“EN LAS VEGAS” Cap.2

“EN LAS VEGAS” Cap.2
Lakers de futuro

Antonio Rodríguez

Lakers de futuro

Históricamente, la franquicia de Los Angeles Lakers ha sido una de las más envidiadas –y no precisamente envidia sana- de la historia de la NBA. Cuando querían dar un paso más en pos del título, cuando sus planteles se hacían viejos y había que renovarlos o simplemente estaban en tierra de nadie, cosa que en la parroquia angelina no están acostumbrados, lograban la incorporación perfecta para llegar a su tierra de Oz (lo de las baldosas amarillas con ellos, queda que ni pintado). Y es que la atracción que siempre han generado, es muchísima.

Brandon Ingram, toda una joya en Lakers (Agencia EFE).
Brandon Ingram, toda una joya en Lakers (Agencia EFE).

Si la apuesta para quedar campeones era Wilt Chamberlain, se le sumaba para de una vez conseguir un anillo en 1972 tan ansiado. Que tras esa época gloriosa deambulaban por la liga, lograron con Milwaukee uno de los traspasos más sonoros de la historia, haciéndose con los servicios de Abdul Jabbar. Tras la genial etapa de los Lakers ochenteros, culminado con la final de 1991, vieron que la solución no era poner a Magic Johnson como entrenador, sino traer el agente libre más apetecible: Shaquille O’Neal. Y si Kobe Bryant sin Shaq quedaba tan solitario como las letras de las canciones e Sabina, vía traspaso, llegaba Pau Gasol. Son impacientes, nunca han dejado un puñado de años con la cabeza gacha sin glamour.

 Las profundidades más oscuras las están atravesando en estas temporadas. Dwight Howard no fue una solución que pensaban iba a ser, menos aún Steve Nash ni la llegada de jóvenes sin orden ni concierto que algunos, Nick Young y D’Angelo Russell, han visto cómo les invitaban a la puerta de salida. Pues resulta curioso que la reestructuración del equipo angelino, más lenta pero segura, por primera desde principios de los 60, viene de la mano del draft y de sus adquisiciones. A jugadores como Julius Randle y Larry Nance Jr., se incorporan un grupo que son los que estamos viendo en Las Vegas, de absoluta garantía de éxito (repetimos: absoluta) para los años venideros.

Brandon Ingram volvía a la Liga de verano por segundo año, tras pasar su temporada como rookie. Cargado de talento, con más kilos y la misma clase de siempre, es curioso que su debut el pasado sábado ante Clippers fue eclipsada por el debut de Lonzo Ball, cuando él fue quien mantuvo al equipo a flote. Ingram es un portento de Duke, que Mike Krzyzewski lo puso en sus dos primeros partidos de base titular, porque estaba convencido de ello y no le decepcionó. Lástima de su lesión en un último tiro para ganar el encuentro en su gemelo, que le impedirá jugar el resto de Summer League estos días, porque hubiese sido un espectáculo. Pero lo que puede hacer, ya lo enseñó. Tiene verdadera magia botando el balón, porque lo domina absolutamente. La gran ventaja con jugadores de su estatura (2.05) para superarles, es ese dominio de balón para irse de ellos en uno contra uno. No es el concepto que podemos incluir en otros del “bota bien”. No, no, estamos hablando del dominio de balón de un base, el que a cada momento puede cogerlo a dos manos para pasar, pero no lo hace nunca ante una situación de fuerte oposición, porque sabe que puede encontrar un resquicio y escaparse defensas rivales, como ya hizo en el encuentro jugado en el Thomas&Mack Center. Eso es tan, tan de Magic Johnson…

Como ha ganado en peso, ahora tiene más control del cuerpo cuando entra a canasta, cuando salta, sin tener que evitar los choques con el contrario que le hacían desequilibrarse. Anotó un par de ellas a aro pasado, que crearon el asombro entre la concurrencia. Y el chaval pasa muy bien. No ya que la ponga en el momento preciso, sino que lo hace en el MOMENTO preciso. El hecho de tener esa capacidad de bote, el tener siempre visión panorámica de lo que ocurre, no tener que recurrir a reversos ni dar la espalda al defensor, le hace coger el balón a dos manos en el instante en que ve la opción de pase y darlo. Todo un regalo que crecerá y de qué manera, en este próximo puñado de años.

Regalo para Lakers (y me huele que este tiene el “sello Magic”): Kyle Kuzma. Simplente brillante ha estado el alero de 2.05 procedente de la universidad de Utah. La gran mayoría de los minutos ha jugado aquí como ala-pívot, al igual que en su universidad, pero claramente es un alero con notables capacidades de ello. Por bote, por uno contra uno, por lanzamiento de larga distancia y movilidad en cancha, es un alero y muy grande (en todos los sentidos).

Su técnica individual es magnífica y aquí ha florecido como un líder por su capacidad resolutiva en ataque. Anotando cuando tenía que hacerlo, siendo resolutivo y superando a su par en uno contra uno sin temer que fuesen momentos importantes de partido, sabiendo colocarse en pista y dónde hacer daño, teniendo una confianza ciega en sus posibilidades. Entiéndanme si les digo que a veces con aire “chulesco” (para nada le etiquetamos de chulo), del tipo seguro y confiado que baja a defender con la idea del “lo he vuelto a hacer”. ¿Lo mejor? Su tiro exterior. Ha tenido rachas extraordinarias. Y claro, con su estatura y sus brazos, llegar hasta allí arriba no se antoja nada fácil. Es un gran talento que ha demostrado que se puede confiar en él.

Y para acabar, destacar el gran papel que está haciendo el escolta David Nwaba. Miren, con su 1.92, si juega con ese entusiasmo, esa agresividad por cada balón, esa defensa y el ir a comerse el aro cada vez que entra a canasta, va a tener sitio en el plantel de los Lakers, seguro.

Miren que aquí no hablamos de estadísticas, ni de los 26 puntos de Brandon Ingram el primer día o los 20 que lleva promediando en dos partidos Kuzma. La Summer League no se trata de eso. No son números ni victorias (para los fans de cada equipo, puede interesar. Pero es muy secundario). Aquí hablamos de lo que pueden aportar en un futuro tales jugadores, de lo que muestran “enseñando la patita” en esta competición y trasladarlo a sus equipos cuando a finales de octubre empiece la liga. Y estos tres jugadores han llamado mucho la atención. 

Kyle Kuzma, una adquisición muy atractiva (Agencia EFE).
Kyle Kuzma, una adquisición muy atractiva (Agencia EFE).

En el plantel Lakers vemos que puede haber muchas estrellas futuras, pero la mayoría en su línea exterior. Talentosas y por lo que pensamos, nada egoístas. ¿Y el interior? Por eso es tan importante el intercambio con Nets y la adquisición de Brook Lopez, uno de los jugadores más duros en posiciones interiores de toda la liga. Un tipo trabajador que no demanda protagonismo y no exento de talento, puede ser un complemento perfecto.

¿Entienden ahora por qué Lonzo Ball encaja aquí? Porque hay proyección de muchos instrumentos valiosísimos en esta nueva orquesta de los Lakers. Y a todos hay que cuidarlos y quererlos. Y no vale con ser un base de números y anotación para vender camisetas, porque es exactamente lo contrario a lo que necesitan. Sus fans verán cómo las victorias suben como la espuma. Y serán menos de las merecidas en este ejercicio 17/18 porque perderán partidos igualados que merecerán ganar, debido a su bisoñez. Pero se darán cuenta que a esta nueva versión del cuadro angelino, habrá que cuidarlos y quererlos. Porque valen la pena.