REAL MADRID-F.C. BARCELONA REGAL, UN CLÁSICO EN TODA REGLA

REAL  MADRID-F.C. BARCELONA REGAL, UN CLÁSICO EN TODA REGLA

Antonio Rodríguez

Sergio Llull andaba cabizbajo, sabiendo que acababa de utilizar la última bala de su equipo. El felino rebote de Víctor Sada a su intento triple errado, sentenciaba la entrega de este nuevo Real Madrid-F.C. Barcelona Regal a favor de los azulgranas (108-111). Con los brazos en jarra, Llull quería mascullar su suerte esquiva a solas. Sus compañeros en pista seguían concentrados para no querer ver que ese había sido su último aliento. Así es un clásico.

Una suspensión milagrosa, de las que dan aliento y vida, de Erazem Lorbek en el último segundo de la primera prórroga, son un peso que decanta la balanza. Como así fue. Y parecía que la primera mitad de Nikola Mirotic pudiera ser determinante. Como las canastas en las cercanías del aro de Pete Mickeal buscando sus tablas y su superioridad física hacían cambiar de rumbo el choque. Todo ello iban pintando este partido con trazos gordos, de los que destacan, de los que perpetúan: de clásico.

El resultado final fueron esas dos prórrogas, que ya tuvieron un precedente entre F.C. Barcelona Regal y Real Madrid, también en Copa del Rey, también en cuartos de final: León fue testigo en 1997 de disfrutar 50 minutos de verdadero infarto. Infarto y excitación por parte de unos aficionados en el pabellón y delante de los televisores, que se acumularon hasta dar una media de 1.826.200 espectadores de media en una sinfonía que fue “in crescendo” en intensidad y emoción.

El Real Madrid vuelve a casa y los azulgranas continúan. ¿Favoritos? Es cierto que en las seis ocasiones en las que azulgranas y madridistas se han enfrentado en cuartos de final de una Copa del Rey, tan sólo en Valencia'03 salió un campeón (F.C. Barcelona) de ambos. Veremos cómo aguantan su estandarte de favoritos.