IDENTIDAD REENCONTRADA

IDENTIDAD REENCONTRADA
El Real Madrid se reencontró en su 2ª victoria de semifinales

Antonio Rodríguez

El Real Madrid se permitió un festín en el segundo partido de semifinales ante Unicaja, apalizándoles (89-77) y logrando un reencuentro con su identidad desde los grises días en Estambul

Y todo volvió a fluir para Luka Doncic. En el tramo final de temporada, donde ya no hay cabida para el error, en el segundo acto Playoff semifinal de la Liga Endesa, volvió a anotar con la facilidad habitual, marcarse un espectacular mate tras un costa a costa, dar asistencias (11 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias en 24 minutos de juego) e incluso estar en desacuerdo en una jugada con su veterano compañero Andrés Nocioni, intentando ocultar su rostro enfadado y cuando el guerrero argentino no mirase, negar con la cabeza desde la esquina mientras que el resto de sus compañeros ejecutaban el sistema. Mostrar el ramalazo díscolo que da la juventud, el de su carácter ganador, pero con la disciplina de la aceptación ante un compañero que le dobla en edad. 

Jaycee Carroll, con 8 triples, el héroe de la tarde (ACB Photo / V. Carretero).
Jaycee Carroll, con 8 triples, el héroe de la tarde (ACB Photo / V. Carretero).

Era el segundo cuarto y parecía que todo empezaba a fluir para el Real Madrid. Lo que Luka Doncic presenció a continuación, pasó de la norma habitual a acrecentarse en una asombrosa excepción. Que Jaycee Carroll “sacase su fusil” una vez y dos veces y hasta tres, con lanzamientos triples, entra dentro de la lógica. Que la sucesión en este periplo de 10 minutos continuase y se viese acompañado por un cuarto, un quinto y un sexto triple, ambos regalos en los últimos segundos previos al descanso, en éxtasis absoluto, ya no lo era tanto. 21 puntos en este segundo cuarto, que acompañados a los 10 puntos de Sergio Llull, que seguía en el mismo objetivo de dos días antes, daban 31 puntos de los 57 al cuadro blanco al retirarse a los vestuarios. Y los más importante, la victoria ya decantada por puro aplastamiento (57-33). El segundo parcial había sido de 30-10, suficientemente explícito como para hacer partícipes a la afición del regreso triunfal del Real Madrid de las mejores tardes.

El segundo tiempo empezó con los mismos trazos y un mate de Anthony Randolph a pase de beisbol de Ayón y un triple desde la estratosfera de Llull, dieron la treintena de ventaja y el cerrojazo al encuentro, convirtiendo el Wizink Center en un festín durante los restantes 18 minutos. El reencuentro con el viejo amigo de marzo y abril que mostraba alegría y frescura, aunque fuese de postín en esta ocasión. Bastaba así. Carroll puso el lazo anotando su máxima anotación triplista desde que llegó a España, con 8/11 en triples (29 puntos), quedándose a uno de empatar el mayor registro de triples en la historia del club blanco, en poder de Drazen Petrovic, en una tarde como esta de semifinales, ante el Joventut, hace 28 años. 

Este segundo encuentro fue un festín para el Real Madrid (ACB Photo / V. Carretero).
Este segundo encuentro fue un festín para el Real Madrid (ACB Photo / V. Carretero).

Unicaja se fue hundiendo a cada triple de Carroll, dejando de competir como en la primera partida. Con inicios en la búsqueda de soluciones a la anotación de Llull de dos días antes, poniendo más agresividad a la defensa en la cabeza de los bloqueos, para que el menorquín viese impedidas sus entradas a canasta, vieron que la tarea se complicaba cuando el base madridista dio un excelso pase a Gustavo Ayón que enfilaba el aro. Que solamente Kyle Fogg, inédito el primer día en el banquillo, fuese el único hombre del plantel que superaba los 10 puntos, lo dice todo. Además, los problemas aparecían en forma de lesiones, pues el rostro de enorme preocupación al fondo del banquillo de Alen Omic, atendido del hombro, parecía restar una pieza importante en el juego interior entre los hombres de Joan Plaza.

Y poco más hubo que contar de este segundo capítulo del serial. Que el 2-0 da una claridad absoluta a los blancos de cara a su visita a la tierra más hostil de toda la Liga Endesa, el Martín Carpena, en el que los malagueños volverán a enseñar a buen seguro, lo mejor de sí mismos, buscando el casi imposible. Como en tantas citas previas. 

Sergio Llull siguió en estado de gracia (ACB Photo / V. Carretero).
Sergio Llull siguió en estado de gracia (ACB Photo / V. Carretero).