¡CAMPEONES!

¡CAMPEONES!
Valencia Basket, campeón de la Liga Endesa 2017.

Antonio Rodríguez

Tras dos finales perdidas en la temporada de su 30º aniversario, Valencia Basket se encontró en el mes de junio con el convencimiento absoluto de lo que ni ellos mismos creían al arrancar en septiembre: ganar la liga. Y con ese empuje, brindaron a su afición la mayor alegría de su historia, pasando por encima del Real Madrid. 

Valencia Basket, campeón de la Liga Endesa 2017 (ACB Photo).
Valencia Basket, campeón de la Liga Endesa 2017 (ACB Photo).

“Abuelo… estés donde estés, lo he vuelto a hacer”. El señor que escribió este tweet tras proclamarse campeón de liga, se llama Fernando San Emeterio. El único jugador junto a Chus Lázaro y Walter Herrmann en toda la historia de nuestro baloncesto, en conseguir títulos con dos equipos diferentes que no sean Real Madrid ni F.C. Barcelona. Eso sí, ni Lázaro (Basquet Manresa, 1998. Unicaja, 2006) ni Herrmann (Unicaja, 2006. Baskonia, 2010) en su segundo éxito, no tuvieron ni por asomo el protagonismo que ha tenido ‘San Eme’. Pues ‘San Eme’ aparca su coche en los aledaños de La Fonteta y pasea hasta su interior por sus accesos traseros, calzando zapatillas, bermudas vaqueras y camiseta, pasando desapercibido hasta para los operarios televisivos, afanados en tirar cables y completar su montaje. Saluda discretamente y se pierde tras una puerta. Desde ese momento hasta el salto inicial, Fernando se atavía con la indumentaria de Valencia Basket y se convierte en un tipo con una mentalidad tan ganadora, que está convencido que superará incluso al marcador que le espera, probablemente uno de los mayores atletas de la Liga Endesa, Jeffery Taylor. Y lo hace. Carácter de un líder. 

La Fonteta se visitió de gala para un día histórico (ACB Photo).
La Fonteta se visitió de gala para un día histórico (ACB Photo).

“Pi-air” Oriola era escéptico a las enseñanzas de Audie Norris a jugar en poste bajo, durante entrenamientos en Sevilla. “Audie, si yo soy un tirillas. Que eso del poste no va conmigo”. Pues si “Pi-air” Oriola ha corrido, casi ha volado por la pista para culminar contragolpes el primero, si ha continuado bloqueos encontrando líneas de pase imposibles y canastas más imposibles aún (recordad aquella en la que forzó falta a Rudy en el segundo cuarto del último enfrentamiento), también ha tenido que decidir desde poste bajo cuando el guion lo exigía. Y lo ha hecho, porque tenía el convencimiento que puestos en la final liguera, había que ganarla. Que eso de a la tercera, ninguna vencida, no iba con él. Las lecciones del mito azulgrana, aunque sean letra pequeña en su juego, no cayeron en saco roto. 

Pierre Oriola o el arte de lo imposible. Esto, acabó en canasta (ACB Photo).
Pierre Oriola o el arte de lo imposible. Esto, acabó en canasta (ACB Photo).

Pedro Martínez estaba exultante. Salió del vestuario con un ancho polo gris corporativo, con el logo de Valencia Basket. El calor en La Fonteta tras pasada media hora del tercer choque, un recinto ya vacío, era terrible. Mientras los operarios ultimaban detalles alrededor de la mesa en el centro de la pista para la emisión en directo de “Clubbers”, pidió una botella de agua, buscando entre el silencio reinante, la calma. Estaba en una nube. Tras la exhibición de su equipo en el partido 3 de la serie ante el Real Madrid, con la victoria final (81-64), sin haber dejado a su rival el más mínimo atisbo de posibilidad de triunfo, comenzó a responder a las preguntas de sus contertulios con el inicio del programa. “Sería una decepción que no ganásemos la liga” confesó. En su rostro se intuía algo así como “de ninguna manera lo vamos a dejar escapar”.

Mentalidades así son las que han llevado a Valencia Basket a la hora de disputarse el título, a proclamarse campeones de la Liga Endesa. Contaban con la complicidad de más de siete mil aficionados que les apoyaría hasta el infinito. Parecía como si todos sus componentes hubiesen llegado en el momento más importante en el cénit de su juego. Los 9 puntos de Joan Sastre para arrancar el cuarto y decisivo partido del viernes. Romain Sato que tuvo que saber reponerse de un 1/11 que llevaba hasta el último cuarto del tercer partido de la final. Hay que tener un poder mental muy grande para salir con dos triples consecutivos a falta de 4 minutos para romper esa dinámica, establecer el match-ball y en él, conseguir un palmeo que ponía en bandeja el título.

Como Luke Sikma, que se ha mostrado como otro campeón ofreciendo su mejor versión a la hora de la verdad. El chico que llegó a La Palma y pasó por Burgos, el del “se queda pequeño para la ACB” o “es inteligente, pero su talento no da para tanto”, tras su reafirmación en Tenerife, aquí ha mostrado alma de líder. Su distribución desde el poste alto en la segunda parte del partido del pasado viernes, ante la defensa zonal madridista, evidenciaban lecciones de sabiduría. ¿Y Will Thomas? Lo hemos dicho en muchas ocasiones: él ha sido el termómetro de los taronja. Fue siempre un reflejo del equipo. Por fuerza, por empuje y por puntos, desestabilizando desde la posición del “4”. 

El Real Madrid lo intentó, pero le faltó fuelle y convicción (ACB Photo).
El Real Madrid lo intentó, pero le faltó fuelle y convicción (ACB Photo).

Rafa Martínez ha exhibido un 6/8 desde el tiro de tres a lo largo de la final liguera. Y sobre todo, un afán y deseo defensivo sobre una de las grandes amenazas del Real Madrid, Jaycee Carroll, digno de elogio (3/15 en triples para el escolta blanco). 

 Fernando San Emeterio, uno de los actores principales de la obra (ACB Photo).
Fernando San Emeterio, uno de los actores principales de la obra (ACB Photo).

Guillem Vives comenzó este playoff final renqueante de su tobillo. Su equipo le necesitaba. Tres de tres en triples en el tercer capítulo del serial y defender como si le fuera la vida en ello en el cuarto. En realidad, a todos los jugadores del Valencia Basket parecía irles la vida en ello. O el honor. Tres derrotas en tres finales no suponen satisfacción. Esta fue la diferencia de Valencia Basket respecto al Real Madrid. Unos “mordieron” desde el primer momento. Y se les veía. Sus rivales, no. Pusieron entusiasmo, deseos, intensidad durante muchos momentos (la remontada desde un 60-37 en el 4º, hasta colocarse a 6 puntos en el último cuarto, tuvo mucho de eso), pero les faltó fuelle y el fuego en la mirada. Que no sabemos si ese fuego propulsa las piernas o al revés. Pero el Real Madrid no tuvo ni lo uno ni lo otro. Y Valencia Basket estuvo en estado de gracia. 

Alzando el merecidísimo título de campeones (ACB Photo).
Alzando el merecidísimo título de campeones (ACB Photo).

Campeones de la Liga Endesa 2017. ¿Saben cuánto pagaban las casas de apuestas en pretemporada por ver al Valencia Basket campeón? 14 a 1. ¿Saben cuánto por el Real Madrid? 1.95 a 1. Ya lo ven, casi nadie creía en la “Cultura del esfuerzo” y ahí les tienen: dinamitando todos los pronósticos como lo hizo en su día Manresa. Alcanzando el éxito en homenaje a lo que no pudieron, el Unicaja de 1995 o el Estudiantes de 2004. Quizás había muchos “cómplices” en la historia de la Liga, partiendo de estos dos ejemplos, que les han animado y se han visto reflejados en las caras de los valencianos en el pódium. Lograr lo que ellos en su momento sólo pudieron acariciar. Luchar todos en grupo, morir como uno solo, vivir como campeones. ¡Enhorabuena, Valencia Basket! 

Un entrenador empapado, pero feliz (ACB Photo).
Un entrenador empapado, pero feliz (ACB Photo).