“EN LAS VEGAS” Capítulo 9

“EN LAS VEGAS” Capítulo 9
Syndarius Thornwell, donde hasta el nombre mola

Antonio Rodríguez

Por tener, tiene hasta un nombre molón. Syndarius Thornwell es uno de los jugadores salidos de este pasado draft, que nos dejó maravillados en la pasada Summer League

A los tipos con carácter y liderazgo, se les ve en la pista. Aunque solamente se les vea correr y cómo se dirigen a sus compañeros, aún sin tocar un solo balón. Pues de esta clase de jugadores es Syndarius Thornwell, la última elección de 2ª ronda del draft (número 48) elegido por Los Angeles Clippers. Un segunda ronda, sí. Pero si debemos hacer un equipo de los 12 mejores jugadores de la pasada Summer League de Las Vegas, sin duda alguna, estaría él. 

(Agencia EFE).
(Agencia EFE).

De esos “marginados segundarondistas”, como Ojeleye, como Dillon Brooks o Frank Mason, que dieron una notable imagen y más que probable tengan sitio en los planteles finales, este Thornwell fue el más destacado de todos. Viendo evolucionar en directo, pudimos entender el milagro de la universidad de South Carolina este pasado curso. Él solito fue capaz de ganar a los Lakers el primer día (26 puntos), cuando el fervor por el debut de Lonzo Ball estuvo a punto de explosionar el pabellón.

Escolta de 1.96, buenas condiciones físicas, pero tampoco las más destacados. Buena punta de velocidad en sus acciones, pero tampoco supersónico. Syndarius Thornwell es un jugador de baloncesto hecho a fuego lento, hábil, conocedor de sus virtudes, donde se notaba la veteranía que tenía respecto a otros rookies. Nos gustaba siempre su posicionamiento en pista, nunca se le pillaba fuera de posición, pendiente de la zona, del lado débil sin perder de vista a su hombre, de ofrecer tranquilidad si había un corte inesperado rival…de ayudar.

En ataque era auténtico caviar. Fundamentos trabajados, tiro exterior donde destacaba su selección más que la suspensión en sí, sus arrancadas y trabajo con el cuerpo para irse de rivales más altos y –en ocasiones- más atletas, era notabilísimo. Y luego, la forma de controlar el cuerpo en el aire en entradas a canasta, sea con rectificados, cambiándose el balón de mano, siempre suspendido y nunca desequilibrado, ante uno o varios rivales, eran el preámbulo de canasta imposibles o faltas que desesperaban a los hombres altos contrarios. 

(Agencia EFE).
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A tenor de tales virtudes ¿Cómo ha sido este hombre un 2ª ronda? Miren, no lo sabemos. Quizás esta fiebre por el físico, por buscar atletas de brazos interminables, que en dos pasos se planten en el otro campo, de los que pueden defender a escoltas y pívots, de los que con trabajo pueden ser estrellas futuras por la cantidad de aspectos diferentes del juego que pueden tocar, son los “elegidos para la gloria” en la noche del draft. Que los atractivos serán los Jonathan Isaac de la vida o los Jayson Tatum. Pero está muy bien pensar que tipos como Thornwell puedan tener sitio por profesionalidad, carácter de líder y saber hacer. Que el juego del baloncesto es eso, un juego. Y si se dominan el mayor número de facetas posible, pues se podrá vivir bastante bien en la élite, o sea, la NBA. Y Syndarius puede ser de esos. Porque está convencido de ello, porque puede arrastrar a sus compañeros y con todo ese ramillete, hasta llegar a ser titular en un futuro no muy lejano. Y todo, ante la sonrisa disimulada de nuestro querido Johnny Rogers (actualmente, en la gerencia de los Clippers), en este tiempo post-CP3 que se les avecina. Porque de Syndarius Thornwell, mola hasta el nombre.