PERFILES DE PLAYOFF (I)

PERFILES DE PLAYOFF (I)
Thanasis Antetokounmpo despuntó de manera destacada en este playoff

Antonio Rodríguez

Como MoraBanc Andorra metió el miedo en el cuerpo al Real Madrid, Thanasis Antetokounmpo lideró los intentos casi al imposible de saltar más alto, correr más rápido, llegar donde nadie lo hace en el permanente afán por ayudar a los suyos.

Parecía un niño. Un niño muy, muy grande. Toda una estrella de la NBA se agarraba con sus enormes manazas de dos barandillas en los exteriores del pequeño pabellón andorrano, haciendo balancear sus piernas como un infante. Un infante contento. Giannis Antetokounmpo estaba encantado con la actuación de su hermano Thanasis, con la victoria de su equipo, MoraBanc Andorra en el segundo partido de cuartos de final ante el Real Madrid (89-77). Tan contentos, que el alero ACB disfrazaba todo el serial de partidos que han jugado frente a los blancos a lo largo de la temporada como un playoff NBA, diciendo que de momento van 3-1 en contra, pero con el deseo de remontar. 

(ACB Photo / A. Villalba).
(ACB Photo / A. Villalba).

Y es que la actuación de Thanasis en este playoff ha estado acorde con la del resto del plantel, aportando además algo que nadie de sus compañeros puede: su excelso físico. Como pollo sin cabeza tuve ocasión de verle en el torneo Movistar de pretemporada. La potencia sin control de aquel spot televisivo de neumáticos, se le podría aplicar perfectamente. En las primeras jornadas, el mismo guion. Algún palmeo espectacular, algún vuelo en “alley-oop” que se difuminaban con temerarios intentos triples que no tocaban ni al aro.

Sin embargo, fue pasando la temporada y entre silenciosos entrenamientos, Thanasis ha ido aprendiendo, conociendo los secretos del cinco para cinco, de cómo ayudar a sus compañeros por encima de la gloria que trae una acción para la galería. Más coordinación en el bote, más rapidez en progresar por la pista con el balón entre manos, mejor colocación en pista mezclada con esa adolescente impaciencia de querer mostrar lo que va aprendiendo, a veces de manera forzada. Pero se veían sus progresos. En la victoria en Gran Canaria, en la actuación más destacada de los andorranos a domicilio, en Endesa Basket Lover ya nos hicimos eco de sus progresos.

En este playoff, si los jugadores del Real Madrid no reconocen que temían su presencia defensiva en la zona, mentirían. Tanto, tanto miedo han tenido en ocasiones a la llegada de Antetokounmpo por taponar -desde la ayuda siempre-, que Doncic en poste bajo, por fijarse más en Thanasis  que el hombre con el que batallaba por la posición, David Walker, fue taponado por éste, quedándose hasta sorprendido por lo que le había ninguneado mientras se olía la inminente presencia del griego. Y es que Antetokounmpo se ha convertido en uno de los mayores intimidadores de nuestra competición. No hablamos de número de tapones, sino del pavor que pueda crear en las zonas. Sabe proteger su aro, saltar cuando es necesario a una ayuda para elevarse y oscurecer el camino rival. El chico tiene ese instinto -pulido- que lo ha desarrollado a lo largo del año.

En ataque, a la hora de la verdad -o sea, en este playoff- ha sabido ser práctico y aventurarse en menos ocasiones a los tiros exteriores. Sin embargo, ha hecho mucho daño en la zona, cortando y apareciendo desde donde nadie lo espera, para recibir en carrera cuando nadie pudiera pararle. Presentarse desde no se sabe dónde al rebote ofensivo, alzando ambas manos por encima del aro. Repetimos, donde no llega nadie. 

(ACB Photo / Albert Martín).
(ACB Photo / Albert Martín).

Veremos cuál es el futuro de Thanasis, si seguirá involucrado en la Liga Endesa o no. Con la enorme progresión apreciada esta campaña, este devoto absoluto de su hermano –“¡pero qué pesao era con que votemos a su hermano para el All Star!” recuerdo que bromeaba Joan Peñarroya en fechas previas al evento de la NBA, en caso de continuar en nuestra liga, vamos a disfrutar de un jugador mucho más templado, mucho más efectivo con la misma potencia e instinto felino. Sería un regalo para todos nosotros. Nos deleitaríamos como su hermano Giannis durante su estancia en Andorra, que se levantaba desde la primera fila del fondo de la grada a aplaudir, a vitorear, al colgarse de las barandillas tras el partido, feliz rutina hasta el extremo de acceder a una fotografía solicitada por un joven en ese rato de espera, al que le arrebata el móvil, lo aleja con su interminable brazo, pulsa al ‘clic’ de la cámara y grita: “¡Selfie!”.