“EN LAS VEGAS” Cap.03

“EN LAS VEGAS” Cap.03
"Los buscavidas"

Antonio Rodríguez

"Los buscavidas"

Una de las razones por las que está teniendo cada vez más éxito esta Liga de Verano de Las Vegas de cara a los aficionados (no hay más que ver que los pabellones repletos son una constante), es la seguridad de presenciar a los jugadores más atrayentes. Warren Legarie, su director, se ha asegurado que esto ya no es una cuestión de los que prueban para ver si tienen un hueco en la plantilla de algún equipo NBA. Eso fue años atrás. Ahora se trata de ver a todos los rookies, obligarles a jugar, verles despuntar con el logo de su nuevo equipo –con toda la atracción que esa novedad acarrea- y cada vez mejores jugadores de las plantillas vigentes. Recordar el plantel que el verano pasado los Sixers presentó y cómo desfiló la gran mayoría a partir de Octubre. Es la clave de su actual éxito (aparte de una organización perfecta, de la que ya hablaremos).

Los llenos en la Liga de Verano de Las Vegas, ya habitual (Agencia EFE).
Los llenos en la Liga de Verano de Las Vegas, ya habitual (Agencia EFE).

Sin embargo, uno de los mayores regalos que podemos encontrar en esta Summer League de Las Vegas (entre sus 24 equipos), es la posibilidad de ver jugar a los que aquí denominamos “los buscavidas”. Ese grupo de jugadores que, verano a verano, se dejan pasar por aquí para demostrar que todavía tienen un hueco dentro de las últimas plazas de los equipos NBA, que lo del baile con la D-League no va con ellos y con la meta de afianzarse dentro del plantel habitual, para desencanto de los directores deportivos europeos, que ven en ellos las próximas estrellas de sus clubes. Para ello, en Las Vegas deben dar exhibiciones a cada partido. Y algunos las están dando y son una delicia verles. De hecho y tras deleitarnos aquí en directo, enterarnos que en un futuro tienen sus minutos asegurados en la NBA, nos suele producir algo de satisfacción.

Uno de estos jugadores es el base de los Rockets, Isaiah Taylor. Con cuatro partidos tan sólo esta campaña jugados en Houston Rockets –los demás en la Liga de Desarrollo-, este base está realizando actuaciones maravillosas (14.3 puntos, 46.3% en tiros de campo y 50% en triples). La rapidez eléctrica de este base de 1.90 y su decisión en cada jugada, resulta fascinante, tanto para el profesional como para el aficionado. Es un jugador que se le ve a una escala superior respecto a la mayoría de aquí. Seguro, confiado en sus posibilidades, fino y elegante hasta decir basta, cada vez que entra a canasta, marca los dos pasos y puede lanzar un tiro imposible –que acaba entrando- o dar una maravillosa asistencia. Ese es su gran logro. Cada vez que se arranca, sabemos que algo positivo va a suceder para los suyos. Con la dificultad de lectura que tienen algunos bases de los que aquí desfilan, la clarividencia con la que Taylor lo hace todo, asombra. Y su tiro exterior es formidable. Un juego con un sello “muy Rockets” que merece de largo, algo más que cuatro partidos con la franquicia de Houston. Los tendrá.

Isaiah Taylor intentando controlar el balón (Agencia EFE).
Isaiah Taylor intentando controlar el balón (Agencia EFE).

Sigamos con otro caso, esta vez escolta de Memphis Grizzlies: Wayne Selden Jr. Su aportación al equipo de Marc Gasol se resume en este ejercicio 16/17 a 14 partidos. A partir de ahora, los incrementará casi con toda seguridad. La pasión con la que está jugando este hombre, la humildad para tratar a sus compañeros en esta su segunda experiencia veraniega NBA, así como la generosidad al esfuerzo, está siendo de los mejores sellos en Las Vegas y debe tener recompensa. Me cuentan por aquí, que en la universidad de Kansas le ponían como ejemplo por todos estos motivos, cuando había que reprender los comportamientos de divo de Andrew Wiggins en su única campaña en college. “Sé como Wayne”. Literal. Le sentaría a cuerno quemado, pero no deja de ser una realidad de forja de este hombre que estaba promediando 18.5 puntos en los Iowa Energy de la D-League y que su tiro exterior es notable y su capacidad para anotar entrando a canasta, por sus habilidades atléticas, es garantía de éxito. Si el esfuerzo tiene recompensa, este debe ser uno de esos casos.

Wayne Selden Jr. jugará más en los Grizzlies (Agencia EFE).
Wayne Selden Jr. jugará más en los Grizzlies (Agencia EFE).

Yogi Ferrell le vino el destino a ver, cuando en la pasada temporada con Dallas Mavericks, una plaga de lesiones le hicieron firmar un contrato de 10 días y en los primeros tres partidos con ellos, clavó nada menos que 20.3 puntos de promedio, redondeados con una gran exhibición en Portland (32 puntos). Esas buenas actuaciones (y las que continuaron), a un chico no elegido en el draft, con una travesía algo decepcionante por la universidad de Indiana, viniendo de ser una estrella en high school, le valió para firmar un contrato de 2 años por la franquicia tejana. Ahora, en Las Vegas, sabiéndose ya seguro de un puesto en el equipo, se le ve confiado, amenazante siempre en ataque con su gran tiro exterior y esa lectura maravillosa que tienen algunos jugadores pequeños en Estados Unidos, que saben cuándo tienen que entrar a canasta, conocedores del éxito en su acción. Su tranquilidad y poso de buen jugador, se está notando muy a las claras ahora. Tanto, que se considera como uno de los líderes que los Mavericks han presentado aquí.

Yogi Ferrell en Dallas, luchando por un balón (Agencia EFE).
Yogi Ferrell en Dallas, luchando por un balón (Agencia EFE).

Y para terminar, hablar de un jugador que se sale algo de este estereotipo de jugadores, porque tiene su futuro asegurado NBA en los próximos años, pero al que también su trabajo está teniendo recompensa: el ala-pívot de los New Orleans Pelicans, Cheick Diallo. Nos centramos en un chico que tras un año de estancia en la universidad de Kansas, a causa de estar muy verde, muy verde, apenas jugaba 7 minutos de media (empezó a jugar tarde al baloncesto), los Pelicans le dieron una oportunidad, puesto que su físico era para aventurarse (no hay más que ver la longitud de sus brazos en la fotografía). El año pasado destacamos de él en Las Vegas dos aspectos: su intensidad en el juego, donde iba a todas siempre, y que hacía todo lo necesario para no cometer errores. Bastante cauto, no le gustaba cometer errores. Tal cautela le sigue sirviendo como guía. Sin embargo, lo que estamos viendo ahora son muchas más cosas, porque sabe hacerlas. Su finta al tiro y entrar a canasta –casi siempre por su derecha, eso sí-, le está dando muy buenas estadísticas y graduación como jugador. Sin seguir siendo un virtuoso en el bote, ese movimiento lo tiene muy mecanizado. Y es que parte de la amenaza a una suspensión que ha mejorado enormemente. Lo 4-5 metros ahora no tienen secretos para él. A partir de ahí, para adentro, porque fuerza y extremidades interminables para culminar, tiene. Muy feliz con su aprendizaje, de estar tan sólo en 17 partidos el pasado curso con los Pelicans, poco a poco se irá haciendo más imprescindible. Porque la intensidad y la lucha, las sigue teniendo de serie. 

Cheick Diallo, un físico para apostar (Agencia EFE).
Cheick Diallo, un físico para apostar (Agencia EFE).