recuerden que no jugó en la final ACB de ese año 2000). Y en medio de todo eso, aparecieron Raül López y Juan Carlos Navarro y su sinfonía de sorpresa y asombro a su alrededor.  

(Foto FEB).
(Foto FEB).

En ambos casos, el baloncesto era el mismo para ambos: sin secretos. Para Navarro, la cara aniñada de entonces, contrastada con las incipientes canas de ahora. Hasta estos dos extremos, han pasado nada menos que 5 Juegos Olímpicos. Eso solamente está al alcance de muy pocos elegidos. 240 veces internacional para el elegido, rompiendo la barrera del gran Juan Antonio San Epifanio, a primera vista, inalcanzable. 

(Agencia EFE)
(Agencia EFE)

La excelsa muñeca de Nino Buscató seguía siendo prioritaria para nuestra gran cita en el Eurobasket de 1973. Era el campeonato en casa y el gran Nino tenía que estar. Y así se le pudo obsequiar con una medalla de plata, que era como conseguir la luna para nuestro Equipo Nacional en aquellos tiempos. Nino dijo adiós allí, tras vestir la elástica nacional en 221 ocasiones, comenzando desde la base de ser un niño prodigio. Juan Antonio San Epifanio ya era con 20 añitos, líder de una generación que se antojaba ser modelo para muchos años. Y como él recuerda, debutando en Móstoles ante Cuba en un amistoso de cara al Eurobasket de 1979, llegó a ser nuestro gran referente por muchos años. Lastrado por las lesiones, tras los Juegos Olímpicos de Barcelona’92 y con peor suerte que la de Buscató en el momento de decir adiós, Lolo Sainz, también le pidió que continuara, que recién estrenado el cargo, necesitaba de su carisma y liderazgo. Y así, en un partido de clasificación –ventanas FIBA, ya ven-, ante la República Checa, logró que el Ciudad Jardín malagueño se vistiera de gala para recibir sus 222 internacionalidades, que crecieron tras el Eurobasket de 1993 y el Mundobasket canadiense de 1994, donde definitivamente se despidió.

Y llegó Juan Carlos Navarro y desde un principio traía otras cosas. Una facilidad para este juego casi insultante. Habilidades que se zanjaban con un doloroso codazo a destiempo de Djordjevic en sus primeros entrenamientos, de “el junior a mí, no me torea”, que Juan Carlos nunca reconocerá, pero que sí “de todo se aprende”. Y esas otras cosas se fueron multiplicando y asentando en el baloncesto mundial, como algo normal. Eso era lo asombroso. Y tanto en el F.C. Barcelona como en la Selección Nacional nos las fue regalando desde entonces. Y así, han llegado 240 internacionalidades, listón que se ha superado nada menos que 23 años después. Entre medias, su “semana de oro” en el Eurobasket lituano, sus bombas permanentes, sus triples en la final de Japón, su primera parte ante los estadounidenses en los Juegos de Londres y las barreras que fue rompiendo y que se traducían en medallas. Una de bronce, una de plata, un oro mundialista, una plata, otra plata…y venga oros en los Eurobasket en los que participaba, hasta tres consecutivos. Y la racha no ha terminado aún. 

 (Agencia EFE)
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En el Madrid Arena, en el choque ante Venezuela, tuvo su más que merecido homenaje. Rendir pleitesía a quien nos ha hecho disfrutar más veces, era una obligación y un motivo de orgullo para el aficionado al baloncesto. Recibiendo el testigo de Juan Antonio San Epifanio, jugador al que vi firmar autógrafos veinte años después de su retirada. ¿Cuántos años estará firmando autógrafos Juan Carlos Navarro? Así de grande es. 

(Agencia EFE)
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