UN CUENTO DE 14 AÑOS

UN CUENTO DE 14 AÑOS
14 años después, Valencia Basket regresa a la final

Antonio Rodríguez

Valencia Basket pensó un día que podía ser grande, no solamente en el baloncesto español, sino en el concierto europeo. Invirtió en ello y desde 2003 en el que jugó su primera final de la Liga Endesa, lo ha ido manteniendo con mayor o menor suerte. Ahora, 14 años después, lo confirma jugando una nueva final liguera.

La imagen de Bojan Dubljevic, micro en mano, como un pinchadiscos exultante en su trabajo, consiguiendo armonizar a cientos de aficionados saltando al ritmo de la música, será recordada en La Fonteta durante mucho, mucho tiempo. Su larga travesía hasta una nueva final de la Liga Endesa, se había logrado. Al fin.  Y se debía celebrar. Con la victoria al Baskonia (85-77) en el cuarto partido de la serie, la más dura vivida hasta este momento en el Playoff de la Liga Endesa 2017, se culminaba el pase a la gran final. Y tocaba disfrutarlo. Ya se pensaría más adelante en el Real Madrid. Todo a su tiempo.

Pierre Oriola se tornó decisivo (ACB Photo / M.A. Polo).
Pierre Oriola se tornó decisivo (ACB Photo / M.A. Polo).

Y es que el cuadro entrenado por Pedro Martínez ha demostrado por segunda ocasión en tres días, que La Fonteta era lugar inexpugnable para los baskonistas. En el momento de la verdad, en la eliminatoria en la que nadie aún había ganado dos veces consecutivas, tocaba hacerlo si querían finiquitar en casa la serie. Y fueron más suficientes que nunca, dominando este cuarto capítulo de principio a fin, empezando por la titularidad nuevamente de Romain Sato, que le hizo convertirse en uno de los baluartes de la serie. Dos triples y una canasta al poste fueron ocho puntos bien tempraneros que tuvieron el efecto de un chupinazo en los suyos (15-4 como parcial inicial). A partir de ahí, jamás pasaron excesivos apuros.

Antoine Diot volvió a estar excelso en la dirección. Ya no supuso ninguna tragedia el que se sentara en el banquillo, puesto que un Guillem Vives todavía dolorido de su tobillo, saltó a cancha y encontró no solamente dar equilibrio en pista, sino su momento de gloria con un triple anotado al inicio del último cuarto, sumando un 65-52 en el electrónico y restando muchas posibilidades a los rivales. Que Fernando San Emeterio estuvo sencillamente perfecto: 19 puntos en 30 minutos, con 7/7 en tiros de campo, incluyendo 3/3 en triples, más 4 asistencias, dan pie para pensar en ello. Y miren que Fernando tuvo fuerte oposición en sus entradas imposibles a canasta.

Porque Baskonia no fue un comparsa, ni mucho menos. Sito Alonso hizo probaturas para intentar reconducir el encuentro que se truncó bien pronto. Y por primera vez en la serie puso tres tipos grandes en pista, con Voigtmann, Shengelia y Tillie, con este último en la esquina, para sacar rédito en el tiro exterior. Incluso dio una vuelta de tuerca más y sustituyó al francés por Diop. De nada sirvió. Por primera vez en toda la serie, Valencia Basket dominó el rebote defensivo con autoridad. Y de su brega salió, puesto que Romain Sato -una vez más hemos de destacarle- tenía que vérselas con alguno de los tres pívots mencionados, él, con su 1.95 de estatura. Y curioso fue que en estos minutos de torres vitorianas, se enfrentaron a dos ala-pívots valencianos como hombres interiores. Pero es que lo de Will Thomas y Pierre Oriola ha sido para entrar en los anales de la historia taronja.

Antoine Diot, asediado por la defensa baskonista (ACB Photo / M.A. Polo).
Antoine Diot, asediado por la defensa baskonista (ACB Photo / M.A. Polo).

Ya lo mencionamos en la crónica del primer partido. Ellos dos, junto a Sato ayudando en tareas interiores, fueron una combinación interior acertadísima. En esta ocasión, más determinantes aún. Por rapidez y movilidad, les volvieron locos en ataque, culminando la faena de ambos con los dos triples de Will Thomas en dos jugadas seguidas a falta de minutoy medio, para poner el cerrojazo final a la serie. Pero es que por el camino, Pierre Oriola (18 puntos, 7/9 en tiros de campo y 4/4 en tiros libres) volvió locos a Diop, a Tillie, a Voigtmann, a Shengelia, a todo el que estuviese delante, con sus meteóricas continuaciones a canasta. Este chico tiene un toque especial, tanto en sentido figurado (su soul a la hora de jugar, el entusiasmo que transmite y sobre todo, contagia) como en sentido real: es asombroso como algunos tiros cortos rodeado de un bosque de brazos contrarios, les dé el toque final para que den en el tablero, golpeen y bailen por el aro en varias ocasiones y acaben entrando. Realmente fascinante. El trabajo de ambos, más oscuro del que debiera ser, sobre todo en defensa, ha sido ímprobo y como tal, aquí lo destacamos. Porque nos rendimos a ello.

Joan Sastre no temió encarar en una entrada a Ilimane Diop. El mismo Ilimane al que buscaba las cosquillas en poste bajo Bojan Dubljevic, arrancándole faltas y trabajo a destajo. Como ven, fue toda una orquestación por parte de los valencianos que les valió una histórica victoria.

La decepción de Ricky Ledo (ACB Photo / M.A. Polo).
La decepción de Ricky Ledo (ACB Photo / M.A. Polo).

Baskonia se retira de esta temporada en semifinales de la Liga Endesa. Un equipo que nos ha hecho disfrutar muchísimo, pero que como a otros tantos, su brillante paso por la Euroliga les ha pasado factura. Shane Larkin ha sido hasta el último momento uno de los grandes reclamos de la Liga Endesa. Toko Shengelia se ha consagrado como uno de los mejores ala-pívots de nuestra competición (nos alegramos que continúe) y lo de Adam Hanga ha sido estratosférico. Los cantos de sirena de San Antonio Spurs están más que justificados. Pero han llegado fundidos y su aportación, ha sido de los puntos más bajos de todo el curso, porque estaban agotados (en este cuarto partido, entre Hanga, Voigtmann y Beaubois, consiguieron 11 puntos). Sito Alonso tenía mucha razón en decir que algunos de sus hombres no tendrían que estar jugando, pero lo han hecho por la responsabilidad e importancia del momento. Y se ha notado. Se sacaron de la manga de cara al Playoff esta maravilla de jugador, Ricky Ledo, verdadera bocanada de aire fresco en su plantel, que nos ha deleitado con acciones impensables, maravillosas. Su clase y su inacabable talento ha dado a Baskonia un sostén al que agarrarse en muchos momentos. Ha sido el máximo anotador de su equipo en esta eliminatoria (15.2 puntos de promedio. Sintomático) por encima incluso de Shane Larkin (14.3). Por momentos, él y Larkin parecían solos en ataque.

Viaje de pasado para el futuro en Valencia Basket. Vuelve al recuerdo aquella final, la primera liguera de su historia, en 2003, cuando hicieron un generoso esfuerzo económico y lograron llevarse a orillas del Turia a los dos pívots titulares del campeón de Liga y Copa, Tau Cerámica: con Fabricio Oberto y Dejan Tomasevic se daba un paso de gigante en las aspiraciones taronjas, uniéndoles a los Montecchia, Rodilla, Kammerichs, Paraíso, Abbio o Bernard Hopkins. Desde entonces, viajaron por Euroliga, lograron cuartos de final, campeonaron en la Eurocup y su nombre era ya un habitual en las competiciones continentales y un coco en nuestra competición doméstica. 

El festín final de los valencianos (ACB Photo / M.A. Polo).
El festín final de los valencianos (ACB Photo / M.A. Polo).

Ahora, 14 años después, vuelven con otro puñado de nombres ilustres, para enfrentarse a uno de los mejores equipos de la historia de la Liga Endesa (como también les sucedió en 2003), a disputar la gran final. Como antes, como ahora. Y es que a veces parece que 14 años no son nada.