“EN LAS VEGAS” Cap.08

“EN LAS VEGAS” Cap.08
Lo que pasa en Las Vegas, que no se quede en Las Vegas

Antonio Rodríguez

Lo que pasa en Las Vegas, que no se quede en Las Vegas

Es un deseo a voces. La finalización del evento hace amplificar el deseo porque empiece la próxima temporada de la NBA. Hemos podido disfrutar de magníficos jugadores y excelsos momentos que hemos ido retratando casi de forma individualizada, a lo largo de esta serie de artículos. Degustando la progresión de jugadores que ya militan en la NBA, donde la Liga de verano es el mejor escaparate cuando no hay muchos minutos para mostrarlo en temporada regular. Sabíamos que íbamos a ver una gran camada de rookies, hornada ésta de 2017, que a buen seguro recordaremos. Por eso queríamos ser testigos en directo de ellos, que teniéndoles a escasos 20 metros, no haya ni trampa ni cartón. Que sean lo que al día de hoy son. Y nos ha encantado lo que hemos visto.

Fue una pena el esguince de Markele Fultz el primer día (que ni siquiera le vimos, esperando para otro día saborear el flamante nº1 de una gran camada). De la lesión de Brandon Ingram nos apenamos, pero tras ese partidazo –y sus 36 puntos-, ya nos dejó claro lo que aportará en los próximos años. Y dispara las previsiones más optimistas. Por aquí estaban Jayson Tatum y sus gestos infalibles para un chaval de 19 años, el ritmo y el liderazgo de Lonzo Ball, la potencia sin límites de Bam Adebayo o los gestos de alegría traviesa tras un rectificado en el aire de De’Aaron Fox. A todos, cuando te acercabas a ellos, les unía una característica común: sus rostros aniñados. Es como una prueba de algodón. A cuerpos privilegiados, esas caras casi infantiles, que se bregarán a partir de ahora ante un reto tan exigente como excitante, que es competir en la NBA. Esa es la intriga: todo el recorrido que les queda por delante. 

Bien, como bien reza el título, que todo lo bueno que hemos visto en las gradas del Thomas&Mack Center o el Cox Pavillion, que no se quede aquí como un magnífico recuerdo. Que sea solamente un inicio. Porque no solamente han brillado los que hemos ido abordando a lo largo de los siete artículos previos. Ha habido bastante más.

Y para empezar, debemos de hablar del rookie de Atlanta Hawks. Procedente de la universidad de Wake Forest, el ala-pívot John Collins se ha mostrado como un tipo con un físico ya autosuficiente. Cuando recibía en las cercanías de canasta, su enorme salto vertical aupaba su cuerpo estilizado y una gran envergadura y allá arriba desde donde él atrapaba los balones y sacaba los tiros, no llegaba nadie. Un tipo coordinado, veloz, prototipo físico de alero atlético, que por poseer un puñado de centímetros más de lo habitual y maña para jugar en la zona, se postula como ala-pívot de notable categoría. Su elegancia en contragolpe es de highlight de NBA Action. Y es que tiene unas manos que son ya NBA. Manos que atrapaban todo tipo de balones. Notable en el pick&roll abierto, para lanzar muy certeras suspensiones a 4-5 metros, donde volvemos a repetir, desde donde saca los tiros, es complicado que lleguen

Caleb Swanigan ha dejado también su sello en esta Summer League. No nos interesan sus números en este apartado, pero ha sido por calidad, el mejor reboteador ofensivo de toda la competición. Por posición y habilidad (más que la intensidad y lucha sin descanso de Jack Cooley), sin ceder ni un ápice del terreno que ganaba, apoyado también en larguísimos brazos, ha dado lecciones de cómo ganar posesiones a través de los rechaces. Este interesantísimo ala-pívot elegido por los Blazers, a diferencia de Collins, no tiene en absoluto un físico arrollador. De hecho, bastante milagro es verle tan estilizado como lo que hemos visto, tras ir perdiendo libra a libra de su excesivo peso en las dos últimas temporadas. Y era un bien necesario, porque Swanigan tiene mucho baloncesto en sus manos. Su tiro exterior se hará notar, porque asume que no puede ser tan osado de enfrentarse en uno contra uno en las inmediaciones de la zona a los atletas que se encontrará. Sin embargo, pasará el balón a quienes sí pueden, sobre todo desde poste bajo, donde es muy resolutivo, ganará posiciones del “aquí ya no me ganas”, se aprovechará del uso del cuerpo en unos contra uno abiertos para entrar a canasta y esperemos que de un rendimiento en los Blazers como lo ha dado por aquí.

No hemos hablado aún en este serial, de uno de los anotadores compulsivos más atrayentes desde la posición de base de esta cita en Las Vegas. Dennis Smith Jr., elegido por Dallas Mavericks, traía condiciones físicas y facilidad anotadora desde North Carolina State, donde se lo han pasado “pirata” esta última temporada. Este torbellino entrando a canasta, con una de las ejecuciones de suspensión tras bote más rápidas que hemos visto por aquí, ha dejado una gran huella. Eso sí, no nos aventuramos a decir que se las tiraba todas porque tocaba –es Summer League, ya saben- o porque viene así de serie. En los Mavericks tienen la respuesta.

Marquese Chriss, tras disfrutar de minutos importantes (y nada menos que 75 titularidades esta campaña pasada con los Suns), ha vuelto a esta liga verano a mostrar que aparte de su capacidad atlética, ha mejorado bastante su tiro exterior en estático. Ahora finta y entra con más seguridad a canasta–mejor dribling-, donde su salto ya hace el resto. Eso sí, cada vez que juega en poste bajo, le falta saber equilibrarse en el lanzamiento a la media vuelta en suspensión. Es un arma al que le quedan muchas horas de entrenamiento.

Furkan Korkmaz tiene mucha clase. Clase y talento europeos al servicio de los Sixers de Philadelphia, de las buenas escuelas, de poner bien el balón, de botar antes del primer paso, de sacar los codos y de entrar a canasta con la mayor habilidad. Seguimos: de leer cómo ganar la línea de fondo para ganar el rebote, de superar con tiro exterior tras bote, de, en definitiva, optimizar con baloncesto lo que su liviano cuerpo no puede competir con los músculos del siglo XXI, su gran hándicap de momento. Tiene mucha clase y de su dureza mental para competir allí siendo tan joven, está la clave para triunfar. Pero tiene mucho ya ganado. Acompañará a la grata imagen dada por Thimothe Luwawu-Cabarrot, mejor en tiro exterior y en facilidad para entrar. Un portento de brazos larguísimos, que poco a poco se va haciendo un sitio.

A Rade Zagorac le va a costar acoplarse. A los hombres de su estatura, de corte europeo, les cuesta. Pero tiene tanta clase… La manera con la que sale al contragolpe botando el balón, el tiro exterior que tiene, lo pulido de sus gestos. Memphis Grizzlies ha dejado que siga desarrollándose este año en el Mega-Leks y a bien que lo ha hecho. Aun así queda tiempo y trabajo con él. Pero nos gustó mucho.

Y acabamos con Juancho Hernangómez. A diferencia del año pasado, ahora sí que sabe mejor su posición en pista. Rápido y mejor tirador, sigue poniendo las atenciones defensivas de siempre, sobre todo en las ayudas, porque sigue teniendo ese instinto asesino de jugador competitivo. El gesto de recibir y tirar es algo que ha trabajado. Se nota la madurez por los minutos jugados en NBA y que ahora la Liga de verano le queda un poco como “prueba superada”. Quizás sea la última vez que le veamos aquí. El próximo Eurobasket puede ser una buena prueba para que todos veamos de cerca su progresión.