FUERZA PARA LLULL

FUERZA PARA LLULL
Desde Endesa Basket Lover enviamos todos los ánimos y fuerza a Sergio Llull

Antonio Rodríguez

Dicen que los gritos de dolor en el pabellón eran escalofriantes. Deportivamente hablando, arrancar las alas a un deportista, debe ser eso. Algo que sin haberlo vivido, quizás no podamos imaginar. El agudo dolor concentrado en una parte del cuerpo, su intensidad inicial da paso momentos después a ser consciente de la situación. En la camilla, manos a la cara ante el vértigo de lo que se avecina. Por encima de todo, una cosa: no poder cumplir ante el compromiso. Es curioso cómo la razón última de un deportista a menudo, suele ser esa.

Sergio Llull, desgraciadamente sufrió la grave lesión de rotura de ligamentos cruzados en su rodilla derecha en los primeros minutos del partido de preparación ante Bélgica. Ser consciente desde el hospital, donde con urgencia se le envía para confirmar el doloroso diagnóstico, que a partir de ese momento tocará un vuelo a Madrid en camilla, pasar por un quirófano y meses, demasiados meses, de una recuperación lenta y frustrante en más ocasiones de las que se quisiera. Todo por una meta: volver a lograr lo que ya tenía. Tan palpable y natural como eso, algo que poseía hace 24 horas, anhelo casi febril a partir de este momento, que ni tan siquiera está garantizado (aunque todos esperamos que así sea). 

(Foto FEB).
(Foto FEB).

Y volvemos a repetir: lo más curioso, es la frustración de no poder cumplir con el compromiso. El gesto de echarse las manos a la cara segundos después al impacto inicial de la lesión, no sabemos si porque el dolor remita algo o porque el cuerpo actúa para poder sobrellevarlo, al deportista, Sergio Llull en este caso, le da por pensar que no podrá competir en el Eurobasket ni podrá ayudar a sus compañeros. Que dejará desguarnecida la posición de base en el Real Madrid y no podrá facilitar a sus colegas de fatigas asistencias, puntos…hacerles la vida un poco más fácil, ser parte del grupo que afronte lo que el calendario dicte. El deporte es tan maravilloso que en tal tesitura, la responsabilidad y casi autoculpa final, resida en no poder arrimar el hombro junto con los demás para conseguir las metas señaladas.

La lesión de Sergio Llull nos duele a todos. Por su carisma y por la identidad del jugador, santo y seña del esfuerzo y pasión por un deporte. Anoche, Ricky Rubio dio un pase a la grada por falta de entendimiento con Pau Gasol, ante la duda si tocaba tirar desde la bombilla o pasarla cerca del aro. No era el día, porque para sus compañeros, duele ver a su compañero de los últimos ocho veranos, ausente del recinto por tal causa. Duele hasta en las noticias al otro lado del Atlántico, donde se hicieron eco de su lesión con pesar, aunque no tuviese intención de jugar allí nunca. Duele como para enviar decenas de miles de mensajes de apoyo al agradecimiento que él públicamente, hizo por redes sociales.

Dentro de unas horas, cuando se complete la operación quirúrgica, el dolor pasará a ser esfuerzo y sacrificio por ser el que se era. Suena como que el destino haya robado algo, como volver a andar un camino ya andado. Pero esta travesía no debe conocer de prisas y sí de pasos firmes. Por eso, nos ahorramos lo de pronta y sí deseamos una completa recuperación y TODA LA FUERZA PARA SERGIO LLULL. Porque, repetimos, ser el deportista que era, es llegar a ser muchísimo. Y lo sabemos.