ODA FINAL

ODA FINAL
El Real Madrid ganó el primer partido de la gran Final

Antonio Rodríguez

Cuando nos hacemos eco del cansancio acumulado por los jugadores, de las exigencias hasta llegar a estas alturas del calendario y sus consecuencias, los protagonistas de la final de la Liga Endesa, Real Madrid y Valencia Basket, se olvidaron de todo eso y brindaron un primer partido memorable.

Sergio Llull, por imparable, es decisivo (ACB Photo).
Sergio Llull, por imparable, es decisivo (ACB Photo).

Detalles. Detalles por buscar justificaciones. Cuando un entrenador ve que su equipo cae derrotado tras haber realizado un excelso encuentro, habla de detalles. Cuando un entrenador ve a su equipo que ha ganado con un marcador muy ajusto, saboreando aún el alivio, habla de detalles. Entre medias, tales detalles esparcidos durante 40 minutos por un excelente partido de baloncesto.

Ni a Pedro Martínez ni al resto de componentes de Valencia Basket, les resultaría fácil digerir esta derrota en el primer enfrentamiento de la final de la Liga Endesa (86-81). Rozaron la perfección a lo largo y ancho del choque. Y aun así perdieron, pues quizás por la única razón que es el Real Madrid, con todas sus connotaciones de historial, experiencia de la plantilla en títulos, mayor capacidad económica…lo que quieran. Es muy complicado no pensar que Llull se puede ir en un uno contra uno en un momento puntual e importante, a pesar que se le haya defendido bien a nivel general. O que Doncic no vaya a dar una asistencia medida al corazón de la zona, donde duele, aunque haya tenido un partido espeso. O que Carroll consiga un triple en momentos decisivos, cuando el partido está para decidirse. Un jugador castigado por sus problemas físicos y bastante discreto en anotación, como Rudy Fernández, se marca 19 puntos y 4/7 en triples. Ante eso, hay que claudicar. Es el Real Madrid y son los jugadores que tienen, debiera asumir un aficionado taronja. Es uno de los lujos y tesoros (el que más hoy día) que cuenta el aficionado al baloncesto hoy día en nuestra Liga Endesa. Y nos parece bien la actitud de Pedro Martínez ante eso, que intente convencer a sus jugadores que ciertos detalles, haya que mejorarlos. Está en su obligación. Pero siendo realistas, es muy difícil detener a tanta estrella en un día de inspiración como el del pasado viernes.

Bojan Dubljevic o el arte de jugar en el poste (ACB Photo).
Bojan Dubljevic o el arte de jugar en el poste (ACB Photo).

Lo mejor que tuvo Valencia Basket es que desde un principio brindó por “estas son mis armas” y las fue utilizando repetidamente. Y cuando los blancos se escapaban en el marcador, siguió compitiendo e igualando nuevamente la contienda, sin sacar conejos de ninguna chistera, sino con lo ya exhibido. Y eso es de un gran valor, porque habla de solidez de un equipo, argumentos que no se rebaten con facilidad, sino que tienen recovecos. Esa riqueza la da el baloncesto y los taronjas lo tienen. Y si a Bojan Dubljevic (19 puntos en una gran noche) se le denegaba jugar en poste bajo en dos jugadas consecutivas, en ningún momento pensó que habían encontrado sus rivales, un remedio para paliar eso. Insistió y siguió anotando desde ahí. Y Valencia Basket volvía a igualar la contienda.

Sorpresa supuso que Luke Sikma anotara 9 puntos en los primeros minutos para dar primeros parciales a favor de los forasteros (12-18). Además, cuando Sikma se engalana, lo hace tan, tan bonito, que ves baloncesto en toda su pureza. El Real Madrid contestó con un parcial de 9-1 que le sirvió, no solamente para igualar el electrónico al final del primer cuarto (21-21), sino que entre un festín anotador de los 10 jugadores en pista, encontró un quinteto que le dio buenos minutos defensivos, los mejores sin duda del encuentro (con el tridente Hunter, Felipe y Taylor, acompañados por Carroll y Doncic). Pero lo que decíamos de Valencia: se descolgaban y volvían, encajaban rentas en el límite de irse del partido y regresaban (con un triple de Dubljevic, empataban a 43 sobre la bocina final del descanso). 

Jeffery Taylor tuvo una notable actuación. ¡Qué tapón! (ACB Photo).
Jeffery Taylor tuvo una notable actuación. ¡Qué tapón! (ACB Photo).

Dos triples de Sergio Llull de los suyos, de esos de quitar el hipo, vuelven a dar un 52-45 para el regocijo de las gradas. Un contragolpe con un primer pase de Sikma de manual, volvía a dejar los guarismos en tablas: 52-52. Nuevamente Llull encuentra el resquicio para entrar a canasta y forzar un 2+1 (65-59). Dos triples consecutivos de Fernando San Emeterio y Will Thomas, vuelven a empatar a 67. De hecho, con un posterior lanzamiento desde más allá de la línea de 6.75 de Bojan Dubljevic, situaba a los hombres de Pedro Martínez por primera vez por delante (69-70), a 07:30 de la conclusión. Lo impensable. Y es que Valencia Basket iba perfumando la pista con un convencimiento grande que podían ganar.  

Todos disfrutando con un alarde de baloncesto ofensivo digno de una final de la Liga Endesa. 78-78 a falta de 03:48. Y ahí brotó el enorme talento del equipo dirigido por Pablo Laso. El trabajo táctico para que destaquen las individualidades y sentencien. Un exhausto Antoine Diot (dos puntos, sí. Pero una capacidad de liderazgo de un equipo finalista) cae en la trampa de un dos contra uno, pierde el balón y en contragolpe, Rudy Fernández consigue una canasta de fantasía, cambiando el balón de mano como recurso a la falta que recibe en la entrada: un 2+1 anotado que con otra gran entrada de Sergio Llull, remarcan la victoria blanca con un 7-0 de parcial y un 85-78 a falta de 02:24. Valencia Basket quemó sus naves con dos tiros libres fallados por Sastre cuando iban por detrás 85-81 a falta de 01:16. Esa fue la sentencia, para un final con 87-81.

Antoine Diot, mariscal en campo de los taronjas (ACB Photo).
Antoine Diot, mariscal en campo de los taronjas (ACB Photo).

Real Madrid se llevó este primer capítulo. Dicen que suele ser decisivo. Aunque también los blancos demostraron la pasada temporada con el mazazo de la canasta recibida por Perperoglou sobre la bocina, que eso tampoco significa nada. Valencia Basket quizás piense que 87 puntos encajados son demasiados, que haya que jugar de manera más física. No lo sabemos. Pero que en el deseo del aficionado está en que no pierdan la identidad de este primer envite, es un hecho. Porque lo bello que nos puede dar el baloncesto en una pista, Real Madrid y Valencia Basket nos lo brindaron en 40 fantásticos minutos

La alegría del triunfo (ACB Photo).
La alegría del triunfo (ACB Photo).