LA FUENTE DEL PODER

LA FUENTE DEL PODER
La final de la Liga Endesa se traslada a La Fonteta con 1-1.

Antonio Rodríguez

Valencia Basket encara el momento más decisivo de su historia y tras vencer en Madrid el segundo encuentro de la final (79-86), buscar en su recinto, La Fuente de San Luis, amarrar el factor cancha que les llevaría a su primer título liguero.

Antoine Diot o cómo anotar en momentos decisivos (ACB Photo).
Antoine Diot o cómo anotar en momentos decisivos (ACB Photo).

La imagen de Bojan Dubljevic abrazándose a sus compañeros en el banquillo cuando aún no había finalizado el encuentro, tenía el simbolismo de las celebraciones desde la cúspide. Sentirse en lo más alto. Valencia Basket esperaba a que la bocina sonara y pusiera fin al segundo capítulo de la serie final de la Liga Endesa entre el Real Madrid y los valencianos (79-86). Era el momento en que se confirmaba que habían robado el factor cancha y podrían convertirse en nuevo campeón de liga si no fallan en su recinto. Y es que el protagonista de la canasta más paradójica y sorprendente de toda la serie final, cuando atrapado en un dos contra uno en poste bajo, con los pies mirando hacia la línea de banda, lanzó el esférico que milagrosamente acabó entrando a falta de 56 segundos (dejando un decisivo 79-81), se merecía este reconocimiento compartido con sus compañeros.

La culminación de un partido más perfecto aún que el disputado 48 horas antes, había sido en esta ocasión, materializado en victoria. A pesar que el rival volvió a estar excelso en ataque, superando el 50% en tiros de campo (29/57, un 50.9%, con un 64% en tiros de dos puntos, que no era el galáctico 73% del primer envite, pero sigue siendo notable), los hombres de Pedro Martínez sí supieron sacar réditos a sus ventajas como para poder amarrar el triunfo en el Wizink Center (con 6 rebotes ofensivos en el último cuarto, que se tornaron claves, así como 8 balones perdidos menos que los blancos). 

Luka Doncic dio buenos minutos al Real Madrid (Emilio Cobos).
Luka Doncic dio buenos minutos al Real Madrid (Emilio Cobos).

Nivelar el calibre de lo que vimos en la pista en esta segunda entrega, sería utilizar los mismos argumentos de los que dispusimos en la primera, sólo que con distintos protagonistas. Dubljevic volvió a ser él (20 puntos y 9 rebotes), tarjeta de líder y señor absoluto del poste bajo en tareas ofensivas, con una solvencia como hacía tiempo no veíamos.  Un quebradero de cabeza para Pablo Laso. Y donde estuvo Rudy el primer día, ahora fueron San Emeterio (14 puntos) y Antoine Diot (cuyos 7 puntos de los 9 logrados, fueron logrados en la parte decisiva del último cuarto).

Joan Sastre certificó el triunfo con dos tiros libres en los instantes finales, cuando llevaba un 0/4 en la serie final (él, jugador de llevaba 24/27 en Playoff antes de comenzar esta eliminatoria el pasado viernes), Guillem Vives dio algo más de calidad en los minutos que estuvo en pista y para finalizar, el excelso -y silencioso- trabajo que están haciendo los dos “4” que está poniendo Pedro Martínez en liza: Luke Sikma y Will Thomas. En el momento de máxima atención, de focos, este Playoff final, ellos están elevando su aportación.  Sikma, sin una carta de presentación numérica importante (11 puntos, 4 rebotes y 67% en tiros de campo en la serie), está ayudando en la distribución del balón, a sacar contragolpes y sobre todo, exhibir sensaciones que todo lo que hace es positivo, en contraste con los argumentos de Anthony Randolph (2.5 puntos de promedio en esta final, con 25% en tiros de campo y ningún tiro libre intentado hasta este momento). Y Thomas, que lleva un 4/9 en triples en esta serie final, muestra un conocimiento en defensa, evitando muchos puntos fáciles en sus rivales. 

La defensa taronja, muy fuerte (ACB Photo).
La defensa taronja, muy fuerte (ACB Photo).

Miren este ejemplo: cuando Laso puso a Luka Doncic en pista, la orden clara de incrementar el ritmo al partido, la ejecutó el esloveno a la perfección, que tendrá 18 años, pero es una bendición de jugador. En la primera situación de transición rápida, vio que superando a su par en uno contra uno, gracias a su técnica y su potencia, podría conseguir una cómoda entrada a canasta. Así fue. Thomas, que se había abierto a marcar a su hombre, fue testigo de la acción. En la siguiente transición, Will tenía clara su misión: cuando el base madridista quiso repetir jugada, el estadounidense se olvidó de su hombre y se fue bajo el aro, donde Doncic quería acabar y viéndole a él, se paró en seco y empezó a jugar sistema de cinco contra cinco. En otra acción similar instantes después, Thomas volvió a mostrarse en el camino del esloveno y mismo resultado. Sin estadísticas registradas, Will había evitado hasta tres bandejas así, muy probablemente cómodas y muy probablemente convertidas en canastas. Eso se consigue con la voluntad de correr en la transición defensiva, conocer con quién se está jugando y tomar decisiones de cómo detenerles. Eso es Will Thomas, el silencioso.

Es verdad que Felipe Reyes tuvo un tercer cuarto prodigioso, con 8 de los 11 puntos de su equipo en un momento determinado, que puso por delante al Real Madrid (60-59) y hacer respirar a su equipo que llevaba todo el encuentro por detrás en el marcador. Felipe lleva en la final un promedio de 12.5 puntos en 18 minutos, con un prodigioso 10/11 en tiros de campo, habiendo fallado tan sólo un triple. Una nueva muestra más de su liderazgo partiendo del esfuerzo. Andrés Nocioni, que no participó en el primer partido, volvió a ser la esencia de los momentos trascendentales, con 13 puntos en 17 minutos y 5/6 en tiros de campo. Sin embargo, Valencia Basket, llegando a estar en este momento cumbre de los madridistas 64-59 por detrás, nunca se desarmó, sino todo lo contrario. Volvió Bojan Dubljevic a pista en los inicios del último cuarto y con 5 puntos seguidos, forzaron a un tiempo muerto de Pablo Laso porque tomaron la hegemonía del marcador nuevamente (66-69). 

La alegría de la victoria en Madrid (ACB Photo).
La alegría de la victoria en Madrid (ACB Photo).

Y ahora, ¿qué? La Fonteta espera. Valencia Basket llegó a Madrid con la ambición de ganar, pero sin la presión de hacerlo. En algún momento hemos dicho que por su lenguaje corporal, demuestran que ellos creen que pueden ganar. Por eso lo hicieron en el segundo choque. Sin embargo, ahora en su casa tienen la obligación de ganar, cuyo salto de exigencia es muy grande. Esa presión pondrá a prueba el notable más que alto, casi sobresaliente, que ha exhibido el equipo en conjunto en el Wizink Center. Intentarán recuperar a Romain Sato (1/10 en tiros en la final, tras unas excelentes semifinales) y mantener el cartel ya adquirido en los demás componentes del plantel. Real Madrid es la máquina más mortífera en ataque que existe en esta Liga Endesa. Además, su serie en La Fonteta en los dos últimos años en los que se enfrentaron en semifinales a los taronja, es de 3 victorias en 4 enfrentamientos. Saben ganar en este recinto. En su acierto de cara al aro estará su éxito, porque incluso esa “fuente de vida” es lo que les dará la energía para éxitos defensivos.

La final está en todo lo alto. La incertidumbre del empate a uno, situación a la que no se había enfrentado el Real Madrid en una final desde la temporada 13/14 (iniciando la serie en Madrid), está sobre la mesa. Ahora toca jugar el resto de la partida. Veremos qué nos deparan las brisas levantinas. Pues probablemente la más feroz de las batallas. Al tiempo.